¿La Luna tiene dueño? Bueno, ha tenido, tiene y seguramente tenga más en un futuro. Ya sea en su totalidad o en parcelas. Pero… ¿dueños sujetos a derecho? Bien, sí y no. Me explico.
En 1953, el abogado chileno Jenaro Gajardo Vera registró a su nombre la propiedad de la Luna. Para ello utilizó la fórmula legal de declararse como su propietario con antelación al año 1857, que era lo que se hacía en la época de Chile para sanear terrenos sin título de dominio.
Con anterioridad al registro de la escritura en el archivo Conservador de Bienes Raíces de la ciudad de Talca el 25 de septiembre de 1954, efectuó las tres publicaciones de rigor en el Diario Oficial, y como no hubo ninguna reclamación ni nadie ejerció ningún derecho sobre el satélite, su propiedad se hizo efectiva. Todo ello con un coste de 42.000 pesos de la época.
sabercurioso.es/Fotocopia de la escritura notarial de la Luna, constatada públicamente en el año 1982.
En 1967 se firmó un tratado en la ONU, prohibiendo a los estados y gobiernos de todo el mundo la compraventa de objetos exteriores a la Tierra, pues solamente se reconocía la propiedad privada hasta 80 km de altura en el cielo.
Pero en 1980 el inversor estadounidense Dennis Hope formalizó de nuevo, por su parte, en una oficina del Registro de Patentes de San Francisco, EE.UU., la compra de la Luna, dedicándose desde entonces a vender parcelas en suelo lunar, aprovechándose de un vacío legal, pues nada se dijo de empresas inmobiliarias.
Actualmente unos 5 millones de personas han comprado su parcela a una de las tres empresas vendedoras. La más antigua, Lunar Embassy, lleva más de 25 años adjudicando terrenos lunares; contando actualmente con 1.640.000 m2, de los 38.000.0000 km2 que conforman la Luna.
La compra, claro está, no deja de ser una curiosidad o extravagancia, pues los vacíos legales máspronto o más tarde se rellenan y cabe la posibilidad de que las propiedades se invaliden.
guioteca.com/El "Dueño de la Luna" legal e históricamente registrado: Jenaro Gajardo Vera/Foto: Agencias.
Nota sabionda nº 1
El motivo de Jenaro Gajardo para registrar la propiedad de la Luna fue su deseo de ingresar en el Club Talca, que reunía a lo más selecto de la sociedad local.
Para el ingreso, además de contar con una profesión o posición social acorde, se debía ser propietario de algún bien raíz. Camino de casa y ante la imagen de la Luna llena que ascendía por el horizonte, se le ocurrió un plan: reclamar la Luna como propia.
Nota sabionda nº 2
Se dice —aunque es difícil saber si realmente ocurrió o se trata de una leyenda urbana— que el presidente Richard Nixon, EE.UU., se vio obligado a pedir permiso al propietario de la Luna para el alunizaje del Apollo XI en 1969.
También se dice que Impuestos Internos de Chile envió a unos inspectores con el propósito de cobrar las contribuciones. Don Jenaro no puso ninguna objeción a reconocer su deuda, condicionado siempre que los inspectores visitasen y tasasen la propiedad según mandaba la ley.
Fuente: sabercurioso.es/ingenio/propiedad/2007
Información:
El chileno dueño de la Luna - Jenaro Gajardo
CHILE AVANZA CON TODOS: GOBIERNO DE CHILE.
"NINGUNA IDEA ES IMPOSIBLE DE REALIZAR, POR MUY LOCA QUE PAREZCA."
Uno de los más importantes principios sobre los que se asienta la organización del mundo democrático occidental, es el de la propiedad privada. Es tan importante este principio que constituye al mismo tiempo uno de los derechos básicos de las personas en el ordenamiento jurídico. Y es también a la positivización de este principio, esto es, a su adopción formal, que el mundo desarrollado le debe gran parte del éxito que ha alcanzado.
youtube.com/Silvio Rodríguez-La familia, la propiedad privada y el amor/"La noia de la finestra" (La muchacha en su ventana) del genio Salvador Dali/1925.
