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La sospecha


por Raimundo Barbado


La sospecha es una actitud o tipo de conducta que deviene mentalmente, la cual se podría definir como el resultado o respuesta humana de un conjunto de ciertos indicios, atisbos o captación de advertencias semi-inconscientes, que afectan a la intuición de las personas.


comoespiar.com/La sospecha sobre infidelidad.


Según mi criterio, la sospecha nada tiene que ver ciertamente con la desconfianza.

Es decir, de alguna manera alguien intuye (se dice que la intuición es el sexto sentido del ser humano; aunque eso sí, hay personas más intuitivas que otras, dependerá de la constitución neuronal, genética, de cada cerebro) que lo que aparentemente se le presenta, se le informa, se le dice personalmente, etc., le hace dudar - quizá sin llegar a considerar que el concepto transmitido sea falso del todo -; en el fondo, las personas pueden tener la sensación o impresión de que algo no encaja dentro del esquema mental de lo que sí debería ser normalmente aceptable por conocimiento o experiencia propia o a nivel social; es decir, se siente que algo no se ajusta bien a lo esperablemente más o menos lógico, de sentido común, en el comportamiento de otros, y sin disponer de datos objetivos o pruebas concretas, pasar al presentimiento de que se las están engañando o manipulando, lo que promovería suspicacia, determinado movimiento más concretamente observacional y crítico sobre los distintos aspectos de lo que esté ocurriendo a su alrededor. 

De ese modo, sin querer, los seres humanos a menudo somos protagonistas de sospechar sobre factores de nuestra vida que nos atañen.

Por ejemplo, mucha gente sospecha que los políticos del Gobierno manipulan de distintos modos (ideológicamente, económicamente, militarmente, tema policial, por los medios públicos de comunicación, propaganda, mensajes subliminales...) a los ciudadanos de su país; otros, que su pareja es infiel porque se ha enamorado de otro/a o que le va la hipersexualidad buscando aventuras amorosas fuera de la relación matrimonial o de compromiso; que la Banca, en general, empobrece a los que menos cotizan o cobran por su trabajo mientras que favorecen a quienes disponen de mayor cantidad de dinero invertido en el mercado económico (la Bolsa); otros sospechan que se está envenenando aéreamente a la población mediante aviones que despiden chemtrails; amigos que sospechan de otros amigos de que les han mentido sobre algo, etc.

No se trataría, pienso yo, en base a mi formación cultural, de personas malintencionadas, con malicia o recelo, ni acaso celosas o malpensadas por naturaleza.

Y es que, por lo que sé, en muchas ocasiones las sospechas son reales (aunque en otras no), estaban basadas en alguna forma de realidad (lo que me recuerda la famosa "nube de Internet") puesto que, transcurriendo cierto tiempo, se comprobó que el hecho sospechado - repito, mediante indicios sugeridos y sin pruebas concretas - era cierto, era verdad lo que la persona sospechaba. 

Es seguramente triste, pero es así.  Y le puede pasar a cualquiera.

Un abrazo, amigos/as.



Información:

Bajo Sospecha [2000][Película completa][Castellano]

Descripción

Opinión: daredevil20121000  Hace 4 días: Buena película, para cerrar año me gusto.


       

Publicado el 18 mar. 2015 por  Agustín Roncero


La tiranía del centro de datos


por Juan Cabrera

Tecnología

Primero fue Dios, luego fue la razón, y ahora, por lo que parece, son los datos y la computación. 

La fe ciega en el poder benefactor de la información de todo tipo que hay almacenada en los grandes centros de datos de todo el mundo parece que ha sustituido a la que antes profesábamos a la religión o la política. Hoy son legión los entusiastas de este utopismo digital que nos intenta convencer de que, sabiendo leer en la cantidad ingente de datos que generamos al comunicarnos por las redes sociales, circular con GPS o pagar con tarjeta en la tienda, sencillamente tendremos una vida mejor.



bigbangdata.cccb.org/Imágenes de la exposición Big Bang Data.


