Chupacabras reaparece, aterroriza a los argentinos y revelan terrorífica foto para probar su existencia. La bestia fue tildada de "mitad animal, mitad humano" por numerosos testigos. Su historia comenzó en México, pasó por Chile y se ha convertido en una leyenda en gran parte del continente americano. Nadie ha logrado capturarlo, no hay registros convincentes de su existencia; pero sí muchas personas dicen haberlo visto en vivo.
Esto es parte de la historia que existe detrás del chupacabras, esa especie depredadora que ataca a gallinas, cabras, ovejas, perros y otros animales, y que habría vuelto a aparecer durante los últimos días en territorio argentino.
publimetro.cl/Imágenes del último/a chupacabras descubierto/a por fotógrafos profesionales. El presunto chupacabras que atemoriza a Argentina (en segundo luagr con su cría); si bien, no se sabe si es un perro asilvestrado u otro animal parecido, puesto que le faltan las alas para volar del verdadero chupacabras denunciado durante varios años por testigos fidedignos/Captura UFO-Manía.
Según informa el periódico The Sun, en la ciudad de Santa Fe se ha visto a una "gran bestia", de más de dos metros y que se mueve por la urbe durante las noches, matando durante su andar y volar a dos perros. Por otra parte, el canal de YoutubeUFO Manía subió los supuestos registros del famoso chupacabras, en donde fué catalogado de ser "un demonio".
Ahora, es difícil que la especie animal pueda llegar a nuestro país, considerando los más de mil 300 kilómetros que separan a Santiago de Santa Fe. No obstante, todo es posible.
El hombre ha sido el evento más problemático con el que la naturaleza ha tenido que lidiar en su historia, asegura experto que ha estudiado la evolución de los enemigos naturales.
germanfebres.wordpress.com/Las actitudes depredadores del hombre ponen en peligro la biodiversidad.
Los depredadores vagan por el mundo hace 500 millones de años.
Se cree que los primeros fueron un tipo de organismo marino simple, tal vez gusanos o crustáceos, que se deleitaron con los trilobites antiguos. Mucho después vinieron los famosos dinosaurios depredadores como el T. rex. Y más tarde llegaron los grandes mamíferos con dientes, como los gatos con dientes de sable o los lobos modernos. Pero hace mil o dos mil años llegó el peor de todos los depredadores en la historia de los seres vivos,nosotros.
No teníamos dientes grandes ni garras afiladas, o enormes tentáculos ni mordeduras venenosas. Pero teníamos inteligencia, y la astucia para fabricar herramientas y armas artificiales. Y, a medida que nos convertimos en cazadores cada vez mejores, empezamos a matar animales a gran escala. Acabamos con la paloma pasajera, el dodo y las grandes manadas de bisontes de América del Norte. El siglo pasado acabamos con grandes poblaciones de ballenas. Hoy en día las flotas pesqueras del mundo recogen más peces de lo que, según científicos, es sostenible.
El hombre es la mayor causa de muerte de mamíferos grandes en América del Norte. Pero más allá de nuestro consumo masivo de la fauna que nos da el planeta aparece un curioso acertijo: ¿Las presas y los depredadores están normalmente sumergidos en una carrera de armamentos evolutiva?
Como los depredadores evolucionan para correr más rápido, sus presas también desarrollan pies más veloces. Como los depredadores desarrollan dientes más filudos, los herbívoros desarrollan cuernos de protección. Algunos carnívoros cazan en manada, por lo que sus presas crean rebaños defensivos.
Pero no parece que los animales hayan desarrollado defensas contra nosotros, ¿por qué? ¿Se tratará de que los animales simplemente no han tenido tiempo para desarrollar defensas? ¿Será que no tienen ese tipo de variaciones en sus genes? ¿O tendrá que ver con la manera como nosotros los cazamos? Estas preguntas son planteadas por el profesor Geerat Vermeij, de la Universidad de California en Davis, Estados Unidos, en un ensayo científico que acaba de publicar la revista académica Evolution.
Vermeij estudia hace más de 30 años los efectos de los depredadores en la evolución. “Usualmente, cuando nuevos y más poderosos depredadores se desarrollan o llegan de otro lado, las especies locales se pueden adaptar por sí solas y quedar mejor protegidas con una variedad de medios; pero esta opción parece no servir cuando se trata de la evolución de los seres humanos como superdepredadores”, dice.
jpaleontol.geoscienceworld.org/El profesor de Geología GEERAT VERMEIJ.
