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Cibernética utópica: el plan de la sociedad perfecta que sentó las bases de internet


por Pablo Francescutti

CIENCIAS DE LA INFORMACIÓN

Cibercafé, cibersexo, ciborg, ciberespacio, ciberactivismo, ciberpunk... El prefijo “ciber” se ha vuelto omnipresente, aunque pocos recuerdan que procede de la cibernética, la teoría que a mediados del siglo XX revolucionó las relaciones entre las máquinas y los seres vivos.

Este año se cumplen siete décadas de Cibernética y Sociedad, el libro en el que Norbert Wiener propuso una sociedad ideal basada en flujos informativos regulados por ordenadores.


agenciasinc.es/Ya en los años 50 se proponía una sociedad ideal basada en la combinación de la informática con los principios de retroalimentación, autorregulación y flujos informativos, a pesar de que todo lo relacionado con lo "ciber" parezca más moderno/Pixabay.

Año 1950: la Guerra Fría está al rojo vivo, chinos y americanos se enfrentan en Corea, y la caza de brujas del senador McCarthy envía a miles de artistas y funcionarios al paro o a la cárcel. En ese contexto crispado aparece un libro desbordante de optimismo, El uso humano de seres humanos: Cibernética y sociedad. En sus páginas, Norbert Wiener, un matemático del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), proponía una sociedad ideal basada en la combinación de la informática con los principios de retroalimentación, autorregulación y flujos informativos.

No corrían buenos tiempos para la lírica ni para las utopías. El éxito editorial de 1984, la novela de George Orwell publicada dos años antes, reflejaba el estado de ánimo. ¿De dónde sacaba Wiener los recursos intelectuales para contrarrestar al pesimismo distópico? Sencillamente, su propuesta nada tenía que ver con las recetas utópicas habituales, basadas en la reconfiguración integral de las instituciones políticas; en vez de ello se apoyaba en una categoría novedosa: la de información. Esta era a sus ojos la palanca del cambio, la panacea de todos los males sociales.

La información es el elemento fundamental de cualquier sistema biológico o artificial, sostenía Wiener; es más, el ser humano, la sociedad y la naturaleza son información, y es el intercambio de información con el entorno lo que nos permite adaptarnos mutuamente. Para dar cuenta de esa realidad fundó la “ciencia del control de las máquinas y los procesos dinámicos”: la cibernética, término que él mismo derivó del griego kybernetes, que significa timonel o piloto.

El autor de esa visión rompedora había nacido en 1894, hijo de inmigrantes judíos radicados en Massachusetts. “Era un niño prodigio, torpe y obeso”, apunta a SINC Sebastián Dormido, catedrático emérito de informática de la UNED. “A los 18 años se doctoró en filosofía de las matemáticas en Harvard, y tuvo maestros extraordinarios: Bertrand Russell, G. H. Hardy y David Hilbert. Luego se incorporó al MIT”, añade. Miope y bajito, Wiener hablaba ocho idiomas, aunque un chiste decía que no se le entendía en ninguno. Prototipo del sabio distraído, casó con Margaret Engerman (“Fue como criar trillizos”, diría ella de su matrimonio). Un perfil similar en carisma, sentido moral y excentricidad al de la otra celebridad científica de la época, Albert Einstein.


agenciasinc.es/Wiener dando clase en el MIT.


De la artillería antiaérea a la ataxia

La Segunda Guerra Mundial arrancó a Wiener de las matemáticas abstractas: “Quiso desarrollar un cañón antiaéreo guiado por radar que corrigiera automáticamente la puntería, pero no tuvo éxito”, refiere Dormido. Fue un fracaso fecundo, pues orientó su atención a los circuitos de retroalimentación. Por eso, cuando un neurofisiólogo le habló de la ataxia, un trastorno muscular debido a un retraso en la transmisión de señales nerviosas, tuvo una intuición genial: explicarla en función del feed back, la retroalimentación circular que garantiza el equilibrio de un sistema. De allí concluyó “que el cuerpo humano es un sistema de retroalimentación homeostático y que muchos problemas en los seres vivos se deben a fallos de feed back”, apunta el catedrático de la UNED.

“El concepto de feed back no lo inventó Wiener, pero solo él percibió su relevancia en los sistemas biológicos y tecnológicos”, observa a SINC Manuel Armada, especialista en robótica del CSIC. “Supuso que esos mecanismos de control son muy similares en los seres humanos y en las máquinas. En nuestro organismo son ubicuos y se distribuyen horizontalmente, regulando la temperatura o la presión sanguínea”. Su otro gran hallazgo fue ver en la información el idioma universal que permitiría la comunicación entre los seres vivos y las máquinas, al igual que su control (llegó a fantasear con transmitir personas como mensajes. Este escenario de Star Trek era para él teóricamente posible: el reto consistía en diseñar un aparato emisor que tradujera los individuos a datos y un receptor que los reconstruyera a partir de la información recibida).

Su enfoque tendió puentes entre el orden natural y el artificial, granjeándole un enorme prestigio. Pero a Wiener la gloria intelectual no le bastaba. Su espíritu progresista se sublevaba contra los crímenes del fascismo, la división del mundo en bloques irreconciliables y el secretismo impuesto a la investigación por razones militares. Concluyó que el mayor enemigo de la humanidad era la entropía, entendida como pérdida, bloqueo o incomprensión de la información. La guerra favorecía la entropía, al igual que los totalitarismos, pues ambos obstaculizan los flujos informativos.

En Cibernética y Sociedad presentó su receta contra la entropía. Imaginó una sociedad descentralizada cuyos dispositivos de feed back la adaptarían automáticamente a las circunstancias cambiantes. Su “sistema nervioso”, los ordenadores, asegurarían que todo funcionase conforme a decisiones racionales. La transparencia resultante del mejor control y tratamiento de la información permitiría una vigilancia social recíproca, que atajaría las conductas negativas. El feliz mundo cibernético se compondría de pequeñas comunidades pacíficas y autogestionadas, y como no habría guerras ni conflictos internos, ni el Estado ni las fuerzas armadas tendrían en él un lugar relevante.


agenciasinc.es/Portada del libro de Wiener 'El uso humano de seres humanos: Cibernética y sociedad'.