Los poderes del big data son los que están permitiendo a los médicos dar con curas para enfermedades inabordables en otro tiempo y a los científicos predecir la evolución del clima y, según nos dicen, es lo que nos llevará a vivir en ciudades inteligentes sin problemas de tráfico, lo que hará posible a los políticos responder a las necesidades reales de la ciudadanía y a los periodistas sacar las historias ocultas que el poder no quiere escuchar y que se esconden en bases de datos de todo tipo.

Los datos, nos repiten estos utopistas, son el elemento central para mejorar el trabajo de los científicos o la eficiencia de la economía y de las empresas y también podrían ser clave para promover una democracia más participativa y una administración más eficaz. Sin embargo, surgen muchas cuestiones alrededor del big data.

Si uno quiere comprobar los avances de la gestión masiva de datos por parte de Gobiernos y empresas, y además tomar conciencia de los problemas o amenazas que conlleva, sólo tiene que darse una vuelta por la exposición Big Bang Data, que estos días organiza la Fundación Telefónica en la sede de la compañía en la Gran Vía madrileña. (¡Sí, cuesta creer que sea Telefónica, al fin y al cabo una multinacional con declarados intereses en el sector tecnológico, la que intente despertar nuestro sentido crítico!)

En el último panel informativo de la exposición, cuando a uno ya se le han dado múltiples argumentos para rebatir el optimismo panglossiano de los ciberencantados, los autores de la exposición nos hablan abiertamente de la "tiranía del datacentrismo", advirtiéndonos del fomento de esa idea de que en los datos se encuentre la respuesta a cualquier problema y de que nuestra sociedad pueda prescindir de "mecanismos más imperfectos y desordenados, basados en la política y la negociación".

Para rematar, nos dejan un mensaje poderoso y de clara vocación humanista: "Preservar valores como la subjetividad y la ambigüedad es especialmente importante en un momento en que es fácil pensar que todas las soluciones son computables y se encuentran dentro de un servidor, almacenadas en un Data Center".

Antes, un hipercrítico como Evgeny Morozov nos advierte del abuso que de la palabra "transparencia" hacen los Gobiernos, y analistas españoles también nos cuentan cómo las instituciones por el momento no están publicitando en los "portales de transparencia" la información que realmente interesa a los ciudadanos, como agendas o gastos, sino directorios con datos irrelevantes de patrimonio público.

También desmontan los organizadores de la exposición la metáfora de la nube, mentirosa donde las haya. Y es que detrás de ese gigantesco trasiego de fotos, e-mails o whatsapps no hay nada ligero ni esponjoso, sino una verdadera industria pesada formada por gigantescas instalaciones con millones de servidores, potentísimos aparatos de refrigeración y altas emisiones de gases a la atmósfera. Y también una telaraña de cables y ondas electromagnéticas que envuelven el planeta.

Los organizadores de la Fundación Telefónica también nos recuerdan que el big data, además de ser un arma para instaurar un estado de vigilancia como nunca se ha visto, también permite a los gigantes de Silicon Valley la mercantilización (aceptada por todos, todo hay que decirlo) de la intimidad. Aquí sí que se les notan los colores corporativos a los artífices de la exposición, puesto que esta línea crítica corre paralela a las invectivas que últimamente lanza César Alierta a Google o Facebook, a los que pide, en última instancia, que se rasquen el bolsillo para la financiación de todo el hierro y los cables que hacen posible la vaporosa nube de Internet.

Fuente:  huffingtonpost.es/juan-cabrera/ciencia-y-tecnologia/2015



Información:

Big bang data, por qué el Big Data es importante

Big bang data, por qué el Big Data es importante

      

Publicado el 23 jun. 2014 por  sara balost



Información:

Big Bang Data
A lo largo de cada día se crean en el mundo cerca de 2,5 quintillones de bytes de datos que proceden de diferentes fuentes.

El análisis e interpretación de estos datos se llama Big Data, un concepto en el que se adentra la exposición 'Big Bang Data' que acoge el Espacio Fundación Telefónica (Madrid) hasta el próximo mes de mayo.

El proyecto es una idea original de la arquitecta y diseñadora Olga Subirós, quien lo comisaría junto al periodista José Luis de Vicente.

      

Publicado el 12 mar. 2015 por  hoyesarte