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Guerra Civil Española (1936-1952): una reinterpretación


por Jorge Marco

España/Política + Sociedad

Que la guerra civil española terminó el 1 de abril de 1939 es una convención tan asumida como que Franco murió el 20 de noviembre de 1975. Así lo señalan de forma predominante libros escolares, textos académicos y artículos en la prensa. Sin embargo, la muerte de Franco es un hecho, mientras que el establecimiento del final de la guerra en 1939 es una interpretación. Y como toda interpretación, está sujeta a debate.


theconversation.com/Civiles resguardadas en un refugio natural de roca y hojarasca/Biblioteca Digital Hispánica-BNE/CC BY-NC-SA.

Mi argumento es sencillo: la guerra civil española no terminó en 1939, sino en 1952. Se trató de una guerra civil, por lo tanto, que duró 17 años en vez de los 3 que se han asumido convencionalmente.

Pero esta guerra civil no fue homogénea, sino que varió militarmente a lo largo de los años, lo que implicó también cambios en los repertorios de violencia empleados. Como propongo en mi artículo “Rethinking the Post-War Period in Spain: Violence and Irregular Civil War, 1939-1952” que se publicará en breve en Journal of Contemporary History, la guerra civil española tuvo tres frases en términos militares:

1. Guerra civil simétrica no convencional

2. Guerra civil convencional

3. Guerra civil irregular

Los conceptos de guerra civil simétrica no convencional, guerra civil convencional y guerra civil irregular los tomo de Stathis N. Kalyvas, quien ha analizado los diferentes dispositivos militares en el contexto de guerras civiles.

Sin embargo, discrepo del desarrollo posterior de esta teoría, donde Kalyvas y Laia Balcells han estudiado lo que denominan ‘tecnologías de rebelión’, tratando de establecer una correlación entre los tipos militares de guerra civil y el impacto de la violencia sobre civiles. De hecho, el caso español, utilizando su propio marco teórico, contradice sus conclusiones sobre las tecnologías de rebelión. Pero esto es materia para otro artículo.

Guerra civil simétrica no convencional

Esta fase se desarrolló en España tras el fracaso del golpe de estado hasta noviembre de 1936, aunque hubo un periodo de transición que se prolongó hasta febrero de 1937.

Como han señalado varios historiadores, durante este periodo se desarrolló una forma primitiva de guerra de columnas que enfrentaba a pequeñas unidades de infantería carentes de armamento pesado.

Esta situación empezó a variar a partir de noviembre de 1936 gracias al asesoramiento de militares extranjeros, la paulatina organización bajo un mando único en ambos ejércitos, y el envío masivo de armamento pesado desde Alemania, Italia y la Unión Soviética.


theconversation.com/‘Tanque ruso cogido a los rojos’ (Carros de combate y vehículos blindados en la Guerra Civil española)/Biblioteca Digital Hispánica.Biblioteca nacional de España/CC BY-NC-SA.

Guerra civil convencional

Estos cambios propiciaron una lenta transformación militar de la guerra: desde una guerra simétrica no convencional a una guerra civil convencional a partir de la primavera de 1937. Desde ese momento hasta abril de 1939, la guerra se disputó por dos ejércitos regulares que se enfrentaban en el campo de batalla utilizando el poder de la artillería moderna por tierra, mar y aire.

La derrota del ejército regular republicano no implicó el final del conflicto interno armado, sino una segunda transformación militar de la guerra.


theconversation.com/Público presenciando el ‘Desfile de la Victoria’ sobre el edificio de la Biblioteca Nacional de España. Madrid, 19 de mayo de 1939/Biblioteca Digital Hispánica. Biblioteca Nacional de España/CC BY-NC-SA.

Guerra irregular (o guerra de guerrillas)

A partir del 1 de abril de 1939 la dictadura de Franco tuvo que enfrentarse a un enemigo mucho más débil, menos numeroso y completamente aislado, pero al mismo tiempo muy escurridizo: la guerrilla antifranquista. Pequeños grupos armados, replegados en su mayoría en zonas montañosas, trataron primero de defenderse contra la ola de violencia desplegada por la dictadura tras el final de la guerra convencional. Sin embargo, a partir de 1944, al calor de las victorias aliadas en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, trataron de organizarse como un ejército irregular capaz de derrumbar a la dictadura.

La guerra irregular entre el Estado franquista y las guerrillas antifranquistas generó una lógica de violencia propia dentro del marco del proceso de limpieza política iniciado por los rebeldes en julio de 1936. De este modo, en los años cuarenta la dictadura de Franco desplegó dos lógicas de violencia paralelas, que tenían vasos comunicantes, pero al mismo tiempo eran diferentes. Las dos lógicas se dirigieron contra el mismo enemigo interno, aquellos que en términos políticos y de clase habían desafiado el orden tradicional.


theconversation.com/Prisioneros del campo de concentración con 1300 prisioneros republicanos de la 23 Brigada, Villalba, Tarragona, 23 de agosto de 1938/Biblioteca Digital Hispánica.Biblioteca Nacional de España/CC BY-NC-SA.

Tras la derrota del Ejército regular republicano la dictadura aplicó un extensivo programa punitivo. Los vencidos debían pagar sus culpas por las acciones que habían cometido en el pasado. La mayor parte de ellos fueron clasificados por la dictadura como redimibles y fueron sometidos a un intenso programa de aislamiento, castigo y conversión forzosa. Por otro lado, miles de republicanos fueron catalogados como irredimibles y fueron ejecutados por tribunales militares. Esta lógica punitiva estaba diseñada para subyugar definitivamente al enemigo sometido.

La magnitud de este proceso represivo fue la que provocó que un reducido pero significativo número de los enemigos sometidos decidieran rebelarse a lo largo de los años cuarenta.

El desafío armado de los grupos guerrilleros desencadenó una guerra civil irregular y con ella, la lógica de la violencia contrainsurgente. La organización de grupos armados contra la dictadura era una amenaza para la estabilización del régimen y el máximo ejemplo de que el enemigo interno no había sido todavía exterminado por completo. Por ese motivo la dictadura combinó diferentes instrumentos represivos, incluyendo los tribunales militares y el sistema penitenciario, pero la lógica contrainsurgente impuso fundamentalmente un amplio repertorio de prácticas brutales y masacres contra civiles y combatientes.

Muchos de los métodos empleados fueron similares a los que se utilizaron durante la guerra civil convencional –algunos que incluso habían desaparecido como la exposición de cadáveres–, pero también hubo prácticas novedosas. Particularmente destacó el desarrollo de los servicios de inteligencia, los cuales crearon extensas redes de confidentes, dirigieron grupos paramilitares especializados en la guerra sucia como las contrapartidas, implementaron medidas de guerra psicológica, diseñaron tácticas de atracción de guerrilleros, infiltraron los principales grupos armados y políticos de la oposición antifranquista, y emplearon de forma sistemática la tortura como método de extracción de información.

La guerra civil irregular en España, con su lógica contrainsurgente, se prolongó hasta el año 1952, cuando se desmovilizaron las últimas Agrupaciones guerrilleras vinculadas al PCE.