Decantado por el pacifismo, el profesor del MIT se negó a colaborar con la I+D al servicio de la destrucción masiva. Su negativa le convirtió en la personificación de la “ciencia con conciencia”, y se dedicó a alertar a la ciudadanía mediante una serie de ensayos relativos “al mal uso que el poder hace de las máquinas en perjuicio de nuestros congéneres y del planeta”.

El paradigma de moda

En paralelo, la cibernética se irradiaba a los campos más diversos. Haciendo sinergias con la teoría de la información de Claude Shannon, influyó en la biología, la neurociencia y la ecología, entre otros saberes. El politólogo Karl Deustch la aplicó en su modelo de los “nervios del gobierno”; y en el terreno de la salud mental ayudó a ver los trastornos psicológicos como fallos comunicativos en la familia. A los ingenieros les atraía su énfasis en el control de procesos; y a los soviéticos su utilidad de cara a la gestión económica, si bien su aplicación más lograda fue el sistema Cybersyn, que gestionó las empresas nacionalizadas por el gobierno chileno de Salvador Allende.

Al final de su vida, Wiener se horrorizó de los excesos de la automatización. Le espantaban los ordenadores diseñados para lanzar por su cuenta misiles nucleares, a los que calificaba de “máquinas ajedrecistas dentro de armaduras”. Anticipando el impacto laboral de las tecnologías de la información, advirtió a los sindicalistas que la introducción de ordenadores en las cadenas de montaje provocaría un desempleo desastroso. Le gustaba comparar a las computadoras que se construyen a sí mismas con el Golem, ese Frankestein de la tradición judía que se vuelve contra su creador. Temía que su teoría “fuera mal utilizada por élites corruptas y egoístas para crear nuevas formas de gobiernos que solo serían eficaces como maquinarias de opresión y manipulación. De modo que se concentró en el desarrollo de miembros prostéticos, que juzgaba más benéficos para la sociedad”, observa Mathew Gladden, experto en Inteligencia Artificial de la Universidad de Georgestown (Estados Unidos). La muerte le sorprendió en 1964 trabajando en un “brazo biónico”.    

Una utopía tecnológica

“La palabra cibernética se populariza y luego cae en desuso”, observa Dormido. Efectivamente, en los años siguientes, las aportaciones de Wiener pasaron de moda. Sus sueños de reforma social parecían irrealizables, al igual que su pretensión de fundar un paradigma transversal a todas las ciencias. El protagonismo pasó a desprendimientos de la cibernética como la inteligencia artificial o la teoría de los sistemas autopoiéticos de Maturana y Varela. Pero su núcleo duro, el procesamiento de señales correctoras de errores, “se mantiene vivo en las ingenierías, en los controles de servomecanismos en automóviles, aviones y cohetes, en los sistemas robóticos, en la teoría de la información y la señal, y en el hardware de la telefonía móvil y las redes inalámbricas”, enumera Peter M. Asaro, filósofo de la ciencia de la New School de Nueva York, “aunque ya nadie le llama cibernética”. Y su legado es palpable en la tesis de Donna Haraway de que todos somos organismos cibernéticos (cyborgs), mezclas de materia viva y máquinas unidas por la información.

Su herencia es aún más visible en internet. “La cibernética es el hecho histórico y tecnológico que hizo posible la Red”, declara a SINC Eduardo Grillo, semiólogo de la Academia de Bellas Artes de Nápoles. “La asimilación del pensamiento a los procesos comunicativos entre máquinas, la visión del hombre como el eslabón de una cadena informacional global, el rechazo al secreto y la confianza en que las conexiones posibilitan la auto-regulación de las conductas son ideas de Wiener que inspiraron a la ideología de Internet. Y otro tanto puede decirse de la importancia que atribuía a los canales comunicativos, al poder descentralizador y democratizador de la información y a estar todos conectados, valores que transmitió a los internautas”, apunta Grillo.


agenciasinc.es/Wiener con Torres Quevedo, creador del primer autómata capaz de jugar ajedrez de la historia.

Pero muchas de sus expectativas se malograron: “Temía que la información se volviese mercancía, contribuyendo a aumentar la ‘entropía social’, y es lo que sucedió. Su esperanza en que la sociedad se autorregulase tampoco se cumplió”, afirma el semiólogo italiano. Igual de frustrantes le hubieran parecido la práctica del secreto y el acceso desigual a la información que caracterizan a nuestra esfera digital, comenta Armand Mattelart, el historiador de la comunicación. “Y si bien su exaltación de la transparencia, las aplicaciones tecnológicas y la conectividad se ha integrado al imaginario de la Red, lo ha hecho subordinada a la lógica de la competencia”, precisa Grillo.

En España el nombre de Wiener es poco conocido, señala Armada, pese a que “nos visitó alguna vez y trató con Leonardo Torres Quevedo a propósito de su ajedrecista automático”. En su país natal su memoria está siendo rescatada del olvido. Creador de una tecnoutopía que se oponía a las tecnologías inhumanas, inventor de máquinas contrario a tratar a las personas como máquinas, es recordado como un profeta. Y aunque su confianza en que la comunicación por sí sola llevaría a la transparencia y al consenso se demostró desmedida, su exhortación a la responsabilidad moral de los científicos e ingenieros tiene más vigencia que nunca, indican sus biógrafos Flo Conway y Jim Siegelman, “La utopía de Wiener era demasiado racional, optimista, ingenua y parcial”, resume Grillo, convencido de “que nos sigue haciendo falta un impulso utópico, ya que las inmensas oportunidades que ofrece la Red dependen también de la idea de sociedad que la inspire”.