El concepto de propiedad privada está inspirado no solamente en la idea de darle a la persona el derecho a disponer de un bien, también en la idea de brindarle la seguridad y la tranquilidad necesarias para el desarrollo de su vida y su personalidad, a través de una garantía social que asegure sus bienes de las interferencias y la intromisión externas.
Este principio es también el responsable directo del crecimiento económico de los países modernos, porque hace posible latransferencia de los bienes por la sola voluntad de las personas, lo que ha devenido tanto en la multiplicación de los negocios y el trabajo, como en una mayor generación de riqueza.
Pero ¿Cual es el origen de fondo de este principio? Viene de la admisión de que el verdadero motivador de la actividad productiva humana es el “interés personal”, esto es, el deseo de poseer ydisponer de cosas propias. En otras palabras, del reconocimiento de que el “interés personal” es parte constitutiva de la propia naturaleza humana, lo que ha servido también para convertirlo en un principio informador de las Constituciones y la legalidad de casi todas las naciones auténticamente progresistas del mundo.
No ha sido fácil su instauración, sin embargo, porque la formalización legal del principio de la propiedad privada, supuso una lucha política parecida a la de la igualdad política de las personas; esto es, al reconocimiento del derecho que tienen todos los mayores de edad (hombres y mujeres) a ser miembros plenos de su sociedad y por ello a participar en las decisiones que aquella adopta, algo que ha generado innumerables conflictos a lo largo y ancho del planeta.
Hoy no obstante, si bien es un asunto reglado, es decir, sujeto a límites legales, casi nadie puede concebir en nuestro tiempo una sociedad que no se asiente sobre este principio, también porque aquellos países que edificaron su organización política sobre la negación de la propiedad privada, terminaron en la pobreza más grande y víctimas de dictaduras criminales. Cuba y la disuelta Unión Soviética son el mejor ejemplo de aquello.
dcyb-inmobiliaria.com/Foto de casa entre las manos/Mantenimiento y vigilancia de inmuebles.
Ahora bien ¿Que pasa en nuestro país con respecto a este asunto? Digamos primero que la actual Constitución Política tiene a la propiedad privada como un principio informador de la legalidad nacional, cuando dice, en uno de sus artículos, que “se garantiza la propiedad privada siempre que cumpla una función social y que el uso que se haga de ella no sea perjudicial al interés colectivo” (Artº. nº 33).
Pero aquí es donde empiezan los problemas. Examinemos un poco esa expresión de la “función social”. ¿Qué es lo que se entiende por “función social” de la propiedad? No hay nada claro al respecto y esto es precisamente lo malo, porque entonces la expresión puede servir para la violación sistematizada de la misma mediante interpretaciones caprichosas. Si una persona cualquiera, por ejemplo, tiene una propiedad agrícola que no la trabaja -incluso por razones justificadas, como una crisis financiera circunstancial- puede caerle la mano del Estado, y, con el ucase constitucional de “la función social”, expropiarla sin remedio alguno.
Pero vamos un poco más allá. ¿Hay alguna norma en las Constituciones modernas que establezca una discriminación entre la propiedad de los nacionales y la de los extranjeros? No parece que así fuera: primero porque la propiedad es un fenómeno vinculado a la disposición de bienes más que a un asunto de nacionalidades; y, segundo, porque de ser así ninguna de las naciones punteras del planeta hubiera recibido el caudal de inversiones que ha hecho posible su crecimiento económico en el último siglo. Más aún, mucho del progreso de aquellos países se debe a las garantías que le brindan a la propiedad privada en general, a la seguridad con que las leyes la revisten, lo que ha hecho posible incluso el fenómeno de la globalizaciónde la economía, que no es otra cosa que el intercambio fluido de capitales y de bienes entre las naciones del mundo.