En su ensayo se pregunta por qué esto es así. Primero estudia por qué los animales se adaptan a otros depredadores no humanos. Demuestra cómo las presas animales, de manera exitosa y constante, desarrollan cierto tipo de defensas. La primera es volviéndose grandes. Si eres grande, es difícil, incluso para depredadores que cazan en manada, atacarte y vencerte sin una eventual lesión.
Estudios científicos han demostrado que los herbívoros terrestres de gran tamaño son hasta diez veces más grandes en peso que sus más grandes depredadores, los cuales no pueden desarrollar bocas lo suficientemente amplias como para lidiar con el descomunal tamaño de sus presas. Estos estudios explican por qué los leones, lobos y orcas tienden a evadir a los búfalos, alces y ballenas adultos y saludables, respectivamente; prefieren dirigirse a los más pequeños y más jóvenes. Si las especies no pueden crecer más, desarrollan otras defensas, como la pasiva armadura que ofrecen las conchas. Y cuando los depredadores desarrollaron formas de introducirse en las conchas, algunas presas se volvieron tóxicas. Son las ramificaciones de la evolución.
Un buen ejemplo, señala Vermeij, son los cefalópodos, animales que incluyen a calamares y pulpos. Versiones antiguas de estos animales tenían armaduras, pero, al ser vulnerables a pescados y ballenas con dientes, fueron remplazados por linajes más veloces, agresivos, venenosos o tóxicos.
20minutos.es/Los últimos seres humanos no contactados, de una tribu amazónica cazando aves.
El superdepredador
Pero tenían que llegar losseres humanos. “La difusión de los humanos modernos representa una de las transformaciones ecológicas y evolutivas más grandes de la historia de la vida”, escribe Vermeij. Cazábamos y recogíamos en la tierra, pero pronto empezamos a explotar zonas intermareales, tomando pescados y mariscos. Esas zonas intermareales eran fuentes importantes de comida para los humanos prehistóricos que vivían en lugares como Sudamérica, Sudáfrica, California y Oceanía. Después empezamos a tomar animales grandes. Y lo que ocurrió fue que, entre más armas de defensa desarrollaban, más jugosos se volvían para nosotros: entre más grandes eran las ballenas, más apetitosas eran para el ser humano, por ejemplo. El tamaño no era una defensa contra el hombre.
Y otros mecanismos de defensa también se convirtieron en desventajas a medida que los seres humanos se convirtieron en superdepredadores: los cuernos de los elefantes, por ejemplo. Volverse tóxico puede ser una mejor estrategia. Hay evidencia de que algunas especies marinas se han vuelto venenosas al ser humano. Los peces de arrecife y los cangrejos suelen ser tóxicos para ciertas personas debido a que contienen desagradables, y a veces letales, dinoflagelados. Pero los seres humanos también han encontrado formas de lidiar con esto. Muchas toxinas se concentran en ciertos órganos, como el hígado. Y los seres humanos han aprendido a retirar esos órganos para evadir sus efectos.
En pocas palabras, la manera como los seres humanos cazan parece ser el factor principal para prevenir que los animales se defiendan. Los animales sí responden a algunas presiones, y muchas especies han desarrollado defensas al hombre, explica Vermeij.
Pero nosotros cazamos en cantidades demasiado grandes, con demasiada sagacidad, y casi siempre enfocados en los animales más grandes. “Nuestra llegada a la tierra y nuestra historia tecnológica ha generado un enorme cambio en las evolución de la mayoría de especies”, concluyó el investigador.
El hombre, hasta el momento ha permanecido en la cima de la pirámide depredadora y no existe en la actualidad ninguna criatura que le dispute el puesto. El mayor asesino de la tierra es el hombre y hasta mata por deporte. El depredador mata para sobrevivir. El hombre es autodestructor y es consciente del asesinato que está cometiendo.
El hombre se ha convertido en el voraz destructor de la fuente natural de su propia vida, en su afán por superarse y, que en cierta forma se siente un poco Dios; creador, inventor, transformador, dueño de la vida, patrón del universo, se olvida que todas las cosas en la naturaleza no están hechas por azar, que cada especie ocupa su lugar en la rueda de la vida, que cada una tiene un rol.
El hombre es aquel que destruye su propia naturaleza.