Fuente: agenciasinc.es/Reportajes/Cibernetica-utopica-el-plan-de-la-sociedad-perfecta-que-sento-las-bases-de-internet/2020


Información:

DOCUMENTAL NORBERT WIENER

Corto documental que nos explica la vida y aportes del Padre de la Cibernética, Norbert Wiener.

Gran hombre de ciencias que afirmó las bases del diario vivir de la sociedad del siglo XXI. Presentado por el Grupo Gnosis en la asignatura Teoría de la Comunicación en fecha 8 de julio del 2013.


Publicado el 8 jul 2013 por  Juan Pablo De Gracia

¿Cómo comunicarse con extraterrestres?


por J. M. Mulet

¿Cómo nos comunicaríamos con un extraterrestre? Entendernos con alguien de nuestro mismo planeta resulta, en ocasiones, complicado. Hacerlo con unos seres ajenos a él podría ser casi imposible. Vamos a imaginar que en algún lugar del Universo existen seres inteligentes y que queremos dirigirnos a ellos, o que vienen a vernos, ¿seríamos capaces de comunicarnos?

Hace tres años, la película La llegada especulaba sobre esa posibilidad y los problemas que tendríamos para hacerlo. Pero la realidad sería más difícil de lo que se ve en el filme.



antena3.com/temas/comunicación con extraterrestres.

El primer problema que habría que resolver es que no sabríamos cómo nuestro visitante integra la información de su medio ambiente. Nosotros somos capaces de detectar un umbral de radiación electromagnética por los ojos, ondas de presión por los oídos, productos químicos con el sabor y el olfato, y temperatura y presión con el tacto. En este mismo planeta, muchos animales detectan espectros diferentes de luz o escalas distintas de sonido, por no hablar de estímulos que los Homo sapiens no detectamos, y otros animales, sí, como las aves, que guían sus migraciones por el campo magnético de la Tierra.

¿Qué sentidos tendría un extraterrestre? ¿podría ser incapaz de detectar la luz visible, pero que viera los rayos X?, ¿o que no oyera nada, pero percibiera radioactividad? Quizás. En las sondas Voyager se han incluido imágenes y sonidos de la Tierra, pero si alguna civilización extraterrestre advirtiera esa sonda, nada nos garantiza que sean capaces de integrar esa información.                                                  
 

elpais.com/SEÑOR SALME.
                                                                                                            
Para comunicarnos con alguien que no habla nuestro idioma, buscamos referentes que los dos entendamos

Desde que tenemos telescopios y radiotelescopios hemos detectado muchas veces señales que no comprendíamos. En el año 1967 se descubrió una, proveniente del espacio, a la que se llamó LGM, abreviatura de Little Green Men (pequeños hombrecillos verdes), porque sus señales eran tan regulares que parecían indicar un comportamiento consciente. Todo apuntaba a que se había establecido contacto con otra civilización. Pero no, era un fenómeno natural: radiación proveniente de estrellas de neutrones girando muy rápido, que hoy se conoce como púlsar.

Si volvemos a captar un mensaje o queremos enviar uno, ¿cómo podríamos decir o entender que hay alguien detrás emitiéndolo? Antes que nada fijémonos en una situación por la que todos hemos pasado: tener que comunicarnos con alguien que no habla nuestro idioma. En esas circunstancias, utilizamos algún referente común no idiomático que los dos entendamos. Si buscamos un restaurante, haremos el gesto de comer. Si queremos saber dónde coger un taxi, haremos el gesto de conducir. ¿Por qué? Porque aunque el interlocutor no hable nuestro idioma, seguro que come y que sabe lo que es un coche. Por lo tanto, con una civilización desconocida habría que buscar algo que fuera igual en todo el Universo y que pudiera identificarse como una señal artificial fruto de un pensamiento elaborado y no algo natural.


METI, UN IDIOMA PARA COMUNICARSE CON LOS EXTRATERRESTRES. Un grupo internacional de astrofísicos presentó su proyecto del idioma universal METI (por sus siglas en inglés, Messaging to ExtraTerrestrial Intelligence, o Mensajes a Inteligencia Extraterrestre), destinado a proveer una comunicación exitosa con otras civilizaciones del Universo.

¿Qué referentes podrían ser comunes en todo el Universo? Uno muy obvio serían las matemáticas. Cualquier civilización desarrollada debe ser capaz de contar, y si cuentan, saben que hay números que solo son divisibles entre 1 o entre ellos mismos, es decir, números primos. Por lo tanto, enviar pulsos de radiación en diferentes longitudes de onda, placas grabadas pegadas a satélites o hilos musicales en una nave espacial formando una serie del tipo 1 pulso, 2 pulsos, 3 pulsos, 5 pulsos, 7 pulsos, 11 pulsos, 13 pulsos, etcétera, sería una señal inequívoca de comportamiento inteligente. No hay ningún fenómeno natural que produzca series de números primos. El número pi o el número e también son iguales en todo el Universo, pero aquí tendríamos el problema de que no sabemos qué base utilizan para contar. Si preguntamos a alguien el valor de pi nos dirá 3,141592..., pero si ese alguien contara en sistema binario (como los ordenadores), nos diría que pi es 11,00100100001111110110. Podríamos enviar el valor de pi en pulsos decimales o binarios y que no nos entendieran.

Otro referente común con un extraterrestre sería la tabla periódica de los elementos químicos. No nos valdría el peso atómico, ya que puede variar en diversas partes del Universo en función de los distintos isótopos (átomos con diferente número de neutrones) que aparezcan. Sin embargo, una serie del tipo 1-1, 2-2, 3-1, 4-2 que representara el número de protones y los electrones en la capa de valencia (la más alejada del núcleo), algo que es idéntico en todo el Universo, podría ser reconocida como una referencia a la tabla periódica y por tanto señal de una civilización inteligente o, al menos, como la nuestra. 

¿Es o no un idioma?