Por eso entonces este asunto de las nacionalizaciones de las empresas que tienen socios extranjeros es un golpe devastador a la vigencia de la cultura basada en el respeto de los derechos personales; ya que, si bien se las vende como un asunto de interés nacional con el que todos están de acuerdo, lo que resulta de ello es que se abre una puerta al atropello generalizado de la propiedad privada, porque a partir de ahí los gobiernos no ponen ya reparos en disponer arbitrariamente de los dineros para las jubilaciones, o se apropian -mediante la técnica de los impuestos selectivos- de un porcentaje importante de las rentas que produce el trabajo laborioso e innovador de algunos sectores productivos; todo lo cual deviene inevitablemente en una reducción delas inversiones hacia y dentro del país, lo que disminuye dramáticamente el empleo y por tanto la calidad de vida de la población.
Hay que mirar con cuidado este asunto porque la violación a la propiedad privada, por muy patriótica o necesaria que parezca inicialmente, socava la confianza de los inversores y esto lleva al punto exacto donde muchos países latinoamericanos están ahora, con economías tan dependientes del gasto estatal, que la violencia social y la informalidad crónica, son su nota relevante.
Esa práctica gubernamental de despilfarro de las arcas nacionales, en gasto corriente y en asistencialismo demagógico, es también hija de esa cultura de irrespetopor la propiedad privada, porque los recursos que proceden de los impuestos nacionales son de propiedad de los pueblos y deben volver a ellos en educación, salud o infraestructura.
La pobreza de unos como la grandeza de otros pueblos, es consecuencia directa de formascontrapuestas de ver y de valorar la propiedad privada en el mundo. Los unos que la asumen como cosa central y de obligado respeto, y los otros que la ven como ilegítima y merecedora del manoseo del Estado.
¿Está la desigualdad en el mundo a punto de empeorar hasta niveles impensables? ¿Pueden los avances en tecnología, genética e inteligencia artificial llevarnos a un mundo en el que la desigualdad económica se convierta en desigualdad biológica?
Esto es lo que se pregunta en este artículo especialmente escrito para la BBC el profesor del Departamento de Historia de la Universidad Hebrea de Jerusalén, Yuval Noah Harari.
bbc.com/La desigualdad en el mundo. Unos pocos tienen el poder económico sobre muchos seres humanos en este planeta llamado Tierra (que debería ser Agua Salada, puesto que es lo más abundante). Incluso una sola ficha podría mandar sobre el tablero de juego del mundo entero. Según el autor, si el acceso a los avances tecnológicos se comercializa, quienes tengan el dinero podrían convertirse en una élite que ya no solo sería superior al resto económicamente, sino también biológicamente/GETTY IMAGES.
Los orígenes de la desigualdad entre seres humanos se remontan a hace 30.000 años. Nunca fuimos más iguales que en la época en la que nuestra economía tenía como base la caza y la recolección de recursos naturales.
Esas sociedades carecían de propiedad privada, el antecedente necesario para que existan las diferencias a largo plazo. Pero incluso ellos establecieron jerarquías (chamanes, consejeros, jefes).
En los siglos XIX y XX, sin embargo, algo cambió. La igualdad se convirtió en un valor dominante en la cultura humana. ¿Por qué?
Por un lado, por el aumento de nuevas ideologías como el humanismo, el liberalismo y el socialismo.
Pero por otro, porque se dieron grandes cambios en la tecnología y la economía, que por supuesto, estaban relacionados a esas nuevas corrientes de pensamiento.
De repente, la élite necesitaba grandes cantidades de gente sana y educada que sirviera como soldados para un ejército de trabajadores en las fábricas. Los gobiernos no educaron ni vacunaron a las masas por bondad. Necesitaban que fueran útiles.
bbc.com/La ingeniería genética podría permitir realizar mejoras biológicas en los seres humanos modificando su ADN. La Inteligencia Artificial (IA) podría hacer que miles de personas pierdan su empleo e, incluso, que la humanidad pierda su utilidad. Quienes controlen los datos y los algoritmos podrían convertirse en una élite de superhumanos/GETTY IMAGES.
Soldados altamente cualificados
Pero eso también está cambiando. Hoy en día, a los mejores ejércitos les hacen falta soldados profesionales altamente cualificados que sepan usar artefactos tecnológicos de alto nivel.
Las fábricas, además, cada vez están más automatizadas.
Este es un motivo por el que podríamos, en un futuro no muy lejano, ver la creación de una de las sociedades más desiguales que jamás se haya visto en la Historia de la humanidad.