Destruye su hábitat con verdadera saña, como si odiara la bellísima morada en que vive, y a las criaturas que le acompañan y viven con él. Acaba con las plantas que son su abrigo, su alimento y medicina, sin el menor agradecimiento, sin la más mínima consideración. Destruye y aniquila. Bombardea la tierra y todo ser vivo que se le atraviese con fuerza destructora.
Y así pudiéramos hacer una relación de cuanta cosa destruye y/o intenta destruir el hombre en su paso por la tierra y cada generación, como si fuese la última que fuera a existir. Tanto es el afán destructor del hombre, que intenta por igual destruir su pasado y el pasado histórico, los patrimonios de la humanidad.
En Europa la naturaleza ya perdió la Batalla frente al Hombre, mientras que en nuestra América Latina todavía hoy las fuerzas naturales se oponen y luchan al avance de una civilización y que ahora muestra por todas partes su rostro destructor y depredador.
Como dijo Friedrich Holderlin "hay que tener respeto por la naturaleza, esa es la clave de la supervivencia de la Humanidad, y América Latina es todavía el reino de la naturaleza y es por eso una región de resistencia y de esperanza".
Como nos dice también Pablo Neruda en su Canto General: "esos pueblos indígenas a los que fue tan difícil conquistar, hasta el punto de que muchos de ellos prefieren la muerte en combate, a la sumisión, no son simplemente habitantes de la tierra, huéspedes de la tierra, sino la tierra misma".
El hombre, depredador de la naturaleza
Están los inconscientes que sólo consideran vida, la única digna de conservarse, la humana, como si la vida no fuera toda la naturaleza, de la que apenas somos una entre billones de especies y formas de vida.
A los humanos nos tomó millones de años convertirnos en la especie dominante que hoy arriesga su propia supervivencia si no se detiene el acelerado proceso de destrucción de la biosfera. Nuestra raza humana, cada uno de sus grandes grupos y cada uno de los individuos que la formamos, deberíamos dejar llevarnos por el instinto de supervivencia de la especie para prolongar su permanencia en el planeta. De eso se ha tratado a lo largo de la existencia de la humanidad.
Los que habitan la Tierra enfrentan riesgos reales y crecientes, la flora, la fauna y la humanidad (el hombre es también autodestructivo). Se empeña en la destrucción social de las regiones, ataca a la especie misma, se muestra peligroso por temperamento,
Hace guerras donde quedan millones de muertos, consume drogas y estupefacientes, intercambia virus genéticamente modificados, con lo cual se crean epidemias letales. Como ejemplo el SIDA. El Periódico Médico Británico asegura que «el SIDA superará la peste negra que sacudió al mundo en el siglo XIV».
El trabajo técnico y científico del hombre calienta la Tierra, el agente calorífico es el bióxido de carbono (CO2). Es consecuencia de la industria petroquímica, de la combustión de carbón, gas y petróleo, y del monóxido de carbono de los vehículos. Dados sus efectos, la temperatura ambiental del Planeta aumenta, la nieve se derrite en las montañas, las áreas polares se deshielan, el nivel de las aguas marítimas sube, en las zonas templadas las personas mueren de calor..
El agua, sustento de la vida, va desapareciendo, se ensucian los ríos, mares y quebradas merman o se secan. En contraste caen diluvios en amplias zonas de la Tierra. El cuadro de inundaciones, ahogados y desaparecidos es enorme. Los océanos reciben diariamente grandes cantidades de desechos líquidos y sólidos, basuras y excretas, procedentes de grandes y pequeñas ciudades.
Las selvas, océanos selváticos, fuentes de oxígeno y energía, depuradores atmosféricos, están atacados, intensamente quemados, talados sus árboles naturales, intervenidas las cadenas biológicas, aisladas las especies, dañadas sus poblaciones indígenas, alteradas sus condiciones naturales. Las reemplazan con hatos ganaderos o cultivos transgénicos que modifican genéticamente las plantas y alteran el ecosistema. Y la caza y pesca industriales exceden la capacidad de reproducción de las especies.
Se les llama de esta manera a aquellas personas con tendencia a absorber
la vitalidad mental y emocional de otras. Sin embargo, es preciso
recordar que somos nosotros quienes les permitimos la entrada a nuestra
vida. Su actitud constante de pesimismo y otros rasgos los caracterizan.