Por todas estas razones, considero que es necesario problematizar el concepto de posguerra en España. El caso español en los años cuarenta es más cercano a las guerras irregulares en Polonia (1942-1948), Grecia (1946-1949), los países Bálticos (1944-1953), Ucrania (1944-1953) y Rumanía (1944-1962) que a cualquiera de las posguerras de la Europa occidental después de la Segunda Guerra Mundial.

Por eso considero que la guerra civil española no terminó en el año 1939, sino que muy por el contrario, se prolongó durante 17 años. Repensar la guerra civil, de este modo, ayuda a deconstruir los discursos hegemónicos implantados por la dictadura desde hace más de 80 años.


Fuente:  theconversation.com/guerra-civil-espanola-1936-1952-una-reinterpretacion-116694/2019


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Los maquis de la imposible esperanza

Octubre de 1937: el Norte de España cae en manos de los franquistas. Los vencedores se ensañan con "la España Roja". Unos cuantos Republicanos, los huidos, consiguen esconderse y luego, poco a poco, organizarse. 

Entonces, los maquis, los del monte, van e erigir paso a paso una resistencia estoica. En los peores momentos de la represión franquista, en Cantabria, el maquis Ceferino Machado resiste, desde Santander hasta los suntuosos Picos de Europa. 

En 1945, los maquis de Cantabria se constituyen en Agrupación Guerrillera de Santander. En febrero de 1946, unos guerrilleros españoles que han contribuido a liberar Francia, intentan llegar a Asturias. 

La Brigada Pasionaria queda diezmada pero los maquis van a escribir en España una epopeya aún desconocida.

Música de Manuel Rodríguez, investigación histórica y entrevistas de Jean Ortiz, dirección de Dominique Gautier, producción de Les Films Jack Fébus/Creav Atlantique.


Publicado el 29 ene 2017 por  Café Subversivo


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El maquis

Suscríbete a nuestro nuevo canal:  https://www.youtube.com/channel/UC2T6...

La guerrilla antifranquista trató de reactivar el conflicto tras el fin de la Guerra Civil pero fracasaron. Las partidas del maquis cesaron su actividad en 1952 aunque hacía tiempo que habían dejado de tener sentido. De ello hablan Fernando Paz y Juan E. Pflüger en este nuevo episodio de Tiempos Modernos.

Música en este vídeo

Canción  DAY OF RECKONING C - Sonoton

Artista  Flach, Jochen - Taylor, Benson - Flach, Jochen - Taylor, Benson

Álbum  STTV0022 - EMOTIVE STRINGS

Con licencia cedida a YouTube por  AdRev Masters Admin, AdRev for a 3rd Party (en nombre de Sonoton Trailer Tracks); Associated Production Music LLC, AdRev Publishing, LatinAutorPerf, BMI - Broadcast Music Inc., LatinAutor y 5 sociedades de derechos musicales.


Publicado el 6 feb 2018 por  Intereconomiatube

El misterio de la roca lunar que EE.UU. regaló a España


por Pablo Jáuregui

El Gobierno de Nixon regaló a nuestro país una piedra lunar traída por el 'Apolo 17'. A Franco le gustó tanto la roca que jamás la donó a un museo y se la apropió. Un supuesto "marqués" español intentó posteriormente venderla a un museo en Londres.


elmundo.es/elmundo/2009/ciencia/Piedra lunar de Franco. El nieto de Franco: 'Mi madre perdió la piedra lunar que le regalaron a mi abuelo.' No obstante lo anterior, léase, para desinformación: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/10/27/ciencia/1319726238.html. La roca lunar, expuesta en la vitrina. | INTA.


El 11 de julio de 1973, el Gobierno de Estados Unidos (EE.UU.) regaló a España una roca lunar, como muestra de afecto entre «naciones amigas», y en agradecimiento por los servicios que prestaron las estaciones de seguimiento de las misiones Apolo instaladas en las localidades madrileñas de Fresnedillas y Robledo de Chavela, en Madrid.

Hoy, esta reliquia de la conquista espacial debería estar expuesta en el vestíbulo principal de una institución pública como es el Museo Nacional de Ciencias Naturales, para que todos los españoles pudieran acercarse a un fragmento auténtico de la Luna y disfrutar de la sensación de encontrarse ante un pedazo real de su superficie. Pero desafortunadamente, nada de esto es posible, ya que aquella piedra selenita regalada al pueblo español jamás ha estado en ningún museo, y en estos momentos su paradero se desconoce.

La historia es, nunca mejor dicho, rocambolesca. Según ha relatado ante una cámara de elmundo.es Luis Ruiz de Gopegui, el ingeniero que dirigió las estaciones de la NASA en España durante el programa Apolo, la piedra lunar fue entregada a Franco por el entonces Embajador de EE.UU., en una solemne ceremonia celebrada en el Palacio de El Pardo.

Esta roca era un fragmento traído a la Tierra por el Apolo 17; es decir, la sexta y última de las misiones en las que los astronautas de la NASA pisaron supuestamente la Luna, en diciembre de 1972. La piedra se encontraba en el interior de una esfera transparente de metacrilato, e iba acompañada de una placa con una dedicatoria dirigida al pueblo español, firmada por el entonces presidente Richard Nixon.

Polvo selenita en El Pardo

Sin embargo, a Franco le debió hacer tanta ilusión este insólito regalo cósmico que reaccionó como cabría esperar de cualquier dictador: en vez de enviarlo a un museo o cualquier otra institución pública, donde la sociedad española pudiera disfrutar de la piedra, decidió apropiársela sin contemplaciones y decorar algún rincón de El Pardo con el fragmento de polvo selenita.

Pero entonces, ¿qué fue de aquella roca? ¿Se la quedó la familia del Caudillo tras su muerte? ¿Se perdió o sigue decorando alguna chimenea? No es fácil responder a estas preguntas, pero el propio Ruiz de Gopegui ha aportado en exclusiva a este periódico algunas pistas para resolver el misterio.

Según el testimonio del ex director de las estaciones de la NASA en España, entre 1989 y 1991, un hombre de nacionalidad española que decía ser un marqués intentó vender esta piedra lunar al Museo de Historia Natural de Londres. ¿Y quién podía ser el personaje en cuestión? Para Ruiz de Gopegui, sólo hay una posibilidad creíble: "Fue el Marqués de Villaverde".

Sin embargo, una portavoz de este ilustre museo británico ha asegurado a EL MUNDO que si bien es cierto que allí hay dos rocas lunares expuestas al público, una fue un regalo del Gobierno de EE.UU. (del mismo tipo que recibió España), y otra ha sido cedida por la NASA para una exhibición temporal.


Por lo tanto, si el museo londinense nunca compró la roca lunar regalada a España a aquel caballero español que decía ser un marqués, ¿dónde acabó aquella muestra de suelo selenita? ¿Se vendió a algún coleccionista privado o sigue estando en manos de la familia Franco?

De momento, su destino sigue siendo un misterio.