Y existen más razones para temer que esto suceda.
Con progresos rápidos en los campos de la biotecnología y de la bioingeniería, podríamos alcanzar un punto en el que, por primera vez en la historia, la desigualdad económica se traduzca en desigualdad biológica.
Hasta ahora, los seres humanos podíamos controlar elementos ajenos a nosotros: ríos, bosques, animales y plantas. Pero nuestra capacidad sobre lo que ocurre dentro de nuestro cuerpo era limitada. no podíamos manipular mucho nuestros cuerpos y mentes ni burlar la muerte. Pero puede que eso cambie.
Mejorando al ser humano
Hay dos maneras principales de mejorar a un ser humano. Se puede realizar cambios en su estructura biológica modificando su ADN, o la forma más radical: combinar partes orgánicas con otras inorgánicas. Por ejemplo, conectando cerebros con computadores.
El problema de la lucha contra la desigualdad en América Latina es que "no ha habido suficiente violencia." Los ricos podrían comprar estas mejoras biológicas y volverse literalmente superiores a los demás: con mayor inteligencia, salud y esperanza de vida.
Llegados a este punto, ceder el poder a esta clase mejorada adquiriría sentido. En el pasado, la nobleza intentaba convencer a las masas de que ellos eran superiores al resto y, por lo tanto, debían tener el poder. En el futuro que estoy describiendo, esta superioridad sería real. Y ya que son mejores, lo lógico sería permitirles tomar las decisiones.
También podríamos darnos con que la inteligencia artificial dejara sin empleo a una multitud de gente de diferentes áreas. Simplemente, dejarían de ser económicamente útiles.
Juntos, estos dos procesos podrían resultar en la división de la humanidad entre una clase muy reducida de superhumanos y otra subclase masiva de personas "inútiles".
Aquí, un ejemplo concreto:
En la industria del transporte existen miles de conductores de camiones, taxis y autobuses. Cada uno controla una pequeña parte del mercado, algo que les da poder político. Si se organizan a través de sindicatos, pueden convocar huelgas cuando el gobierno haga algo que vaya en contra de sus intereses y bloquear el sistema de transporte por completo. Pero si dentro de 30 años todos los vehículos son autónomos y carecen de chóferes, su control dependería de un algoritmo controlado por una empresa. Es decir, que toda la industria del transporte y ese poder económico y político que antes se repartía entre miles de personas pasaría a las manos de una sola corporación.
Y cuando uno pierde importancia económica, el Estado ya no tiene incentivos para invertir en su salud, educación ni bienestar. Es evidente que carecer de utilidad es muy peligroso. Nuestro futuro dependería de la voluntad de una pequeña élite. Y ésta podría ser buena. Pero en momentos de crisis, como durante una catástrofe climática, resulta más fácil tirar a alguien por la borda. La tecnología no es determinista.
Otro riesgo aún más incierto
Aún podemos hacer algo al respecto. Pero creo que deberíamos ser conscientes de que estoy describiendo un escenario posible. Si no nos gusta, debemos actuar antes de que sea demasiado tarde.
Hay otra cosa que también podría suceder. A corto plazo, la autoridad podría pasar a una pequeña élite que poseería y controlaría los principales algoritmos y los datos que los alimentan. Los 8 millonarios que tienen más dinero que la mitad de la población del mundo. A largo plazo, en cambio, esta autoridad podría transferirse por completo de personas a algoritmos. Una vez que la inteligencia artificial (IA) sea más inteligente que nosotros, toda la humanidad podría perder su utilidad. Y entonces, ¿qué sucedería?
No tenemos la menor idea. Literalmente, no podemos imaginarlo.
¿Cómo podríamos? Estaríamos hablando de una inteligencia incluso mayor de la que la humanidad posee actualmente.
Fuente: bbc.com/mundo/noticias/Economía/2017
Información:
Desigualdad de la riqueza en el mundo
Con tal sencillez, el escritor José Saramago dijo en su momento: "Al igual que la religión no puede vivir sin la muerte, el capitalismo no sólo vive de la pobreza sino que la multiplica".