Aprendamos a detectar a los vampiros emocionales.
barcelonalternativa.es/Los vampiros emocionales se comportan de forma paralela a los míticos vampiros de sangre referidos a la energía mental de las personas.
El Dr. Bernstein (psicólogo clínico, terapeuta y experto en tales
criaturas) dice que “son diferentes de la gente normal, pueden parecer
más atractivos, más emocionantes, inteligentes, encantadores, creativos…pero “su necesidad” es superior a cualquier otra y asumen que las
reglas no son para aplicarlas a ellosmismos, si no a la gente
corriente. Nunca se sienten culpables y cuando se les descubre, se
muestran rabiosos y manipuladores, y cambian sus formas. Desempeñan tan
bien su papel, que engañan a los demás con bastante frecuencia.”
Daniel y Kathleen Rhodes dicen que “son depredadores emocionales que
desean aspirar la energía de otras personas, acechan a su presa en las
sombras, no son gente especial, sino gente normal con la que convivimos
todos los días, que “chupan” nuestra energía mental y emocional; muchos
de estos depredadores saben exactamente cuánta frustración y ansiedad
inflingen, mientras que otros no tienen conciencia del daño que causan, y
la víctima tampoco es consciente de ello en muchas ocasiones”.
¿Qué es un depredador emocional?
Estos “vampiros” manipulan, utilizan, y abusan psicológicamente de
los amigos, parientes, e incluso extraños, controlando situaciones y
gente para sus propósitos; estos “chupadores de sangre” ganan fuerza
para seguir haciéndolo una y otra vez”.
Well después de investigar este tema ha llegado a la conclusión que
muchos de estos vampiros emocionales usan Internet para sus propósitos.
iglesiadesatan.com/Un vampiro psíquico es una persona que se alimenta de las fuerza vital y de las emociones de los demás. El término fue popularizado porAnton LaVey en los años ’60, y la psicología moderna ha incorporado el concepto bajo la etiqueta de “vampiros emocionales”.
Los vampiros emocionales: “Prohibido el paso”
El agresor psíquico suele fijarse en las personas débiles y
vulnerables mentalmente, y las escoge como víctimas. Lo primero que hace
es sugestionar al sujeto con impresiones negativas que minan su
seguridad. Pero para que esa fuerza exterior sea efectiva, nosotros
tenemos que darle permiso para que su negatividad entre en nuestra
mente.
Pero, ¿en qué ocasiones damos autorización a los vampiros para actuar? Simplemente cuando reaccionamos con inseguridad a las observaciones mal
intencionadas que nos hace, porque siembra en nosotros la
desorientación y, en pocos segundos, hemos comenzado a sentirnos mal por
causa de estos comentarios. Por ello, lo mejor es hacer caso omiso a
las observaciones “aparentemente” inofensivas que realizan estos
individuos, que mediante un lenguaje suave y tenue, pero cargado de
intenciones desmoralizadoras tratan de minar nuestra autoestima.
En suma, en cuanto haya una fisura emocional, el agresor psíquico
atacará porque nosotros mismos le habremos allanado el camino para
absorber nuestra energía. Con ello comienza un proceso de destrucción al
que contribuye el ladrón de energía y la propia víctima, que inicia un
proceso de autodestrucción al dejar que los comentarios del vampiro
emocional le afecten.
OJO, nosotros también podemos ser “vampiros de nosotros mismos” cuando algún ladrón de fuerza vital está cercano.
Retrato del vampiro emocional
El ladrón de energíasuele padecer un comportamiento enfermizo, y se
caracteriza por su melancolía y su tendencia a la depresión. Su falta
de energía la compensa alimentándose de la actitud vitalista de otros.
Como son incapaces de generar la actitud positiva adecuada para sentirse
bien por sí mismos, inconscientemente, para compensar esa deficiencia,
buscan víctimas que les alimenten. Así, logran abastecerse robando la
energía anímica de los que les rodean.
lavanguardia.com/“La energía de la mente es la esencia de la vida”, Aristóteles.
¿Qué hacer ante un “chupa energía”?
Lo primero que has de hacer es tener una actitud mental positiva.
Para sobrevivir a todos los ladrones de energía, es necesario
crearnos una “segunda piel”: un verdadero escudo protector generado por
una correcta visualización y programación de emociones útiles y
positivas. Si somos capaces de conseguirlo, notaremos los resultados en nosotros
mismos y en todos los dominios de nuestra vida. Para ello no tienes que
hacer caso a las observaciones que realice con tan mala intención, y
piensa en cosas positivas.