La prueba definitiva de que comunicarse con alguien de otro planeta es complicado es que hacerlo con una especie de nuestro mismo planeta se ha demostrado muy difícil. Para saber si algo escrito o hablado constituye un idioma podemos utilizar la ley de Zipf, que relaciona la frecuencia de las palabras que aparecen en un idioma y distingue muy bien entre un idioma real y un idioma inventado o algo que no es idioma. Otra forma de saber si algo constituye un lenguaje es fijarnos en la repetición de determinados sonidos y calcular el ratio de entropía. Según estos dos criterios, los delfines tendrían un idioma desarrollado, del que no entendemos prácticamente nada. Solo se ha podido descifrar que utilizan nombres propios para dirigirse entre ellos.

Información:

Cómo comunicarse con EXTRATERRESTRES| Ciencia sin ficción | El País Semanal

Cómo comunicarse con EXTRATERRESTRES| Ciencia sin ficción | El País Semanal


Publicado el 17 ago. 2019 por  EL PAIS

Fuente:  elpais.com/elpais/EL PAIS SEMANAL/CIENCIA SIN FICCIÓN/2019

De la cibernética clásica a la cibercultura


De la cibernética clásica a la cibercultura: herramientas conceptuales desde donde mirar el mundo cambiante

por Begoña Gros

La cibernética clásica


Durante la II Guerra Mundial, a N. Wiener se le encomendó la creación de mecanismos de control para la artillería antiaérea que tuvieran la capacidad de regular su propia trayectoria (Norbert Wiener -26 de noviembre de 1894, Columbia (Misuri)-18 de marzo de 1964, Estocolmo, Suecia fue un matemático estadounidense, conocido como el fundador de la cibernética. Acuñó el término en su libro Cibernética o el control y comunicación en animales y máquinas, publicado en 1948).


es.wikipedia.org/Norbert Wiener


Este diseño le condujo al estudio del proceso de regulación de los organismos vivos y lo que Wiener hizo fue extraer los datos que sobre biología se poseían y aplicarlos al diseño de la máquina. Es éste un dato muy relevante, pues la comparación funcional entre la mente y la máquina que posteriormente incorporó la psicología cognitiva y la inteligencia artificial encuentran aquí sus orígenes. Pero también es importante porque hasta aquel momento no había habido ninguna relación entre los estudios biológicos y el diseño de máquinas, aspecto presente en la actualidad tanto en el diseño del hardware como del software. Hecho que demuestran en la actualidad las investigaciones sobre el desarrollo de redes neuronales como base para la creación de los sistemas operativos de las máquinas y la utilización de la nanotecnología (Kurzweil, 1999).

Al principio, el interés de la cibernética se situó en el diseño de máquinas. Sin embargo, el propio Wiener amplió dicho objetivo y lo extendió al entendimiento del funcionamiento de sistemas humanos y sociales (Wiener, 1969).

La noción de circularidad
 
La cibernética introduce la idea de circularidad a través del concepto de retroalimentación o feedback. El feedback se define como la capacidad de respuesta para el mantenimiento de un estado de equilibrio. El feedback es pues un mecanismo que conduce a la regulación de un sistema. La regulación se produce siempre tras la ruptura de equilibrio. Es decir, cuando el estado ideal del sistema no coincide con su estado actual. En este caso, el sistema reacciona produciéndose una nueva búsqueda de equilibrio.

La utilización del concepto de feedback rompe la idea de causalidad tradicional en la que los efectos se encadenan de forma lineal. Por el contrario, el concepto de feedback conduce a la descripción de procesos circulares. Un bucle de retroalimentación es una disposición circular de elementos conectados, en la que una causa inicial se propaga alrededor de los eslabones sucesivos del bucle, de tal modo que cada elemento tiene efecto sobre el siguiente, hasta que el último elemento vuelve a retroalimentar el efecto sobre el primero que inicio el proceso. La causalidad circular es siempre procesual. 

La idea de circularidad desarrollada por Wiener se centra en el feedback negativo. La reacción del sistema tiene un efecto contrario al del elemento perturbador y, por consiguiente, éste busca recuperar el equilibrio a través del mantenimiento del estado ideal. En definitiva, es este un feedback de tipo "conservador" ya que la meta o estado ideal del sistema se mantiene constante. Wiener reconocía además a la retroalimentación como el mecanismo esencial de la homeostasis, la autorregulación que permite a los organismos vivos mantenerse en un estado de equilibrio dinámico.

En 1968, Maruyama introdujo el concepto de feedback positivo que, a diferencia del negativo, amplifica la desviación. Este tipo de retroacción conduce a una desviación cada vez mayor respecto al estado ideal. Por este motivo, el feedback positivo podría llevar a la destrucción del sistema. No obstante, puede también convertirse en un mecanismo de creación de nuevos sistemas o de reestructuración de los ya existentes. La utilización de este concepto ha permitido explicar la evolución de los sistemas sociales y humanos en los cuales se complementan y entrecruzan los dos tipos de retroacciones.

El concepto de información

La información es para la teoría cibernética un elemento fundamental para la organización del sistema. Lo que el enlace circular de los componentes retroalimenta no es sólo materia y energía, sino que hay allí un proceso informacional y organizacional. Determinar el significado del término información, a pesar de su clara importancia, sigue siendo muy problemático. Como afirma Morin "no podemos decir casi nada acerca de ella, pero tampoco podemos prescindir de ella" (1994, p.47).

El concepto de información utilizado por la cibernética tiene su origen en la teoría comunicativa de Shannon y Weaver que trataba de la transmisión de mensajes y, actualmente está integrada en la teoría de la comunicación. Esta noción de información está basada en la medida de la información a través de unidades elementales de información o bits (binary digits), muy utilizados en la actualidad en la informática y las telecomunicaciones. A esta dimensión de la información, la cibernética le añade un sentido organizacional. De hecho, un "programa" portador de información lo que hace es comunicar un mensaje a una máquina que computa un cierto número de operaciones. 