Fuente:  elmundo.es/elmundo/ciencia/2009

Información:

Muestras de Piedras de la Luna

Blog: http://infoset2012.blogspot.com.ar/
Post del Viaje: http://goo.gl/QFsvQH

Video de mi viaje a la #Nasa sobre las piedras traídas de la Luna.
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Publicado el 9 feb. 2016 por  Info Set

La 'guerra secreta' de los españoles en Vietnam


por Angel Fernández


"Me molesta mucho que esta misión fuera tabú, que fuera confidencial. La sociedad española tiene derecho a conocerla.", confiesa el capitán Ramón Gutiérrez de Terán, uno de los componentes del contingente de médicos y sanitarios españoles que participaron en la Guerra del Vietnam.

¿Y cúal es la génesis de esta desconocida presencia española en el conflicto armado que supuso la mayor derrota del Ejército de EE.UU.? En 1965 el Presidente Johnson solicitó a Franco el envío de tropas españolas a la Guerra de Vietnam. Como en Iraq, EEUU quería una guerra bendecida por la comunidad internacional.

wikipedia.org/Franco, con la Cruz Laureada de San Fernando, en 1969.

La presencia de tropas españolas junto a la de otros países significaría una importante victoria propagandística para los EE.UU. Franco, convencido de que EE.UU. sería derrotado en Vietnam, sólo accedió a enviar un contingente de médicos y sanitarios que los norteamericanos necesitaban con urgencia a la provincia de Go Kong, en pleno delta del Mekong.

"Esa es una historia que me duele porque nos jugamos la vida y nadie sabe de nosotros", afirma el general Antonio Velázquez, que con 25 años y recién casado se embarcó en esa aventura. "Era un pardillo y no sabía nada de nada". Pronto lo aprendió. Al poco de llegar a Saigón, un militar estadounidense le dijo: "Habéis venido 12, pues regresareis a España cinco o seis. Los vietcong, a los que primero disparan, es a los médicos".

Para los miembros de este 'M.A.S.H español' -¿recuerdan la serie del mismo título protagonizada por Alan Alda?-, nunca hubo enemigos, sino pacientes: niños desnutridos y heridos de guerra, gerrilleros del vietcong o soldados americanos, tanto daba.

"En lo que yo pude conocer cuando fui corresponsal de guerra en Vietnam, la contribución española se limitó a médicos militares; que, por cierto, hicieron una extraordinaria labor, sobre todo en Go Kong. Demostraron un gran valor personal, aparte del conocimiento profundo de su profesión, que alivió infinidad de problemas", comenta a EL MUNDO, Luis María Anson.

wikipedia.org/Escudo de armas de España (versión burocrática) adoptado por el general Franco en 1938.


Fueron reclutados aquí y allá en secreto, hasta el punto de que varios estaban destinados en el desierto del Sáhara y unas horas después se vieron caminando en plena vegetación vietnamita acompañados del continuo tableteo de los helicópteros y del olor a napalm.

"Atendíamos a personal civil, a soldados del vietcong y todos los que nos necesitaban. Así nos granjeamos su respeto y su cariño. Nos querían mucho." -rememora el general Velázquez.

Más de un centenar de médicos y sanitarios participaron en esta operación. Durante cinco años se estuvo enviando un reemplazo -12 personas- cada seis meses. Algunos se reengancharon y llegaron a estar tres años y medio, como el capitán Gutiérrez de Terán.

A su vuelta, no se les recibió como héroes, sino que se les conminó al silencio. Muchos de ellos viven, y el canal Historia ha reunido sus experiencias y testimonios en un documental de producción propia, 'Go Kong, la guerra secreta de los españoles en Vietnam', que se estrena hoy (por martes, 27/03/2012) a las 16.20 horas y 23.45 horas.

El documental, escrito y dirigido por Manuel Alonso Navarro, incluye valiosas imágenes de archivo sobre la batalla de Dien Bien Phu y sobre la Guerra de Vietnam cedidas por el ejército de Vietnam, así como grabaciones realizadas en Vietnam, Corea del Sur, Filipinas y España.

Fuente:  elmundo.es/elmundo/television/Edición ESPAÑA/2012


Información:

Docufilia - Go Cong. La guerra secreta de los españoles

Documental sobre la participación de España en la guerra de Vietnam.

En 1965 el general Franco envió de forma secreta a militares españoles a la ciudad vietnamita de Go Cong, en una misión médica militar que duró cinco años. Fueron los llamados "Los 12 de la Fama".




Publicado el 22 dic. 2014 por  Documentales

La bomba atómica española


por Roberto Muñoz Bolaños


El Proyecto Islero. La bomba atómica conocida como Proyecto Islero fue uno de los planes más secretos y misteriosos del franquismo.

La creación de la Junta de Energía Nuclear (JEN)


El origen del Proyecto Islero, que de haberse concluido con éxito, hubiera convertido a España en miembro del club más selecto del mundo y le hubiera dotado de un poder de disuasión total en su área de interés geoestratégico –el eje Baleares/Estrecho de Gibraltar/Canarias–, puede fijarse el 22 de octubre de 1951, cuando, mediante el Decreto-Ley de esa fecha, se crea la Junta de Energía Nuclear (JEN), cuya función era actuar como “centro de investigación, como órgano asesor del Gobierno, como instituto encargado de los problemas de seguridad y protección, contra el peligro de las radiaciones ionizantes y como impulsora del desarrollo industrial, relacionado con las aplicaciones de la energía nuclear”. Su primer presidente, desde 1951 hasta 1955, sería el teniente general Juan Vigón Suerodíaz.


BBC.com/El dictador Francisco Franco Bahamondes.

Cuatro años después, en julio de 1955, España firmó con Estados Unidos un acuerdo de cooperación nuclear al amparo del programa Átomos para la paz. Estas ayudas permitieron que el 27 de diciembre de 1958, el general Franco, acompañado del ministro de la Presidencia, Luis Carrero Blanco, inaugurase el Centro Nacional de Energía Nuclear Juan Vigón en las instalaciones construidas en la Ciudad Universitaria de Madrid.

Desde el primer momento y a semejanza de la JEN y otros organismos del Estado, las Fuerzas Armadas tuvieron un papel directivo en el nuevo centro. Pero inicialmente, ni éste ni la JEN tuvieron carácter militar. Todo cambiaría como consecuencia de un acontecimiento en nuestra área estratégica: la independencia de Marruecos en 1956.

Inmediatamente, el nuevo país, mostró una gran agresividad hacia los territorios españoles en África, cuya primera manifestación fue la crisis de Ifni (1957-1958), durante la cual, Estados Unidos –cuya presencia en este país africano era muy fuerte desde que sus tropas desembarcaron en el mismo en 1942, y que era el principal baluarte de la Central Intelligence Agency (CIA) en el Magreb– prohibieron a las Fuerzas Armadas españolas utilizar el material de guerra cedido en virtud de los acuerdos de 1953.

Para el general Franco y su Gobierno –especialmente el capitán general Agustín Muñoz Grandes, vicepresidente del Gobierno, y Luis Carrero Blanco, hombre fuerte del régimen–, la bomba atómica se convirtió a partir de ese momento en una necesidad, no sólo para potenciar el papel de España en el sur de Europa y el Mediterráneo, y reforzar su papel internacional, sino sobre todo para disuadir a Marruecos de que atacase los territorios españoles fuera de la Península, ya que sabían que, en caso de que estallase un conflicto con el país norteafricano, no podrían contar con la ayuda norteamericana, y para presionar a Gran Bretaña en el problema del peñón de Gibraltar.