Cuando el agresor psíquico se fije en un aspecto negativo sobre ti,
piensa en uno positivo que tu tengas, y sobre todo, tienes que saber que
lo que dice no es verdad, simplemente, se inventa algo malo sobre ti
porque te ve inseguro y sabe que su observación te va a causar mal,
aunque sea falsa. Así que haz acopio de toda tu fuerza positiva e ignora
a los ladrones de energía. y sobre todo…¡no dejes que te arruinen la
vida!
¿Cómo podemos darnos cuenta de que algo de esto está sucediendo?
La razón de estas actitudes, es que las emociones fuertes, sean de la
clase que sean, son muy adictivas: el pis de su pareja, el aferrarse a
un amigo, el flirtear con personas a las que gustamos, sin tener
intención de entregarle nada, discutir con alguien sobre un tema que
sabemos que tiene emociones fuertes sobre el mismo; puede haber muchas
manifestaciones de vampirismo emocional en la vida cotidiana.
¿Cómo podemos darnos cuenta de que algo de esto está sucediendo? Es
simple; si estamos en una relación que nos deja agotados emocionalmente
al final del día, probablemente deberíamos preguntarnos el por qué, si
nuestra relación parece discurrir en una agitación constante, deberíamos
preguntarnos el por qué.
Aunque usted piense que podrá, nunca ayudará a esta clase de personas
a tener emociones y sentimientos que le alejen de esa necesidad de
vampirizar emocionalmente a su pareja; lo más probable es que nunca lo
consiga, y en cuanto le hayan utilizado para “alimentarse” se irán a
buscar a la víctima siguiente. No importa qué le digan, ni qué excusas
pongan, en realidad este tipo de individuos no quieren su ayuda, usted
es para ellos tan sólo un “alimento emocional”; son incapaces de sentir
emociones ni sentimientos por nadie, su necesidad de alimentarse de su
energía sin entregar la suya a cambio, es superior a cualquier otra
necesidad.
kammurisart.blogspot.com/Mucha gente que anda por el mundo practica el fino arte de hacer que otros se sientan responsables y hasta en deuda con ellos sin causa alguna. Los vampiros psíquicos son personas que privan a otros de su energía vital. Este tipo de persona puede hallarse en todos los niveles de la sociedad. No sirven para nada útil en nuestras vidas, y no son ni objetos de amor ni amigos verdaderos. Sin embargo, nos sentimos responsables por el vampiro psíquico sin saber por qué.
Amenaza invisible
El primero es el vampiro invisible. Y es que muchas veces, el
comportamiento de estas personas no es abiertamente tóxico, por decirlo
de esta forma. Por lo tanto, es difícil reconocerlas y `neutralizarlas’.
Después de todo, son pocos los que no captan cuando alguien se comporta
de una manera grosera o desagradable con ellos, o cuando trata de
ofenderlos de acción o de palabra. Pero dicen que no hay peor
contrincante que un enemigo invisible, y es verdad.
Muchos vampiros emocionales operan `por debajo del radar’. En otras
palabras: su comportamientotóxico no es evidente; éste se oculta detrás
de una actitud o unas palabras inocentes. Esto se debe a que ellos
envían `mensajes dobles’, que es el arte de decir una cosa aparentemente
inocua, e insinuar otra muy diferente. Por ejemplo: `¡Qué bien te queda ese vestido!’, dice tu `mejor amiga’…antes de agregar: `Incluso te hace cintura. Qué bien te ves…para tu
edad’. Este tipo de comentario también se conoce como `el dulce
envenenado’, porque, detrás del elogio, siempre hay una crítica
implícita.
El vampiro solapado también suele recurrir al humor como una forma de
atacarte sin dar la cara ni sufrir las consecuencias. La regla que
funciona aquí es la siguiente: si él o ella bromean con que tienes
sobrepeso o no encuentras pareja…no debes ofenderte, porque se trata de
una broma.
Cuando Susana, un ama de casa de 32 años, le pidió a su suegro que no
le hiciera más chistes sobre su peso, él no solo le hizo sentir que
ella era una acomplejada sin el mínimo sentido del humor…`sino que
acabó dándome cátedra sobre la importancia de quererme tal como soy. O
sea, que el problema acabé siendo yo’, contó, indignada.