Tal y como afirma Capra, “Wiener enfatizó también el hecho de que el mensaje codificado es esencialmente un patrón organizador, y esbozando la analogía entre tales patrones de comunicación y las pautas de organización en los organismos, sentó las bases de la visión de los organismos vivos en términos de patrones” (1998, p.83). En definitiva, la aportación ofrecida por la perspectiva cibernética de mayor interés es la concepción de la información como elemento de organización.


ciberneticacomunicacion.blogspot.com/La información es para la teoría cibernética un elemento fundamental para la organización del sistema


Patrón/Estructura
 
La teoría cibernética y la teoría de sistemas se desarrollan a un mismo tiempo y las conexiones entre ambas son muy importantes. La mayor parte de los autores sistémicos utilizan para el análisis de los sistemas el aparato conceptual de la teoría cibernética y, por otra parte, la mayor parte de las cibernéticas tienen una concepción sistémica de la realidad. Por este motivo, es realmente difícil separar ambas visiones y, de hecho, a partir de este momento me voy a referir frecuentemente a aspectos de la teoría de sistemas para poder comprender mejor la propia cibernética. 

Desde el punto de vista sistémico, el aspecto fundamental de cualquier estudio basado en los sistemas vivos radica en la síntesis entre el estudio de la substancia o estructura del sistema y el estudio de su forma o patrón. En el estudio de la estructura lo que hacemos es fijarnos en la medida de los elementos que conforman el sistema. Los patrones, en cambio, nos muestran la forma del sistema, su cartografía. En este sentido, la estructura puede ser medida, analizada cuantitativamente mientras que al patrón sólo nos podemos aproximar desde un punto de vista cualitativo.

La ciencia clásica se centra en el estudio de los elementos que componen la realidad. Los estructuralistas miran a través de las interrelaciones que se establecen entre los elementos que componen una determinada realidad. La perspectiva sistémica es contextual y por consiguiente, no sólo busca el análisis de la estructura sino también la cualidad del sistema estudiado. El patrón de estudio básico de la teoría cibernética está basado en la comunicación y el control basado en la idea de circularidad. Cualquier sistema vivo se desarrolla a través de procesos circulares generados por motivo de comunicación y controlados desde el propio sistema. 

Evolución y proceso
 
En un sistema vivo, la evolución se basa en un proceso entre los vínculos establecidos por el patrón y la estructura. “Un sistema vivo es a la vez abierto y cerrado: abierto estructuralmente, pero cerrado organizativamente. La materia y la energía fluyen a través de él, pero el sistema mantiene una forma estable y lo hace de manera autónoma, a través de su autoorganización” (Capra, 1999, p.182). 

El empeño de buena parte de los cibernéticos ha consistido en descubrír los patrones de organización comunes a todos los seres vivos. Este es el caso de Bateson, Maturana y Varela, quienes consideran que la materia y la mente no son dos categorías separadas sino que representan dos aspectos diferentes del mismo fenómeno de la vida. La mente es un proceso que se identifica con el proceso de la vida. El empeño de todos estos autores ha sido conseguir desarrollar teorías integradoras del hombre en que las diversas dimensiones vitales: percepción, emoción, acción, lenguaje, etc., queden incluidas en una sola red cognitiva explicativa de la mente humana.

La visión holística del mundo
 
La contribución más importante de la teoría general de sistemas de Bertalanffy es la demostración de que los sistemas vivos no pueden ser comprendidos desde el análisis. Las propiedades de las partes, de los elementos, no tienen propiedades intrínsecas y, en consecuencia, sólo pueden entenderse desde el contexto del todo. Por tanto, el pensamiento sistémico es un pensamiento contextual. Sin embargo, la mirada de los sistémicos a menudo se ha vuelto excesivamente objetual. Desde mi punto de vista, el pensamiento sistémico debe ser un pensamiento contextual ya que el proceso y los cambios marcan la dinámica fundamental de los sistemas. Sin embargo, el empeño de la mayoría de los autores es un empeño de cartógrafo. Tratan de marcar los sistemas existentes, sus fronteras y acaban siendo teorías donde la vida no está presente.

En este sentido, considero muy importante la crítica efectuada por Wilber (1995) quien cree que la teoría de sistemas se centra en dibujar los aspectos externos del sistema social. Por ello, dibuja tan sólo una parte del mundo, dejando de lado los aspectos culturales, conductuales, individuales y sociales. La perspectiva holística debe ser más integradora y, en cierta medida, las teorías de la complejidad están ayudando a ello proporcionando nuevos conceptos que permitan mirar a los sistemas desde un enfoque menos racionalista.

 

La cibernética de la complejidad



En 1958, Heinz von Foerster efectúa una revisión crítica de la teoría de Wiener, concluyendo que la cibernética que éste había desarrollado introducía cambios importantes pero no suponía una ruptura epistemológica, ya que se seguía aplicando el modelo de la ciencia clásica por el cual el observador está fuera del objeto (del sistema, en este caso) y es capaz de estudiarlo con objetividad. Von Foerster consideró que la cibernética debía ir más allá y afrontar un nuevo modelo epistemológico en el cual el observador formara parte del sistema estipulando sus propios objetivos, su propio papel dentro del mismo.

A partir de ese instante se efectúa una distinción entre la cibernética clásica o cibernética de primer orden y la cibernética de segundo orden, denominada también como teoría de la complejidad. La pregunta que se hace la cibernética de primer orden podemos formularla de la siguiente forma: ¿dónde están los enlaces circulares en este sistema?. Mientras que la cuestión que se plantea la cibernética de segundo orden es: ¿cómo generamos nosotros este sistema a través de la noción de circularidad?. 

La cibernética de segundo orden ha sido desarrollada por autores como von Foerster, Glasersfeld, Bateson, Prigogine, Maturana, Morin y Varela, entre otros, y, en la actualidad muchos de sus principios han quedado también plasmados en la teoría de los sistemas complejos o teoría de la complejidad.
La teoría cibernética de segundo orden introduce una serie de cambio de mirada de gran interés que sintetizaré en tres aspectos: la construcción de la realidad, la autoorganización de los sistemas y el concepto de entropía. 