Por esta razón, en 1963, Muñoz Grandes –falangista y muy poco amigo de Estados Unidos como dejaría escrito el teniente general Carlos Iniesta Cano–, encargó al entonces director de la JEN, el ingeniero y almirante José María Otero Navascués, un estudio sobre las posibilidades reales que tenía nuestro país de construir una bomba atómica sin alertar a la comunidad internacional. Nacía así el Proyecto Islero –nombrado así en honor del toro miura que había provocado la muerte de Manuel Rodríguez Sánchez Manolete, el 29 de octubre de 1947–. La responsabilidad de llevarlo a cabo recayó en el catedrático de Física Nuclear y entonces comandante del Ejército del Aire, Guillermo Velarde, nombrado jefe de la División de Teoría y Cálculo de Reactores.


anatomiadelahistoria.com/El Proyecto Islero: la bomba atómica española.


El Proyecto Islero

Este proyecto constituyó, en los primeros momentos, un auténtico fracaso. Los especialistas de la JEN (todos militares) se mostraron incapaces tanto de construir la bomba como de obtener el plutonio necesario para fabricarla. De hecho, en 1965, Franco, que también tenía gran interés en el proyecto, no mostró gran interés en su continuación. Sin embargo, el plan se mantuvo gracias al interés tanto de Muñoz Grandes como de Carrero Blanco, que siempre obtuvo recursos para su financiación.

Todo cambiaría el 17 de enero de 1966. Ese día, un avión cisterna KC-135 y un bombardero estratégico B-52 colisionaron en el aire sobre el espacio aéreo de Palomares (Almería), muriendo siete de sus tripulantes, mientras que otros cuatro saltaban en paracaídas. El bombardero llevaba cuatro bombas termonucleares Mark 28 (modelo B28RI) de 1,5 megatones, que cayeron sobre la zona, tres en tierra y una en el mar. De las primeras, dos lo hicieron sin paracaídas, explosionando la carga convencional que contenían, cuya función era provocar la reacción en cadena del material nuclear.

Los técnicos españoles, encabezados por Velarde, rastrearon la zona donde habían explosionado ambas bombas y encontraron restos de la misma y de los detonadores, lo que les permitió poner de nuevo en marcha el proyecto Islero, pero ahora sí con muchas posibilidades de culminarlo con éxito. De hecho, el primer documento oficial donde se reconocía la capacidad española para fabricar la bomba atómica data del año siguiente, y se trataba de una circular interna del Ministerio de Asuntos Exteriores a varias de sus embajadas en el extranjero.

Pero la demostración más clara de que el plan seguía adelante fue que España no fue uno de los signatarios del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), firmado el 1 de julio de 1968 por 43 países, entre ellos tres nucleares –Unión Soviética, Estados Unidos y Gran Bretaña– que no estaban dispuestos a destruir su armamento nuclear ni a congelar su fabricación. Por el contrario, ese mismo año, se instaló en la sede de la JEN, en la Ciudad Universitaria de Madrid, el primer reactor rápido nuclear español, llamado Coral-1, con capacidad para producir plutonio de tipo militar.

Los primeros gramos de este material, los únicos en la historia que no fueron controlados por la Agencia Internacional de la Energía Atómica (OIEA) –encargada de velar por la no proliferación nuclear–, se obtuvieron al año siguiente, en el más absoluto de los secretos. La bomba atómica era ya viable.

Tres años después, en 1971, Velarde y un grupo de militares, entre los que se encontraban los coroneles Tomás Pallás y Federico Michavila, a través del Centro Superior de Estudios de la Defensa (CESEDEN), elaboraron un informe confidencial en el que se señalaba en sus conclusiones que “España podía poner en marcha con éxito la opción nuclear militar”. Según este estudio, podía dotarse en poco tiempo de su propio armamento nuclear utilizando las instalaciones de las que ya se disponía. Se daba especial importancia a la central de Vandellós (Tarragona) –dotada de tecnología francesa–, que se inauguraría el 6 de marzo de 1972, como fuente para la obtención de plutonio militar. Por último, el estudio indicaba la posibilidad de realizar la primera prueba nuclear en el desierto del Sahara, al sur de Smara, con un coste aproximado de 8.700 millones de pesetas por cada bomba.


intrinsecoyespectorante.blogspot.com.es/El general del Ejército del Aire Guillermo Velarde.


El primer paso para culminar el proyecto era la obtención del plutonio suficiente para construir una bomba (6 kilos), algo factible por dos razones. La primera: que el subsuelo español contenía las segundas reservas más importantes de uranio natural de Europa (4.650 toneladas evaluadas), mineral del que se obtiene el plutonio. La segunda: que los residuos que producía la central de Vandellós eran ideales para obtenerlo, y como estaba construida con tecnología francesa, y este país, como potencia atómica, no permitía a la OIEA que inspeccionara sus instalaciones nucleares, el secreto estaría salvaguardado.

Además, tanto el general Charles de Gaulle como su sucesor al frente de la Presidencia de la V República, Georges Pompidou, eran partidarios de que España se convirtiera en potencia nuclear y aliada suya, pero a la vez con autonomía respecto a Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

En estas circunstancias, y teniendo en cuenta que, desde el accidente de Palomares, no había dificultad en relación con la tecnología necesaria para fabricar el artefacto, la bomba atómica española se convertía en una realidad factible. De ahí que en Estados Unidos los proyectos españoles provocaron un inusitado interés en la CIA, llegando a redactar un informe donde podía leerse:

“España es el único país europeo que nos merece atención como posible proliferador en los próximos años. Tiene reservas autóctonas de uranio de un tamaño medio, y un amplio programa de energía nuclear de largo alcance (tres reactores en funcionamiento, siete en construcción, más diecisiete planificados) y una planta piloto de separación química.”

“España ha rehusado firmar el NPT, aduciendo que las garantías de protección para los países no nucleares son insuficientes; mientras que los requisitos de inspección pueden perjudicarlos en cuanto a la competencia nacional.”

Este interés se transformaría en preocupación a partir del 11 de junio de 1973, cuando Carrero Blanco se convirtió en presidente del Gobierno. Anticomunista convencido, no tenía excesivas simpatías por Estados Unidos –aunque su hombre de confianza y ministro de Asuntos Exteriores, Laureano López Rodó, lo calificaba de “atlantista”–, y mucho menos por Israel, pues en realidad era partidario de la amistad con los países árabes, y sobre todo de dar un giro en las relaciones con la superpotencia del mundo occidental, ya que el presidente del Gobierno español exigía una relación de “igual a igual” con los norteamericanos, la entrega de tecnología militar sofisticada y el compromiso estadounidense de defender el país, si los norteamericanos querían seguir utilizando las bases que tenían en territorio español.

El 15 de diciembre de 1973, Velarde se reunió con el teniente general Manuel Díez-Alegría, jefe del Alto Estado Mayor (AEM), y con su hombre de confianza, el entonces general de brigada de Artillería Manuel Gutiérrez Mellado, donde el científico les explicó que España tenía capacidad para fabricar tres bombas de plutonio al año.