Lenguaje corporal
El lenguaje corporal también es una estrategia muy común de los
vampiros emocionales. Te dicen `Respeto tu decisión’…con una sonrisa
cínica en la cara; juran que te aprecian…con los brazos cruzados; te
piden que les creas…y desvían la mirada (a veces el gesto es tan sutil,
lo que los psicólogos llaman una microexpresión, que no lo captas a
nivel consciente; pero sientes que algo simplemente no `cuadra’). Ellos
te dicen una cosa, pero tú percibes todo lo contrario. Esta discordancia
crea una confusión interior que, a la larga, te drena.
Vale aclarar que, muchas veces, el vampiro emocional no opera a nivel
consciente; no sabe el efecto que tiene en los demás. Simplemente, es
su forma de ser. Como también ocurre con el segundo ejemplar.
Vampiro a la vista…
La segunda clase de vampiro emocional es más fácil de detectar, pero
no menos difícil de sobrellevar. Estos son algunos de los ejemplares más
comunes, de acuerdo con las teorías de las expertas en relaciones
interpersonales Cheryl Richardson, autora de Take Time for Your
Life (Toma tiempo para tu vida) y la doctora Lillian Glass, autora de
Toxic People (Gente tóxica).
1. Los negativos.
Ven el mundo a través de lentes oscuros. Y a ti te toca la ardua
tarea de elevarles el ánimo, lo cual es como subir una piedra montaña
arriba. `Tengo que buscar trabajo’, dice ella. Ahora hay muchas
oportunidades en tu campo’, le dices tú. `Sí, pero a mi edad…’, apunta
ella. `La experiencia vale de mucho’, señalas. `Ay, pero las empresas
prefieren personas jóvenes…’. Llega el momento en que tú, que tratabas
de animarla, acabas más deprimida que ella, y temiendo por tu futuro
laboral.
2. Los quejosos.
Se pasan la vida lamentándose de lo mismo —y `lo mismo’ puede ser la
pareja, el empleo, los hijos, la economía, etc.—, pero nada hacen para cambiar
la situación. En realidad, esta persona solo quiere quejarse, pues esto
le produce un alivio momentáneo. ¿Tú? Después de una sesión maratónica
de quejas, en la que al final nada se resuelve, acabas drenada.
3. Los criticones.
Ponen objeción a todo lo que dices y haces; para ellos, tú nunca das
la talla. Por supuesto, insisten en que las críticas son `por tu bien’.
Pero la realidad es que te dejan por el piso. Por regla general, estas
personas le encuentran un defecto a todo: la película, la cena, el
servicio en el restaurante…¡Son irritantes y agotadoras!
4. Los belicosos.
Cualquier incidente, por mínimo que sea, provoca en ellos una
reacción agresiva. Sientes que debes vigilar lo que dices o haces, para
no encender la pólvora, porque cuando estallan, ¡arde Troya! Esto apaga
tu espíritu.
5. Los débiles e indefensos.
Constantemente necesitan que hables por ellos, los defiendas, los
apoyes, los protejas…porque ellos, pobrecitos, no saben valerse por sí
mismos. Pero, sin duda, llevar todo ese peso sobre tus espaldas te quita
hasta la última gota de energía. ¿Ellos? Tranquilos y felices, porque
no tienen que hacerse responsables por sí mismos. En este grupo hay que
incluir a los `poca cosa’ que practican la agresión pasiva; esos que,
después de un desacuerdo, te juran que no te guardan rencor…pero luego
se olvidan, por ejemplo, de pasar por ti a la hora acordada. Es su forma
indirecta de castigarte.
6. Los sarcásticos.
Sus comentarios —crueles, burlones, en fin: sarcásticos— pueden
resultar chistosos, pero cuando ese humor negro siempre va dirigido a
ti, acaba por minar tu espíritu. Después de una sesión de ironías y
comentarios ácidos, te sientes dolida e insultada.. Su humor hiriente es
tóxico para el alma, porque siempre golpea donde más duele.
7. Los catastróficos.
Siempre están hablando de huracanes, enfermedades, muertes,
desgracias y colapsos económicos. Para ellos, la vida es un peligro
inminente, y si algo va a ocurrir, seguramente será muy malo. Cinco
minutos con ellos acaban con tus nervios.
