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22 de junio de 2014

¿Para qué quiere la humanidad regresar a la Luna?


por Miguel Gilarte Fernández

La búsqueda de helio-3, combustible para la esperada energía de fusión que no es posible obtener en la Tierra, puede ser el principal motivo para establecer una colonia en nuestro satélite natural.

   

NASA/El astronauta Eugene Cernan, de la misión Apolo 17, la última en ir a la Luna

La sonda espacial estadounidense Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) ha cumplido cinco años en órbita alrededor de la Luna desde que fue lanzada al espacio el 18 de junio de 2009. Su principal misión es cartografiar nuestro satélite natural y conseguir un mapa de la temperatura en la superficie de la misma. 

Además de otras cuestiones, estudia con detalle los polos lunares, concretamente la búsqueda de lugares donde nunca incide el Sol para comprobar que allí existe hielo. Estos estudios están directamente relacionados con el regreso del hombre a la Luna y el hecho de establecer colonias en lugares donde exista agua congelada en abundancia, ya que el transporte de agua a la Luna es extremadamente costoso desde la Tierra. Ya en 1996 la nave Clementine de la NASA encontró hielo en el fondo de un cráter cerca del polo sur y en 1998 la sonda Lunar Prospector detectó grandes cantidades de hielo en el polo norte.

La idea de establecer colonias en la Luna no es nueva y se leyó por primera vez en 1865 en el libro “De la Tierra a la Luna” de Julio Verne. Pero los problemas de colonizar nuestro satélite no son pocos y podríamos aludir a varios grandes retos, entre otros muchos. Por un lado el enorme coste que ello conllevaría, por lo que habría que dejarlo para tiempos de bonanzas y, después, la intensa radiación procedente del Sol que acabaría con la vida humana sobre la superficie de la Luna si se estableciera durante un largo período de tiempo. Por ello, la mejor opción, pasa por vivir bajo la superficie lunar.
Hay que tener también en cuenta los cambios de temperaturas que se producen en la Luna, debido a la falta de atmósfera. Durante el día, se llegan a alcanzar los 123º C, mientras que por la noche refresca hasta los -153º C, temperaturas que no existen en la Tierra. Los días y las noches lunares duran casi 15 días terrestres. Lo peor de todo es la noche lunar, pues tendríamos que estar casi 15 días sin energía. ¿De dónde sacarla?. Existen unos lugares elevados en el polo norte de la Luna, donde el Sol se ve eternamente y se denominan “picos de luz eterna”. La Luna es otro mundo y tiene sus condiciones, por ello cuesta tanto trabajo colonizar otros mundos. De hecho, no hemos colonizado ninguno. El bombardeo continuo de meteoros es otro de los grandes problemas con los que hay que lidiar. Como la Luna no tiene atmósfera, no hay un escudo protector como en la Tierra que impida, que hasta los más minúsculos meteoros caigan en el suelo lunar, pudiendo provocar grandes catástrofes en las colonias humanas en la Luna; también por ello la mejor forma de habitar la Luna es bajo tierra. 

Por todo ello, la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), se plantean si es razonable colonizar la Luna o seguir mejor camino a Marte, ya que Marte, aunque tenue, posee una atmósfera, los días duran casi 24 horas, tiene las mismas estaciones que la Tierra -aunque duran el doble-, es frío pero soportable y contiene una gran cantidad de agua. Uno de los mayores inconvenientes es lo lejos que está.

Para establecerse en la Luna debe haber un interés económico. La carrera espacial entre estadounidenses y soviéticos a finales de los 60 y principio de los 70, fue solo eso, el prestigio de quién llegara antes y, mejor aún, el que pusiera el primer hombre en la Luna. Pero ahora que hemos llegado, debemos tener beneficios, máxime en plena recesión económica. ¿Qué hay en la Luna para hacer una nueva carrera espacial? Se buscan metales raros como el uranio y el titanio que en la Luna los hay y son escasos en la Tierra, pero ante todo helio-3, que resulta ser un combustible para la fusión nuclear y que podría mantener a nuestra civilización energéticamente los próximos 10.000 años.

El helio-3, que es un isótopo ligero del helio y enormemente energético, ha sido absorbido por las rocas lunares desde la formación de la Luna hace unos 4.500 millones de años y procede del viento solar. En nuestro planeta, solo existe en su interior y cuando se estaba formando, pero en la Luna puede haber reservas de muchos millones de toneladas. En la superficie de la Tierra no, ya que el campo magnético repele al viento solar. El helio-3 puede sustituir al petróleo, no es contaminante ni radiactivo, una pequeña cantidad produce una inmensa cantidad de energía. El helio-3 combinado con deuterio, que es un isótopo estable del hidrógeno, genera una cantidad inimaginable de energía. El regreso a la Luna estaría justificado y supercompensado económicamente.

Si nuestras miras van enfocadas a obtener helio-3, que es la energía futura para muchos científicos, ésta se podría aplicar dentro de pocas décadas. Así pues, la carrera espacial que ahora comienza con los programas lunares de Estados Unidos, Europa, China, Japón e India, van enfocados en este sentido. De momento, no hay otro. El Chandrayaan I indio que llegó a la Luna tenía como principal misión la búsqueda de helio-3.

 

Las mejores imágenes de la Luna

La LRO ha obtenido las mejores imágenes que tenemos de la Luna, además de realizar varios experimentos científicos desde la órbita en la que se encuentra y proporcionarnos, entre otras, las primeras imágenes de las lanzaderas de las naves Apolo sobre la superficie lunar, por si a alguien le quedaban dudas de si el hombre había llegado a la Luna. Y allí siguen las huellas de las pisadas dejadas por los astronautas y sus vehículos, inalterables en el tiempo, perdurables por siempre.
La NASA ha hecho una selección de las mejores imágenes realizadas por la sonda LRO y durante dos semanas el público las ha votado, proclamando como la más bella, el pico central del cráter Tycho, con 2 km de altura sobre el suelo del cráter. Tycho tiene un diámetro de 85 km, una profundidad de 4,8 km y se hace perfectamente visible con unos sencillos prismáticos en la zona sur de la Luna. El cráter destaca porque de él parten unas brillantes radiaciones, que son las eyecciones del suelo lunar, que se crearon cuando un asteroide impactó en ese punto y alcanzan los 1.500 km de longitud, por lo que cubren una enorme extensión en la Luna.
 

Fuente:  abc.es/ciencia/2014


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