Díez-Alegría le ordenó que pusiera esas conclusiones por escrito en un máximo de dos folios de espacio, redactándolo en inglés y español, y que lo dirigiese al presidente del Gobierno, ya que lo necesitaba de cara a la entrevista que iba a mantener días después con el secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger. Velarde denominó a su informe Estado actual del Proyecto Islero. Para entregar al presidente del Gobierno de España, y una vez redactado, se lo entregó a Díez-Alegría, que tras darle su visto bueno, lo denominó “dos folios radiactivos”.

es.wikipedia.org/Henry Kissinger en 1976.

Cuatro días después, Carrero Blanco se entrevistó con Kissinger. Durante la conversación, salió a relucir el deseo del Gobierno español de que Estados Unidos garantizase su apoyo en caso de agresión. Ante la negativa de Kissinger a aceptar ese compromiso, Carrero Blanco le enseñó el informe de Velarde, provocando una conmoción en el secretario de Estado y en el embajador americano en Madrid, el almirante Horacio Rivero, hasta el punto de que Kissinger pidió al presidente del Gobierno español que mantuviera en secreto la conversación ya que estaba convencido de la seriedad del plan y de la disposición española de llevarlo adelante.

Ese mismo día, y con cierta urgencia, Kissinger abandonó Madrid. Al día siguiente, el 20 de diciembre de 1973, Carrero Blanco fue asesinado por la organización terrorista nacionalista vasca Euzkadi Ta Askatasuna (ETA), en un atentado nunca suficientemente esclarecido, y en el que algunos autores vinculados a la teoría de la conspiración, como David Zurdo, Ángel Gutiérrez, Antonio Pérez Omister o Pilar Urbano, han insinuado la participación de la CIA, entre otras razones, por el deseo de acabar con el proyecto político que representaba el entonces presidente del Gobierno español, incluido su deseo de dotar a España de armamento nuclear.

Sin embargo, autores académicos como Charles Powell, o los documentos desclasificados de WikiLeaks, así como el libro de Anna Grau (De cómo la CIA eliminó a Carrero Blanco y nos metió en Irak, Barcelona, Destino, 2011), niegan esa participación. 

No obstante, ni la muerte de Carrero Blanco, ni el cese abrupto de Díez-Alegría el 13 de junio de 1974, ni el fallecimiento del general Franco el 20 de noviembre de 1975, significaron el fin del Proyecto Islero. Las presiones norteamericanas, ya con James Carter como presidente de Estados Unidos (1977-1980) para que España firmara el TNP continuaron. Sin embargo, en 1976, el primer ministro de Asuntos Exteriores de la Transición, José María de Areilza había reconocido que España estaría en condiciones de fabricar la bomba “en siete u ocho años si nos pusiéramos a ello. No queremos ser los últimos en la lista”.

La tensión con Estados Unidos se hizo mayor cuando en 1977 se conoció públicamente el alcance tecnológico de las instalaciones nucleares previstas para el llamado Centro de Investigación Nuclear de Soria (CINSO), en la localidad soriana de Cubo de la Solana. El proyecto se aprobó 45 días después de la muerte de Franco en un Consejo de Ministros presidido por Carlos Arias Navarro, y de cuyo Gobierno formaba parte Areilza.

ABC.es/Carrero Blanco, un asesinato obra de ETA ¿y respaldado por quién?


Los investigadores norteamericanos se asustaron al averiguar que la planta piloto ideada para convertir el uranio en plutonio podía producir 140 kilos al año, suficientes para fabricar 23 bombas atómicas anualmente. La llegada en 1976 a la Presidencia del Gobierno de Adolfo Suárez, partidario de una política de neutralidad y de amistad con los países árabes, para evitar problemas en Canarias, Ceuta y Melilla, hizo que el proyecto siguiera adelante. De hecho, el nombramiento como ministro de Defensa de su amigo el también abulense Agustín Rodríguez Sahagún, en 1979, aceleró el proyecto aún mas, ya que este político era partidario de que España se dotase de armamento nuclear cuanto antes.

Sin embargo, Carter, obsesionado con una política de reducción de armamentos, inició una campaña muy intensa sobre el Gobierno español con objeto de que suscribiera el TNP y aceptara que la OIEA inspeccionara las instalaciones sospechosas españolas, amenazando incluso con un boicot económico si no lo hacía.

La situación española era entonces muy delicada, pues ETA había iniciado una fuerte campaña de asesinatos desde 1979, a la vez que se había producido una escalada de las reivindicaciones de los partidos nacionalistas en el País Vasco y Cataluña, siendo las dos principales causas que provocaron el descontento de las Fuerzas Armadas, que culminaría con el fracasado golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.

Poco más de un mes después, el 1 de abril, España acabó aceptando las condiciones impuestas por los norteamericanos y firmó un acuerdo con la OIEA para someter estas instalaciones a verificación constante. Esta decisión no supuso, sin embargo, el fin del Proyecto Islero. De hecho, el partido gobernante entonces, la Unión del Centro Democrático (UCD) siempre lo defendió hasta el extremo de que el 5 de febrero de 1986, el último presidente del Gobierno perteneciente a este partido, Leopoldo Calvo-Sotelo –un atlantista convencido y que había incorporado a España a la OTAN–, citó un fragmento de un documento titulado “La seguridad en Europa”, redactado por el Partido Socialista francés en el que se planteaba la existencia de una tercera potencia nuclear europea para que Europa Occidental pudiera defenderse por su cuenta sin tener que recurrir a Estados Unidos para todo. La idea era poder independizarse de la tutela norteamericana

Sin embargo, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ya había decidido abandonar el proyecto nuclear español así como permanecer en la OTAN, a cambio de la integración en la Comunidad Económica Europea (CEE). El 13 de octubre de 1987, Fernando Morán, como ministro de Asuntos Exteriores, en nombre del Gobierno socialista firmó el TNP, lo que supuso la carta de defunción del Proyecto Islero.

Conclusión

El Proyecto Islero no puede desvincularse de la mentalidad profundamente nacionalista del régimen franquista, que era a la vez poco atlantista y americanista aunque, para sobrevivir, se hubiera visto obligado a pactar con Estados Unidos en 1953.

El objetivo era dotar a España de una política exterior y de defensa autónoma, sin necesidad de que estuviera vinculada estrechamente con el Eje occidental. Esta política alcanzó su máximo desarrollo durante la presidencia de Gobierno de Carrero Blanco, el hombre del régimen franquista que más interés había mostrado por el proyecto y lo había mantenido vivo en los momentos más difíciles.

No obstante, tras su muerte el proyecto siguió adelante, ya que tanto Arias Navarro como los gobiernos de la UCD –especialmente Adolfo Suárez–, cuya ideología era también neutralista y partidaria de una España autónoma en materia de defensa continuaron con el proyecto. Sin embargo, el PSOE, partidario de la incorporación a la CEE cuanto antes, entendió que podría ser un contratiempo en ese proceso, y lo abandonó.

El resultado fue que España no pudo dotarse de armamento nuclear, pero tampoco de un sistema de seguridad colectiva, ya que la OTAN, a la que España se incorporó en 1982 por la acción de la UCD, ratificada luego por el PSOE, no aseguró ni asegura todavía, la defensa de Ceuta y Melilla; demostrando así que si bien se abandonó el proyecto de dotarse de un armamento nuclear propio, no se logró a cambio la defensa de la totalidad del territorio español.