Un peligro real
Daniel Goleman, autor del best-seller internacional La inteligencia
emocional, nos asegura que el efecto que nos causan estas personas va
más allá de una molestia momentánea.
De acuerdo con su último libro,
Social Intelligence (Inteligencia social), nuestros intercambios diarios
con la pareja, los hijos, el jefe y aun con extraños, moldean la
estructura física de nuestro cerebro a nivel celular; esto, a su vez,
afecta todas las células del cuerpo, efectuando cambios incluso a nivel
genético.
En otras palabras: nuestra reacción ante los demás tiene un impacto
biológico en nuestro organismo, ya que durante un contacto social
segregamos hormonas que afectan desde nuestro corazón hasta nuestro
sistema inmunológico. Según Goleman, las buenas relaciones son como una
vitamina; las malas, como un veneno. Y no solo eso: las emociones ajenas
son contagiosas, lo mismo que un catarro. ¿Entiendes ahora por qué es
tan importante neutralizar a los vampiros emocionales?
Los pasos claves
1. Reconocerlos. Determina en qué categoría cae esa persona que te
deja drenada anímicamente. De esta manera nunca te toma desprevenida,
pues ya sabes cómo opera.
2. Mantener el balance interior. Para evitar el contagio, muchas
veces entender por qué esa persona tiene ese efecto sobre ti, te ayuda a
protegerte de su influencia negativa. Cuando sabes que es ella, y no
tú, la que tiene un problema (porque es negativa, belicosa,
catastrófica, etc.), puedes mantener una distancia emocional que te
permite observar su comportamiento `desde afuera’, sin que te afecte.
3. Alejarte. Si esta persona no es esencial en tu vida, puedes diluir
la relación. Muchas veces la costumbre nos `ata’ a amistades tóxicas.
4. Sanar la relación. Si la relación es importante para ti, Cheryl
Richardson aconseja que le dejes saber a esa persona de qué manera te
está afectando. No se trata de enfrentarla, herirla ni atacarla. En el
momento oportuno, cuando ambas estéis en buenos términos, debes llamarla
aparte y dejarle saber que, justamente porque la quieres y valoras la
relación, tienes algo que decirle. “Cuando haces/dices tal cosa, yo me
siento tensa/triste/ansiosa/ofendida. Te pido que no lo hagas más”.
Esto
puede iniciar un diálogo muy sano para las dos.
Fuente: barcelonalternativa.es/2014
Información:
Sicólogo explica cómo reconocer a un "vampiro emocional"
En entrevista con CNN Chile, Sergio Valencia entregó recomendaciones
para ayudar a las personas que sufren este trastorno mental.
Descripción: De las más de 5.600 especies de lagartos, el dragón de Komodo (Indonesia) es la más grande.
Se trata de un lagarto enorme, que puede medir hasta 10 pies de largo,
con un promedio de alrededor de 8 pies para las hembras. Pesan alrededor
de 150 libras. Debido al tamaño, y la agresividad de este lagarto, en
muchas culturas existen historias y leyendas acerca de ellos.
lagartopedia.com
El color
base del dragón de Komodo es grisáceo o marrón claro. Los que viven en
la arena del desierto tienen un color similar a ésta, combinándose muy
bien con su entorno. En el cuerpo tienen áreas de color negro o verde.
Los dragones de komodo poseen dientes afilados en la boca (60
de ellos). Estos dientes han sido examinados y los expertos creen que
son de las mismas dimensiones que los de los tiburones de gran
tamaño. Cuando los dientes se les caen, por diversas razones, este
lagarto es capaz hacerlos crecer nuevamente, no importa cuán joven o
viejo sea en ese momento.
Evolución
Se cree que el dragón de Komodo evolucionó a partir de los grandes reptiles de género Varanus, que caminaron sobre
la Tierra hace más de 200 millones de años atrás. Muchos expertos
sienten curiosidad acerca de por qué este, es uno de sólo dos especies
que producen veneno. ¿Podrían estar más estrechamente relacionados con las serpientes que con otros lagartos?
Así que, mucho sobre el proceso de evolución
del dragón de komodo sigue siendo un misterio, pero hay varias teorías.
Se cree que el dragón de Komodo podía ser varias veces más grande y,
con el tiempo, es posible que fueran capaces de adaptarse, perdiendo tamaño, y por eso
siguieron viviendo cuando se extinguieron los dinosaurios.