La construcción de la realidad
 
En realidad, la cibernética de segundo orden es una teoría de un carácter fuertemente epistemológico. Se cuestiona la concepción de la ciencia clásica en la cual existe una clara separación entre el sujeto y el objeto de investigación. Desde un punto de vista epistemológico, la cibernética de primer orden se inscribe dentro de la corriente realista u objetivista que considera que el conocimiento se refiere a una realidad estable, objetiva, existente independientemente a que ésta sea conocida por el hombre. Por el contrario, la epistemología desarrollada por la cibernética de segundo orden se enraíza en la filosofía kantiana y considera que "el mundo de la experiencia, ya se trate de la experiencia cotidiana o de la experiencia de laboratorio, constituye la piedra de toque para nuestras ideas." (Glasersfeld, 1988, 23). En este sentido, el conocimiento no implica una correspondencia con la realidad. 


milibroeducativo21.wordpress.com/La cibernética es una ciencia, nacida hacia 1942 e impulsada inicialmente por Nobert Wiener que tiene como objeto “el control y comunicación en el animal y en la máquina” o “desarrollar un lenguaje y técnicas que nos permitirán abordar el problema del control y la comunicación en general”.


Glasersfeld (1988) utiliza las palabras inglesas "match" (corresponder) y "fit" (encajar) para explicar las diferencias entre ambas posiciones. El realismo considera que existe una correspondencia entre el conocimiento y la realidad mientras que este autor sostiene que el conocimiento supone tan sólo un encaje. De este modo, diferentes conocimientos, significados, interpretaciones y experiencias pueden encajar en una misma realidad. En definitiva, tal y como afirma Maturana, "el observador se hace en la observación y cuando el ser humano que es el observador muere, el observador y la observación llegan a su fin" (1994, 158). 

La perspectiva desarrollada por la cibernética de segundo orden es, en definitiva, una perspectiva constructivista. De hecho, autores como von Foerster o Glasersfeld se presentan en la actualidad como representantes del constructivismo radical (Glasersfeld 1988; 1994; Von Foerster 1991). 

Este tipo de constructivismo es muy similar al desarrollado por Piaget. Desde esta perspectiva cibernética, la construcción es el resultado de la autorregulación del sistema. Para que haya construcción del conocimiento debe haber también un proceso de reflexión. La función de la cognición es adaptativa y sirve para organizar el mundo experiencial del sujeto y no para describir una verdad o realidad ontológica objetiva. El conocimiento es pues como un mapa de senderos de acciones y pensamientos que en el momento de la experiencia se han convertido en viables. 

El concepto de viabilidad fue establecido por Glasersfeld (1988) y hace referencia a aquellos conceptos que son útiles para la supervivencia. Según este autor, en la praxis, el juicio de una teoría se apoya única y exclusivamente en el hecho de que hasta ahora no ha fracasado. El conocimiento tiene que ser viable, adecuarse a nuestros propósitos. De las teorías se mantienen aquellos conceptos que resultan útiles para la supervivencia. En definitiva, el conocimiento equivale a una función de supervivencia y no a una descripción del mundo exterior. Lo que interesa es que los conocimientos que construyo encajen lo suficiente como para asegurar su viabilidad. 

Los sistemas se autoorganizan
 
Como ya he señalado previamente, los cibernéticos distinguieron entre el patrón de organización de un sistema y su estructura física. En este sentido, consideraron que la comunicación y el control eran suficientes para explicar la organización de los sistemas. La cibernética de segundo orden introduce el concepto de autoorganización y la idea de complejidad para completar esta visión. 

El concepto de autoorganización se basa en el reconocimiento de la red como patrón general de la vida que Maturana y Varela denominaron autopoiesis. La autopoiesis se basa en la idea de que existen una serie de relaciones entre componentes que deben regenerarse continuamente para mantener su organización y mantener un equilibrio dinámico. En este contexto, los procesos de circularidad ya no se basan sólo en los mecanismos de retroalimentación negativa sino que la retroalimentación positiva muestra cómo en determinados momentos la búsqueda del equilibrio conlleva a una mayor desviación y, por ello, el sistema acaba reestructurándose o creando nuevos patrones de funcionamiento.

La diferencia fundamental entre el primer concepto de autoorganización de la cibernética y los modelos posteriores estriba en que éstos incluyen la creación de nuevas estructuras y nuevos modelos de comportamiento que operan lejos de procesos de equilibrio, y por tanto, no siguen procesos lineales.


xataka.com/Desde que William Gibson adelantara la corriente Ciberpunk en su novela ‘Neuromante’, el cine y la televisión han soñado mil y una veces con el mito del cyborg en cualquiera de sus variantes, desde simplemente un humano con algún miembro artificial como Luke Skywalker tras esa discusión familiar, hasta un organismo artificial con sólo algunas partes humanas.


El desorden que crea orden
 
La teoría cibernética de segundo orden se fundamenta en una revisión de la segunda ley de la termodinámica realizada por Prigogine. La segunda ley de la termodinámica establece que en un sistema cerrado hay perdidas constantes de energía que introducen cada vez un mayor desequilibrio, un estado de entropía, de desorden. Sin negar la veracidad de esta ley, Prigogine consideró que los sistemas vivos son sistemas abiertos en los que la inestabilidad no destruye al sistema sino que produce nuevo orden y crea una mayor complejidad. En definitiva, en una situación de mucho desequilibrio aparecen elementos de indeterminación (no predecibles) que introducen un orden y una mayor complejidad. 

Un sistema humano, un sistema social, no es un sistema en equilibrio. Por el contrario, constantemente se producen perturbaciones, desviaciones que fuerzan a una constante reorganización y ajuste. En este sentido, el orden y el desorden "cooperan" para la organización del sistema. El desorden es necesario para la producción del orden. Esta relación dialéctica forma parte de la complejidad de los sistemas.