Fuente:  anatomiadelahistoria.com/siglosXIXyXX/2014


Información:

La bomba de franco


Aunque casi nadie lo sepa, Franco estuvo a punto de conseguir la bomba atómica. Tras Hiroshima y Nagasaki, el dictador ordenó el desarrollo de un proyecto para que España se convirtiese en una potencia nuclear. Y estuvo a punto de conseguirlo. El programa fue declarado secreto. 


El padre y jefe de este proyecto, el general de división retirado Guillermo Velarde, nos cuenta los detalles de este proyecto, desde su génesis hasta su viaje a Palomares donde pudo copiar parte de la tecnología de las bombas arrojadas por accidente por los estadounidenses. Es la primera vez que va a contar su historia en televisión. 

El proyecto se desarrolló en la Ciudad Universitaria de Madrid, en unas instalaciones en las que en el año 70 hubo un accidente que contaminó toda la zona y la cuenca del Manzanares. Las instalaciones, hoy en día, siguen bajo un plan para limpiar y eliminar las últimas trazas de radioactividad.

Vídeo producido originalmente para nuestro programa de televisión #DIARIOVICE.

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Publicado el 14 dic. 2016 por  VICE en Español


El MI6 gastó millones en sobornar a España para que no entrara en la II Guerra Mundial


por Taboola

El servicio de inteligencia británica MI6 sobornó a altos mandos militares españoles, entre otras autoridades, para tratar de evitar que España participara en la Segunda Guerra Mundial, según reflejan documentos secretos que se desclasificaron el jueves 23-5-2013.

Reino Unido desembolsó con este objetivo hasta 14 millones de dólares, equivalentes a unos 200 millones de dólares actuales (155 millones de euros), destinados tanto a militares pertenecientes al círculo del dictador Francisco Franco como a armadores y a espías españoles, según informa el diario 'The Guardian', que tuvo acceso a los cables desclasificados.  


rt.com/Hitler pidió a Franco en repetidas ocasiones su colaboración para que España entrara a su favor durante la II Guerra Mundial.


Los sobornos, explica el diario, se enviaron desde una cuenta de un banco suizo en Nueva York a iniciativa del embajador británico en Madrid, Samuel Hoare, y fueron gestionados por el empresario español Juan March, que había trabajado como agente doble británico durante la Primera Guerra Mundial.


drugstoremag.es/Juan March, en 1962/Foto: Archivo ABC.


"La entrada de España en la guerra dependerá de la rapidez de nuestra acción"

En junio de 1940 Hoare demandó al Ministerio de Exteriores británico un primer pago de un millón de dólares "sin demora" (Foreign Office), al que instaba a hablar con el primer ministro, Winston Churchill, "si tienen alguna duda". "Sí, por supuesto", respondió Churchill en un telegrama escrito en tinta roja.  

A juicio de Hoare, la situación era "crítica", ya que la entrada de España en la guerra dependía -afirmaba- "de la rapidez de nuestra acción". "No puedo malgastar tiempo en explicar la posición con detalle", insistió en uno de los telegramas, preocupado por el peligro real de que España abandonara su neutralidad y decidiera entrar en la Segunda Guerra Mundial al lado de los nazis si no se enviaba el dinero.

Hoare aseguraba que con el dinero británico también se pudo detener a personas que conspiraban para persuadir a Franco de participar en la guerra al lado de los alemanes. Al fin y al cabo, logró convencer a los ministros británicos para que no tuvieran dudas respecto a la operación.  

La información desclasificada incluye además un mensaje confidencial del entonces Ministro de Exteriores, lord Halifax, sobre posibles contactos con "guerrillas" en el caso de que España fuera invadida por Alemania. "Por favor, quema esta carta cuando la hayas leído", instó Halifax a Hoare, algo que evidentemente no sucedió. 

Más tarde, los agentes británicos hicieron contactos en Lisboa con republicanos españoles de la Alianza Democrática Española (ADE). El hecho de que agentes británicos "contactaran con los 'rojos' con el objetivo de desatar una revolución" preocupaba tanto a Churchill, como al ministro de Economía de Guerra, Hugh Dalton, revelan los documentos. 


Fuente:  actualidad.rt.com/actualidad/view/2013



Información:

Franco y Hitler en Hendaya

Entrevista a Ramón Serrano Suñer y Salvador Dominguez sobre el encuentro de Franco y Hitler en Hendaya el 23 de octubre de 1940.


       

Actualizado el 26 oct. 2009 por  Canal de hispaniaunida


Segunda República Española en guerra


Historia

La Segunda República Española en guerra es la historia de la Segunda República Española durante la Guerra Civil Española de 1936-1939 y que constituye el último período de su historia.


wikipedia.org/Flag of Spain (1931-1939), bandera de la II República española.


El territorio español que permaneció bajo su autoridad tras el golpe de estado en España de julio de 1936, y que fue denominado zona republicana o zona leal, fue reduciéndose conforme fue extendiéndose la zona sublevada hasta que al final fue completamente ocupada por el bando franquista (que la había llamado durante toda la guerra la zona roja).


wikipedia.org/Francisco Largo Caballero.


Durante ese tiempo se sucedieron tres gobiernos: el presidido por el republicano de izquierda José Giral, aunque durante su corto mandato (de julio a septiembre de 1936) el poder real estuvo en manos de los cientos de comités que se formaron cuando estalló la revolución social española de 1936; el siguiente gobierno fue presidido por el socialista Francisco Largo Caballero, el líder de uno de los dos sindicatos (UGT; junto con CNT) que habían protagonizado la revolución; y el tercer gobierno fue presidido por el también socialista Juan Negrín, como consecuencia de la caída de Largo Caballero tras los sucesos de mayo de 1937, y que gobernó hasta principios de marzo de 1939, cuando se produjo el golpe de estado del coronel Casado que puso fin a la resistencia republicana, dando paso a la victoria del bando sublevado encabezado por el general Franco.

Extracto de wikipedia.org/2015

Para mayor información, véase la fuente original.



Información:

Historia de la guerra civil Española 1936 - 1939 (55 min)

La Guerra Civil Española fue un conflicto social, político y militar (que más tarde repercutiría también en un conflicto económico) que se desencadenó en España tras fracasar el golpe de estado del 17 y 18 de julio de 1936 llevado a cabo por una parte del ejército contra el gobierno de la Segunda República Española, y que se daría por terminada el 1 de abril de 1939 con el último parte de guerra firmado por Francisco Franco, declarando su victoria y estableciéndose una dictadura que duraría hasta 1975.


       

Publicado el 9 may. 2012 por  Scraf Veintitrés


Maquis, ¿héroes o villanos?


por Kerchak

Historia

La lucha guerrillera contra Franco, el Maquis, fue tan cruel que oficialmente nunca existió: los guerrilleros -en su mayor parte militantes comunistas- aparecieron ante la opinión pública como meros bandoleros que habían hecho de la violencia un medio de vida, y aunque en los primeros tiempos recibieron el apoyo de la población rural, la represión (sobre todo) y la propaganda oscurecieron el carácter político de una insurrección armada que duró ocho años y cuyo objetivo fue la restauración democrática en el único país europeo en que había sobrevivido un régimen fascista después de la segunda guerra mundial.