Comportamiento
El dragón de Komodo es el tipo de lagarto más agresivo en el mundo. Irán tras otros animales, así como de los seres humanos. Tienen un poder
increíble debido a su gran corpulencia, también tienen una velocidad
sorprendente. Pueden trepar, lo que es inusual para un lagarto de
semejante tamaño. Se los puede encontrar cerca de los regueros de agua, e
incluso entrarán en el agua para conseguir sus presas. Sus cuerpos están
diseñados para ser nadadores naturales.
lagartopedia.com
Hábitat y Distribución
El Parque Nacional de Komodo se compone de muchas islas pequeñas y es ahí donde este lagarto vive
en estado salvaje. Son capaces de seguir prosperando en condiciones
impropias, ya sea para otras criaturas o para los seres humanos. Muchos
de ellos se encuentran en cautiverio, en los zoológicos, porque atraen a
grandes multitudes.
El área donde vive el dragón de Komodo debe ser árida para que les
vaya bien. Pueden vivir en el bosque o en la sabana abierta y lo hacen
mejor a temperaturas que rondan los 40 grados centígrados todos los
días.
El área en la que este lagarto vive en estado salvaje, es seca
durante todo el año, a excepción de la época del monzón. Estos lagartos
necesitan agua para sobrevivir, y tienen la capacidad de almacenar el
agua cuando llueve, o cuando entran en el agua a nadar. Cuando su cuerpo
se calienta demasiado excreta sal en vez de agua.
Alimentación
El dragón de komodo posee un olfato increíble. Los expertos creen que
son capaces de oler hasta seis kilómetros de distancia si el viento
sopla en la dirección justa; ésto les permite encontrar a sus presas con
facilidad. La combinación de velocidad, poderosos dientes, y el fuerte
veneno significa que salen, casi siempre, victoriosos cuando se trata de
obtener su presa.
A veces se limitan a morder la presa y ésta escapa; sin embargo, el
dragón de Komodo no estará muy lejos detrás de ella, pues van a esperar a que
el veneno infecte a la presa y la mate. Cuando muerden y se aferran a
la presa, le inyectan el veneno; mientras se alimentan la presa estará viva, pero no podrá moverse en absoluto. Son capaces de morder grandes pedazos de la carne que ingieren.
Parte de la capacidad para hacer esto se debe a su flexible cuello.
Siempre que sea posible el dragón de Komodo ni siquiera irá a la caza de
un alimento vivo: se contentan con consumir variedad de restos en
descomposición, de los animales muertos con los que tropiezan o que olfatean. También consumen aves, y los huevos que puedan encontrar. No es
inusual para el dragón de Komodo comerse también a otros lagartos. Son
oportunistas y comen cuando pueden, para así construir las capas de grasa
necesarias y sobrevivir en la época en que escaseen los alimentos.
Reproducción
A pesar de que este lagarto es considerado, normalmente, muy agresivo, esta conducta aumentará a medida que la temporada de apareamiento se
presenta. Los machos luchan entre sí, mordiendo y usando sus colas,
hasta que uno de ellos se da por vencido. Cuando un macho se acerca a
una hembra meterá su larga lengua en su boca. Esto le permite saber si está lista para el apareamiento o no. Cuando
se produce el apareamiento, la pareja rápidamente se separa y el macho
se irá por una nueva aventura.
La hembra tendrá una gran responsabilidad, debe encontrar donde
depositar hasta 20 huevos. Tiene que encontrar un lugar cálido, donde
los depredadores sean menos propensos a encontrarlos. Los deja allí
solos y el destino decidirá si son capaces de sobrevivir a la
incubación. Las crías, cuando llegan, tienen que ser capaces de
encontrar alimento y refugio sin ninguna dirección de la madre.
Depredadores
Debido a su tamaño, fuerza y el veneno que producen, el dragón de Komodo no tiene depredadores naturales.
Sin embargo, a menudo son atrapados y muertos por los seres humanos.
Existe un fuerte odio hacia esta especie de lagarto entre muchos de los
pobladores que viven a su alrededor. Nadie quiere tomar el riesgo de ser
mordido por un dragón de komodo.
La emoción de la caza resulta impresionante para un deportista. Con
frecuencia viajan a zonas remotas para la caza de este lagarto. Los
aldeanos aceptan dinero a cambio de ayudarles a hacerlo y, a pesar de
que la caza es ilegal, continúa.