 

La cibercultura 

 

Durante muchos años, el empleo del término “cibernética” ha estado reservado a los estudiosos o especialistas en este ámbito de trabajo. Era muy poco probable su uso en revistas o en la prensa diaria. Sin embargo este hecho cambia totalmente a partir de los años 90. La palabra cibernética se utiliza, en primer lugar, asociada al uso de la tecnología informática y, posteriormente, al uso de las redes de comunicación. Sin embargo, en este uso más masivo, el propio término se ve mutilado apareciendo nuevas uniones tales como ciberespacio, cibercultura, ciberfeminismo, cibersexo, etc. No hablaré aquí de todos los “cibers” generados sino que me centraré en el uso del concepto de cibercultura al que tomaré como sinónimo de ciberespacio usándolos indistintamente. 



La cibercultura hace referencia a todos los cambios de índole cultural que se están generando como consecuencia de la utilización de la informática como medio de información y comunicación. La cibercultura tiene la peculiaridad de estar desprovista de centro, de líneas directrices, de entidades ligadas a un tiempo y un espacio. En este sentido, como dice P. Virilio (1997), no se habla de cibercultura por casualidad, ya que las autopistas de la información están unidas a un fenómeno de feedback, de retroacción constante, la interactividad marca el aspecto fundamental del sistema social actual. 


ciberneticatuestilo.blogspot.com/La cibernética ha desempeñado un papel decisivo en el surgimiento de la actual revolución tecnológica.


Ahora bien, la cibernética que fundamenta el funcionamiento de la red no se basa únicamente en modelos de circularidad tal y como señala Virilio, sino que, en mi opinión, el modelo del ciberespacio se aproxima mucho más al modelo de complejidad elaborado por la cibernética de segundo orden. Por ello, la mirada cibernética nos proporciona una descripción de los sistemas virtuales que se están generando en la sociedad actual. La cibercultura, el ciberespacio está fundamentado en los siguientes aspectos: 

Sociedad-Red
 
Con el desarrollo de las redes de comunicación, especialmente de Internet que crece día a día de forma exponencial, se dibuja una sociedad con una visión circular del mundo que se autoenlaza y se autorreproduce. Si un sistema puede ser visto en forma circular, estamos ante un sistema en que es muy difícil diferenciar sus formas y sus límites. Desde el punto de vista cibernético, podemos considerar la sociedad como un sistema orgánico viviente basado en la comunicación y la información, que se generan y se introducen según su funcionalidad. No hay mensajes fuera de contexto, separados de una comunidad activa. Todos los mensajes forman parte de una comunidad activa, están llenos de vida y mueren cuando dejan de tener sentido dentro del contexto en que han sido generados. En definitiva, “esta concepción permite tratar las redes como circulaciones sin comienzo ni fin, en la medida en que sus “empalmes” son múltiples, y sus encaminamientos, complejos. Se la recogerá bajo la forma de una visión circular del mundo y sus envolturas sucesivas; visión de un interior orgánico que se autoenlaza para una reproducción asimismo “auto” (Sfez,1995). No sólo es un sistema abierto sino que es muy difícil diferenciar su forma y sus limites. El orden y el desorden se generan a través de la interacción y la participación activa de los usuarios que son a la vez productores y consumidores del propio sistema. No hay un centro y por consiguiente, el sistema está constituido por redes de redes. De hecho, tal y como afirma Lèvy (1998), el espacio no es desorden sino expresión de la diversidad de lo humano. 

Según Lèvy (1998), la cibercultura es el universal sin totalidad. El ciberespacio no genera una cultura de lo universal porque está en todas partes, sino porque su forma o su idea implican el derecho al conjunto de los seres humanos. Dice un anuncio de una empresa de telecomunicaciones: “la comunicación es un derecho, no un privilegio”. Esta empresa ha captado perfectamente el sentido de lo universal sin totalidad. 

Comunicación-Conectividad
 
“Conectarse, estar conectado” son expresiones frecuentes. La conexión, como mencionaba previamente, es un bien en sí mismo, y por tanto un derecho. Estar conectado representa estar en el mundo, formar parte del sistema, lo que te permite a su vez ser creador de nuevos sistemas. La conectividad es condición necesaria para la comunicación a través de la red. Las formas comunicativas están transformándose dentro de la red a través de la creación de las comunidades virtuales.

Las comunidades virtuales se construyen sobre afinidades, intereses y conocimientos independientemente de la proximidad geográfica. Son comunidades muy diversas en su composición y también en su estructura y forma comunicativa. De hecho, existen reglas y normas no escritas que se van generando en la red y que se aplican a medios distintos de comunicación. Por ejemplo, en un chat no se escribe con mayúsculas porque indican enfado. En un Forum, puede echarse a un miembro por enviar mensajes que no se centren en el tema a debate, o por anunciar un producto comercial. 

Las formas comunicativas son muy variadas y, al contrario de lo que muchos autores parecen opinar, no creo que sean excluyentes de otras formas de comunicación. El uso del correo electrónico no está eliminando el uso del teléfono sino todo lo contrario. 


ciberneticayrobitica.blogspot.com/La cibernética es el estudio interdisciplinario de la estructura de los sistemas reguladores.



La Información
 
Como señala E. Havelock (1996), el paso de la oralidad a la escritura en Grecia marcó un cambio fundamental en el desarrollo del pensamiento occidental. La escritura supuso un cambio no sólo del medio de comunicación sino de la forma de conciencia. La escritura sirvió para fijar el conocimiento, las reglas y normas sociales. “No es la creatividad, sea ésta lo que fuera, sino el recuerdo y la memoria los que contienen la clave de nuestra existencia civilizada “ (Havelock, 1996, p.104). El lenguaje hablado queda fijado en un vocabulario y en un orden fijador.