Requena-Utiel y La Valle fueron escenario de una intensa actividad guerrillera aquellos años. Fueron muchos los comarcanos que se implicaron en ella. Una lucha a muerte y sin cuartel que sigue clavada con estacas en el corazón de quienes la vivieron.


cadenaser.com/Entre siete y nueve mil guerrilleros combatieron contra el régimen franquista.


“Pedro, que era el jefe del 11º sector, y yo esperábamos al alcalde de Sinarcas, porque queríamos hablar con él. Estábamos en la cuneta de la carretera de Teruel, acurrucados. Era el mes de julio. Yo llevaba la pistola metida dentro del mono. Le vimos aparecer, iba montado en un burro y detrás iba otro. “¿Y ése?”. “No le conozco”, dijo Pedro (Francisco Bas). Yo salí a la carretera y agarré el ronzal del burro, para detenerlos. Me di cuenta de que el que iba detrás estaba muy pálido. Era muy alto, no decía nada y estaba blanquísimo. Saludé al alcalde y apenas habíamos empezado a hablar cuando por el rabillo del ojo me vi una pistola del 9 largo, apuntándome a bocajarro. Me disparó… iY falló! Claro, según vi la pistola me puse a dar brincos y los siguientes disparos también los falló. Yo ya pude sacar la mía y allí nos liamos a tiros, salió el burro por un lado y ellos por otro. Luego pensándolo me di cuenta de que el hombre aquél sí me conocía, claro, “El Grande”. Yo ya tenía mucha fama y aquel hombre estaba tan asustado de verme y le tembló tanto la mano que marró el tiro. Luego los camaradas me decían que me desnudara, “es imposible que no te haya dado“, pero el caso es que no me dió“.


blogs.canalsur.es/Agrupación Guerrillera de Granada, 1948.


Florián García Grande, ríe recordando aquel lance ocurrido en 1948, en pleno auge del maquis. Florián es hoy un vejete de 82 años amable y pequeño -de ahí el apodo que recibió de sus compañeros-, y si no fuera por esa mirada de fuego tras unas gafas de gruesos cristales nadie diría que fue uno de los maquis más legendarios. Comandante regional de la Agrupación Guerrillera de Levante (AGL), fue el único mando que permaneció al frente de sus hombres durante todo el periodo guerrillero. Los demás fueron muriendo o siendo apresados. “Yo era muy precavido, fíjate que en los seis años que estuve en el monte no me desnudé nunca, tampoco dormí bajo techado y siempre fui armado”. Segoviano, se había incorporado al maquis a principios del 46, aprovechando una condicional con la que había salido del campo de concentración de Albatera (Alicante), donde estaba preso desde 1939.

Militante del PCE -en la guerra luchó en la brigada Galán y llegó a ser capitán de Carabineros-, en Chelva entró en contacto con la partida de El Capitán, que se escondía en los montes de Benagéber. Después participó en la reunión que diversos cabecillas mantuvieron en abril del 46 en las Cuevas del Regajo (sierra de Javalambre), en la que se creó la AGL. Jalisco o El Manco de la Pesquera, dos de los maquis más conocidos por estos lares, estuvieron a sus órdenes, y los conoció bien: “Jalisco fue muy carismático, se mantenía sereno en las peores circunstancias. Le pasó una cosa muy curiosa con otro que ahora vive en Praga y que conocíamos como El Chaval: los cercó la guardia civil en una casa de Alberique, una patrulla que iba mandada por un comandante. Allí estuvieron aguantando los tiros y al final pudieron escapar a base de lanzar granadas de mano. Fue la sangre fría, porque si no, no salen. Creo que mataron al comandante“.

“En otra ocasión íbamos unos cuantos camaradas a poner explosivos en un tren que iba con material militar. Vimos una pareja de la Guardia Civil y nos escondimos entre los vagones. Dio la casualidad de que uno de los guardias iba cantando: “¡Ay Jalisco, no te rajes… !” y Jalisco murmuraba: “Ahora lo verás, si me rajo” y cuando ya iban lejos hizo explotar las bombas. ¡Corrían que se las pelaban, los pobres!“.


guerrillamaquisblogspot.com//Grupo de guardias civiles voluntarios disfrazados de maquis.


La AGL se estructuraba en tres sectores, el 5°, el 11° y el 17°. Controlaba las provincias de Teruel, Cuenca, Castellón y Valencia, siendo el 5° sector el que englobaba nuestras comarcas. Cada sector se componía de brigadas, batallones y compañías y había una estructura jerárquica militar. El primer comandante de la AGL, designado por el PCE -alma mater de la lucha guerrillera- fue Andrés (Vicente Galarza, natural de Buñol, fusilado en julio de 1947). Grande fue nombrado jefe del 11° sector, Rodolfo (Manuel Torres) del 5° y Pepito e[ Gafas (Francisco Corredor) del 17°. Pero esto era teoría: en la guerrilla las cosas pasaban muy deprisa y en enero del 47, tras la muerte de Rodolfo, el 5º sector se adhirió al 11°. Había un permanente trasvase de guerrilleros entre los sectores y en el seno de éstos y los jefes cambiaban continuamente. Además, las distintas secciones solían actuar por su cuenta. Puede decirse que tanto el 5° como el 11° sector actuaron indistintamente en nuestra zona.

Simpatía y represión a los maquis

La guerrilla conoció sus momentos álgidos en 1946-48. Antes se había dedicado a sobrevivir y dar golpes de mano de corte económico. De extracción mayoritariamente rural, contaba con la simpatía de la gente del campo, que informaba puntualmente de los movimientos de la guardia civil y proporcionaba suministros regularmente. De ahí que la Guardia Civil centrara sus esfuerzos en reprimir esta ayuda. El acoso a los “puntos de apoyo“, en forma de detenciones masivas y torturas, se fue haciendo asfixiante, de forma que muchos colaboradores acabaron echándose también al monte. Por eso, una vez creada la AGL, llegó a contar hasta con 450 guerrilleros, propiciando los ataques de mayor envergadura.

Pero lo que parecía un progreso acabó siendo un factor clave en la descomposición de la lucha guerrillera. Precisamente uno de los primeros en advertir esta paradoja fue Jalisco: a medida que el número de combatientes aumentaba, las redes de información y suministro se destruían, aislando a la guerrilla y haciendo todo mucho más difícil.


elpais.com/Manolín el de Llorío con Aurelio Caxigal, otro maquis.


Ley de fugas

El gobierno endureció las medidas contra la población civil promulgando la Ley sobre Delitos de Bandidaje y Terrorismo (la famosa ley de fugas), mediante la cual la jurisdicción militar podía sancionar con la muerte la mera omisión de denuncia de hechos relacionados con el maquis; se prohibió el tránsito por los caminos rurales al oscurecer y se dio licencia a la GC para disparar sin previo aviso sobre los sospechosos. Asimismo, en Levante se decretó el estado de guerra y se llevaron a cabo deportaciones de los habitantes de caseríos hacia el litoral:

Por su parte, la GC también cambió de estrategia: en lugar de mover fuertes contingentes multiplicó el número de cuarteles y organizó las “contrapartidas”, guardias disfrazados de maquis que llevaban el mismo sistema de vida y que actuaban igual que ellos, con una doble finalidad: obtener información y romper la unión entre pueblo y guerrilla, cometiendo actos vandálicos de los que se responsabilizaba a ésta. La estrategia sembró además la desconfianza entre las diversas partidas, en las que ya había de por sí algunos delincuentes que distorsionaban la acción subversiva.

