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El misterio de la roca lunar que EE.UU. regaló a España


por Pablo Jáuregui

El Gobierno de Nixon regaló a nuestro país una piedra lunar traída por el 'Apolo 17'. A Franco le gustó tanto la roca que jamás la donó a un museo y se la apropió. Un supuesto "marqués" español intentó posteriormente venderla a un museo en Londres.


elmundo.es/elmundo/2009/ciencia/Piedra lunar de Franco. El nieto de Franco: 'Mi madre perdió la piedra lunar que le regalaron a mi abuelo.' No obstante lo anterior, léase, para desinformación: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/10/27/ciencia/1319726238.html. La roca lunar, expuesta en la vitrina. | INTA.


El 11 de julio de 1973, el Gobierno de Estados Unidos (EE.UU.) regaló a España una roca lunar, como muestra de afecto entre «naciones amigas», y en agradecimiento por los servicios que prestaron las estaciones de seguimiento de las misiones Apolo instaladas en las localidades madrileñas de Fresnedillas y Robledo de Chavela, en Madrid.

Hoy, esta reliquia de la conquista espacial debería estar expuesta en el vestíbulo principal de una institución pública como es el Museo Nacional de Ciencias Naturales, para que todos los españoles pudieran acercarse a un fragmento auténtico de la Luna y disfrutar de la sensación de encontrarse ante un pedazo real de su superficie. Pero desafortunadamente, nada de esto es posible, ya que aquella piedra selenita regalada al pueblo español jamás ha estado en ningún museo, y en estos momentos su paradero se desconoce.

La historia es, nunca mejor dicho, rocambolesca. Según ha relatado ante una cámara de elmundo.es Luis Ruiz de Gopegui, el ingeniero que dirigió las estaciones de la NASA en España durante el programa Apolo, la piedra lunar fue entregada a Franco por el entonces Embajador de EE.UU., en una solemne ceremonia celebrada en el Palacio de El Pardo.

Esta roca era un fragmento traído a la Tierra por el Apolo 17; es decir, la sexta y última de las misiones en las que los astronautas de la NASA pisaron supuestamente la Luna, en diciembre de 1972. La piedra se encontraba en el interior de una esfera transparente de metacrilato, e iba acompañada de una placa con una dedicatoria dirigida al pueblo español, firmada por el entonces presidente Richard Nixon.

Polvo selenita en El Pardo

Sin embargo, a Franco le debió hacer tanta ilusión este insólito regalo cósmico que reaccionó como cabría esperar de cualquier dictador: en vez de enviarlo a un museo o cualquier otra institución pública, donde la sociedad española pudiera disfrutar de la piedra, decidió apropiársela sin contemplaciones y decorar algún rincón de El Pardo con el fragmento de polvo selenita.

Pero entonces, ¿qué fue de aquella roca? ¿Se la quedó la familia del Caudillo tras su muerte? ¿Se perdió o sigue decorando alguna chimenea? No es fácil responder a estas preguntas, pero el propio Ruiz de Gopegui ha aportado en exclusiva a este periódico algunas pistas para resolver el misterio.

Según el testimonio del ex director de las estaciones de la NASA en España, entre 1989 y 1991, un hombre de nacionalidad española que decía ser un marqués intentó vender esta piedra lunar al Museo de Historia Natural de Londres. ¿Y quién podía ser el personaje en cuestión? Para Ruiz de Gopegui, sólo hay una posibilidad creíble: "Fue el Marqués de Villaverde".

Sin embargo, una portavoz de este ilustre museo británico ha asegurado a EL MUNDO que si bien es cierto que allí hay dos rocas lunares expuestas al público, una fue un regalo del Gobierno de EE.UU. (del mismo tipo que recibió España), y otra ha sido cedida por la NASA para una exhibición temporal.


Por lo tanto, si el museo londinense nunca compró la roca lunar regalada a España a aquel caballero español que decía ser un marqués, ¿dónde acabó aquella muestra de suelo selenita? ¿Se vendió a algún coleccionista privado o sigue estando en manos de la familia Franco?

De momento, su destino sigue siendo un misterio.

Fuente:  elmundo.es/elmundo/ciencia/2009

Información:

Muestras de Piedras de la Luna

Blog: http://infoset2012.blogspot.com.ar/
Post del Viaje: http://goo.gl/QFsvQH

Video de mi viaje a la #Nasa sobre las piedras traídas de la Luna.
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Publicado el 9 feb. 2016 por  Info Set

El extraño viaje del meteorito granadino que un juez arrebató al CSIC


por Ecoprensa

Corría el año 1912 y el municipio granadino de Colomera (España) estaba a punto de descubrir que su tierra no solo era nido de palomas -de ahí viene su nombre-, sino de una piedra metálica procedente del espacio exterior.