La manera de usar los sentidos y nuestra forma de pensar está relacionadas en la transición de la oralidad a la escritura. La oralidad enfatizaba el oído y la boca, la escritura enfatiza el ojo y la mano. Debido a este cambio, la civilización occidental ha utilizado el lenguaje escrito como fuente de desarrollo del conocimiento y del propio pensamiento. La racionalidad es explicitada a través del propio lenguaje que organiza y fija el conocimiento. Por este motivo, McLuhan considera que toda la civilización occidental ha estado centrada en el desarrollo del hemisferio izquierdo del cerebro, y ello ha contribuido al desarrollo del razonamiento cuantitativo. En cambio, la cultura oriental ha mantenido el espacio acústico proyectado hacia el hemisferio derecho desarrollando un pensamiento más cualitativo, más holista -en el cerebro izquierdo predominan los aspectos racionales tales como el pensamiento lógico-matemático, secuencial, analítico, etc., y, en cambio, en el cerebro derecho predominan los aspectos emocionales, intuitivos, y la visión holística-. 
Los medios de comunicación y las tecnologías poseen una estructura fundamentalmente lingüística, ya que no hay un predominio de la escritura sino de lo visual. La información generada en la red está más próxima a la cultura de la oralidad que a la cultura de la escritura aunque con cambios importantes. La información no se transmite de generación a generación sino que es volátil, se crea y desaparece cuando deja de ser funcional para la comunidad que la ha generado. Todo el mundo puede producir información, por lo que no hay diferencia entre productor y consumidor. 

Los cambios cognitivos no son rápidos. Hemos tardado muchos siglos en conocer la influencia de la escritura en el pensamiento y no es posible saber cómo las tecnologías de la información y la comunicación van a alterar nuestra cognición. Lo que sí resulta claro, es que necesariamente va a haber una alteración que ya estamos viviendo pero que todavía no podemos analizar con exactitud.

Velocidad
 
En una novela, Milan Kundera recoge, en una frase, el sentido de la situación actual: “Hay un vínculo secreto entre la lentitud y la memoria, entre la velocidad y el olvido...” 
 
En la matemática existencial, esta experiencia adquiere la forma de dos ecuaciones elementales: “el grado de lentitud es directamente proporcional a la intensidad de la memoria; el grado de la velocidad es directamente proporcional a la intensidad del olvido.” (Milan Kundera, La lentitud.) 

La velocidad ha ido aumentando con el desarrollo de la tecnología pero nunca hasta ahora el crecimiento había sido tan rápido. Por ello, en la sociedad informacional hay una ruptura del ritmo y de los ciclos vitales. Tal y como afirma Castells, “el tiempo atemporal se da cuando las características de un contexto determinado, a saber, el paradigma informacional y la sociedad-red, provocan una perturbación sistémica en el orden secuencial de los fenómenos realizados en ese contexto” (1998, p. 499).


fondosypantallas.com/Fondo de pantalla: araña viuda negra-picadura mortal

 

Los medios que masajean la educación

 

  Todos los medios nos vapulean minuciosamente. Son tan penetrantes en sus consecuencias personales, políticas, económicas, estéticas, psicológicas, morales, éticas y sociales, que no deja parte alguna de nuestra persona intacta, inalterada, sin modificar. El medio es el masaje”.

(M. McLuhan, 1967)

Como señaló el propio McLuhan, toda nueva tecnología amplifica, exterioriza y modifica muchas funciones cognitivas. En la sociedad informacional, hay claras modificaciones en la memoria (bases de datos, hiperdocumentos, ficheros de todo tipo), imaginación (simulaciones), percepción (realidades virtuales, telepresencia) y la propia comunicación. 

Los medios no sólo nos masajean sino que masajean a la educación, se introducen en nuestras vidas y, de pronto, nos damos cuenta de su influencia. No acabo de entender muy bien las razones, pero los profesionales de la educación se ocupan poco de los medios. Los critican, eso sí, con mucha frecuencia. Los contenidos de los medios no son apropiados, los niños pasan demasiado tiempo delante de la televisión, del ordenador, de la consola,…No leen porque hay informática. No salen a jugar porque hay ordenadores. Los padres miran a sus hijos, los dejan delante de la televisión. Ven la programación infantil y no hay problema (eso piensan), Los educadores les advierten: vea la televisión con sus hijos, introduzca el espíritu crítico, analice los mensajes. Pocos lo hacen. Los padres miran los ordenadores, ven a sus hijos absortos delante de la pantalla. ¿Cómo pueden pasar tantas horas concentrados delante del ordenador?, controlan el tiempo que pasan, no son capaces de hacer nada más. Los educadores les advierten: no todo lo que hay en Internet es positivo para sus hijos, cuidado con los juegos que le compra. DESCONCIERTO TOTAL. 

El problema es que los profesionales de la educación también están desconcertados. Hay que ser flexible, integrar medios, diseñar nuevos modos de formación, nuevas formas comunicativas. ¿Por dónde empezamos?. Este es el reto y, a la vez, un camino que los profesionales de la educación no pueden descuidar. Nuestros alumnos de hoy son muy diferentes a los de hace diez años, no podemos enfocar el proceso de enseñanza-aprendizaje de la misma forma y, es fundamental, crear profesionales capaces de contribuir a un buen desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación para que la cibercultura sea de verdad, una cultura

 

Bibliografía


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MCLUHAN, E-ZINGRONE,F (Comp). McLuhan. Escritos esenciales. Barcelona: Paidós.
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WILBER,K (1996). Breve historia de todas las cosas. Barcelona: Kairós.


Fuente:   webmrte@usal.es/2014



Información:

DOCUMENTAL NORBERT WIENER 

Corto documental que nos explica la vida y aportes del Padre de la Cibernética, Norbert Wiener. Gran hombre de ciencias que afirmó las bases del diario vivir de la sociedad del siglo XXI. Presentado por el Grupo Gnosis en la asignatura Teoría de la Comunicación en fecha 8 de julio del 2013.


        

Publicado el 8/7/2013 por  Juan Pablo De Gracia