Al trienio 46-48 corresponden algunas de las acciones más espectaculares llevadas a cabo en la comarca: el 10 de diciembre de 1946, 17 guerrilleros asaltaron la oficina de Recaudación de Requena. Avisada la guardia civil, salió en su persecución. Los guerrilleros se habían refugiado en un campamento ubicado en el barranco de los Chorrillos, en Hortunas. Una pareja sorprendió en el monte a Bienvenido Cardona, hermano de Jalisco, al que mató.

histclo.com/Joven maqui haciendo guardia.


En los primeros meses del 47 la acción se recrudece: a un ataque lanzado en enero por la GC contra el campamento de Fuenteolmedilla, en La Pesquera, en el que mueren nueve guerrilleros varios guardias resultaron heridos, el maquis responde matando a un agente el 1 de febrero en Mira. El 17 de marzo hacen explotar un tren en Siete Aguas; al día siguiente estallan nuevas cargas en la vía férrea, y los guerrilleros detienen un camión de la guardia civil en la carretera, en el término de Requena. La GC abrió fuego matando a Peñaranda, un maqui de Los Isidros del que sólo se sabe que tenía 28 años. También murió el guardia Francisco Muñoz. El grupo de Jalisco asaltó ese año la taquilla de la plaza de toros de Requena en plena corrida y tomó durante unos días Venta del Moro y Los Isidros.

Pero la represión comenzaba ya a ser mayor de la que se podía soportar. Durante el verano, la GC descubre el campamento guerrillero de Nieva, en Benagéber; tras un tiroteo de más de cuatro horas, nueve guerrilleros habían muerto y dos más estaban heridos. También cayeron 8 guardias. Se practicaron más de cien detenciones en toda la comarca y familias enteras fueron torturadas en Arrancapinos (Paterna). El terror cundió y los puntos de apoyo se fe.

Declive y evacuación

Frente al propósito del PC de continuar con la lucha armada, los guerrilleros empiezan a darse cuenta en 1948 de que han perdido la batalla. “Desde el 48 nos limitábamos a defendemos y a organizar la evacuación general hacia Francia“, recuerda Grande. “La idea era esperar a los compañeros, cubrir su retirada. Así estuvimos hasta el 52, cuan- do el partido dio la orden definitiva”. Continúan las voladuras en el ferrocarril y los atentados, pero son cada vez más escasos. El 19 de junio, un grupo encabezado por Luis Guerra Pedro toma la estación de El Rebollar, desaloja el tren, bloquea el sistema de frenos, lo incendia y lo lanza hacia Valencia. El tren descarriló en Buñol.

Tras el asalto de la GC al campamento guerrillero de Santa Cruz de Moya el 7 de noviembre de 1949, en el que murieron 12 de los 13 guerrilleros, los hechos se precipitan. Se multiplican las deserciones y traiciones. Aún el 23 de enero de 1950 una partida secuestra en Venta del Moro al coronel de Infantería A. del Amo y le obliga a pagar 200.000 pesetas por su liberación, pero la derrota es un hecho: en 1951 la GC asalta el campamento de El Manco de la Pesquera en Mira, y mata a tres guerrilleros. El PC acusa al Manco de provocar el ataque.

A finales de abril de 1952, la AGL prepara la evacuación dividiéndose en dos grupos: uno viajará en tren y el otro a pie. El primer grupo es descubierto y sus miembros detenidos. El segundo es atacado cerca de Cofrentes, en el campamento. Muere Emilio, enlace del buró político del PC, y El Manco es herido y capturado (después delataría a sus compañeros). Dirigida por Grande y guiada por El Chaval, lo que queda de la AGL -unos 30 hombres- consigue llegar al cabo de un mes a Francia. En el camino no tuvieron ningún encuentro con el enemigo: la GC los esperaba en los pasos lógicos del trayecto, pero el grupo se extravió varias veces. Eso les salvó la vida.


nuevaeconomia.es/El anhelo que se desvaneció.


5.560 bajas

La guerilla se mantuvo activa desde el final de la guerra civil hasta la muerte en 1963 de Ramón Vila Caraquemada, en la provincia de Barcelona. Pero en sentido estricto -obedeciendo a una estrategia y actuando como una organización- su vigencia se restringe a 8 años, de 1944 al 52. El objetivo era prender la llama revolucionaria que moviera al pueblo a derrocar a Franco o, al menos, obligar a los vencedores de la guerra europea a reponer la democracia en España.

Planeada y dirigida por el Partido Comunista en el exilio, el grueso de los guerrilleros eran militantes que o bien se echaron al monte tras la rendición del ejército republicano, o bien habían luchado con el maquis francés durante la Segunda Guerra Mundial, infiltrándose después en España para dirigir la lucha armada (este contingente era conocido como “los diplomados” por su preparación cultural, política y militar). Otros componentes de la guerrilla fueron anarquistas, represaliados, colaboradores quemados y, finalmente, delincuentes que se refugiaban en las partidas de la acción de la justicia.

Aunque confusos, los datos que manejan los historiadores indican que entre 1943 y 1952 por la guerrilla pasaron unos 10.000 hombres (6.000 militantes del PC) y cometieron 953 asesinatos, 538 sabotajes, 5.963 atracos y 845 secuestros en toda España. Tuvieron 1.826 encuentros con la GC, con 2.173 muertos y 467 capturados. Además se entregaron otros 546 guerrilleros y 2.374 más fueron detenidos. En total, 5.560 bajas.

Por parte de la guardia civil, las bajas bailan desde el millar que apunta Hartmut Heine a los 257 muertos y 370 heridos que admite el propio cuerpo. En el periodo señalado se realizaron 19.444 detenciones entre la población civil.

De las seis Agrupaciones Guerrilleras creadas (Galicia-León, Asturias-Santander, Centro, Extremadura, Andalucía y Levante), esta última se distinguió por su conciencia ideológica y por su grado de organización, además de ser la más activa. Fernanda Romeu ha constatado al menos 245 bajas en la misma -76 muertos en combate y 45 desertores, entre ellos-, y provocó 40 en la GC: 4 oficiales, 10 suboficiales y 26 guardias.

La AGL editó el periódico “El Guerrillero”, que alcanzó tiradas de hasta 5.000 ejemplares, y mantuvo una escuela guerrillera ubicada en los Montes Universales, cerca de Tormón. Fue dirigida por Pepito el Gafas y Antonio (Ángel Fuertes), y formó a dos promociones (50 hombres) antes de ser desmantelada por la GC en abril de 1947.


Fuente:  kerchak.com/2013




Información:

Maquis, guerrilla antifranquista

España, Guerra Civil y años posteriores, unas gentes luchan contra Franco y su dictadura. Este documental nos cuenta su asombrosa historia.


       

Publicado el 4 ene. 2014 por  Daniel Sula