Enterrada a un metro de profundidad, en el patio de una casa a medio derruir, unos muchachos jugando hallaron una roca singular, de superficie ennegrecida y un peso poco proporcionado con su tamaño: 134 kilos. La piedra fue colocada en un rincón de la localidad de Colomera, y los jóvenes de la época se divertían apostando a tratar de levantarla, al igual que los caballeros forjados por la literatura anglo-francesa intentaban sacar la espada del rey Arturo de la roca en la que fue incrustada.

ecodiario.eleconomista.es/La muestra que abrió la discordia: el extraordinario meteorito caído en la provincia de Granada (Andalucía), España, que gracias a la sentencia de un juez local consiguió recuperarse del CSIC en beneficio de los herederos de la dueña fallecida del huerto casero donde fue encontrado de casualidad.

Pero en 1930, Antonio Pontes, natural de Almuñécar, Granada, dueño de la piedra, olfateó que tras el pedrusco había una historia mayor, y se puso manos a la obra para investigarla.

Según relata el diario El País, contactó con un estudiante de la Facultad de Farmacia de Granada, y éste concitó el interés del catedrático José Dorronsoro, quien realizó el primer examen científico de la piedra. En 1934 fue publicado un artículo científico firmado por él mismo que concluyó el origen galáctico de la roca.

Se trataba de un meteorito formado por componentes metálicos como níquel, hierro, cobalto y germanio, que probablemente habían constituido el núcleo de un planeta que acabó destruido.

Tras este descubrimiento, Pontes, como propietario del material espacial, firmó un contrato de cesión con el Museo Nacional de Ciencias Naturales, para que todos los ciudadanos del país pudieran observarlo en exposición. El contrato incluía una cláusula en la que se reiteraba la propiedad de Antonio Pontes y se afirmaba que el meteorito estaba en el museo en calidad de depósito para su custodia y conservación, pero se encontraba a su disposición para "retirarlo cuando estimara conveniente".

Durante 80 años, el meteorito de Colomera estuvo expuesto en el citado museo, pero desde 2015 su pista se perdió por orden de un juez.

La muestra que abrió la discordia

Tras varias décadas en las que su dueño nunca lo había reclamado, una muestra fotografiada de la roca alienígena en 2008, en Colomera, a petición del ayuntamiento de la localidad removió algo en Amparo Pontes, nieta de Antonio.

La muestra incluía el documento que firmó su abuelo con el mencionado Museo Nacional de Ciencias Naturales, y Amparo utilizó esta información para reclamarlo ante los tribunales, solicitando, además, una indemnización por las secciones para investigación a las que se había sometido el meteorito.

Sorprendentemente para algunos, en 2015 un juez le dio la razón y tras la apelación del CSIC (responsable del museo), sin éxito, el meteorito fue devuelto a la heredera reclamante. Con él, el Estado Español perdió la custodia del mayor meteorito descubierto en territorio nacional y la posibilidad de que este pudiera ser estudiado y observado por los ciudadanos.

Solo Amparo Pontes, a dia de hoy, conoce su auténtico paradero, y se sospecha que su comercialización por fragmentos en el mercado privado sería la última parada del extraño viaje del meteorito granadino.

Fuente:  ecodiario.eleconomista.es/ciencia/noticias/2017


Información:

El meteorito perdido de Colomera

En el patio de una vieja casa en ruinas, en 1912, en Colomera, Granada, unos jóvenes encontraron mientras jugaban, una curiosa roca de color negro, con un inusual peso de 134 kilos para sus pequeñas dimensiones. Durante dos décadas, la roca fue objeto de juegos entre los aldeanos, ignorantes de lo que tenían entre manos.

En los años treinta, Antonio Pontes junto con el catedrático de farmacia José Dorronsoro de la Universidad de Granada, realizaron un estudio científico de la roca, concluyendo que su origen era extraterrestre. En concreto, se trataba de un meteorito metálico de hierro, níquel, cobalto y germanio, procedente del núcleo de algún planeta destruido.

Pontes firmó un contrato de cesión al Museo Nacional de Ciencias Naturales, en calidad de depósito, para que fuera expuesto, con la cláusula de poder retirarlo cuando él quisiera.

Por más de ochenta años el 'Meteorito de Colomera' estuvo expuesto al público, hasta que en 2015, Amparo Pontes, heredera legal, reclamó la propiedad de su abuelo, y un juez falló en su legítimo favor, contra la petición del CSIC de conservarlo.

Desde entonces no se sabe del paradero del meteorito, y hay quién cree -muy probablemente- que puede haberse vendido por piezas, aunque esto es un misterio que sólo conoce la heredera de Pontes y su familia.



Publicado el 4 mar. 2017 por  TW TV WORLD