El impuesto sobre la renta, que grava los ingresos obtenidos durante un año natural por una persona física, el más importante en los sistemas fiscales modernos, es progresivo, lo que significa que la parte de la renta que paga una persona aumenta a medida que sus ingresos crecen. Por ejemplo, para niveles elevados de ingresos, el porcentaje en impuestos se acerca en la actualidad al 50% en numerosas comunidades autónomas españolas, llegando incluso al 52% en el caso de Navarra.
theconversation.com//Hombre feliz pagando cuentas en su laptop en la sala de estar/Shutterstock/baranq.
Si se quiere pagar menos, opción buscada con frecuencia, una posibilidad es crear una sociedad a través de la cual se canalice la renta. Así, se tributa al tipo de sociedades, un 25%, sensiblemente inferior al de la renta. Ahora bien, habrá que valorar también cómo se organiza la relación del accionista con la sociedad. Es decir, si trabaja para la sociedad y cómo se remunera este trabajo: aspectos complejos que en la práctica han provocado serios problemas con la inspección a bastantes contribuyentes. La planificación fiscal no es tan sencilla.
Otra posibilidad es cambiar el lugar de residencia y establecerse, por ejemplo, en Madrid (siempre que no se resida ya allí, claro), donde el tipo máximo se sitúa en el 43,5%. Esta alternativa permite, además, lograr otros ahorros en impuestos como el de patrimonio. Superando las fronteras de España, cabe la posibilidad de establecer la residencia en otros países, como Andorra, donde el tipo máximo de la renta se sitúa en el 10%.
En todo caso, estos cambios de residencia no son fáciles, porque, a diferencia de lo que podía suceder hace años, actualmente el control sobre los mismos es mucho mayor, por lo que muy probablemente los cambios de residencia deban ser reales, con todo lo que ello supone.
Las conductas encaminadas a pagar menos impuestos son tachadas por algunos como insolidarias y egoístas, que ven cómo los más ricos disponen de más medios para eludir el pago de impuestos, algo que la mayoría de ciudadanos no puede hacer.
La polémica no es nueva ni exclusiva de estas latitudes. El actor francés Gérard Depardieu fue tachado de patético y poco patriota por el primer ministro galo Jean Marc Ayrault cuando en 2012 decidió trasladar su residencia a Bélgica para evitar el tipo marginal máximo del 75% que había introducido el presidente François Hollande. Depardieu se defendió criticando a aquellos que creen que el éxito y el talento deben ser castigados, y más tarde incluso adoptó la nacionalidad rusa para pagar menos.
¿Para qué sirven los impuestos?
Si los impuestos que se recaudan son menores, también lo serán los servicios públicos financiados con los mismos, aunque siempre se puede confiar en una mejor gestión del gasto público, campo sin duda susceptible de mejora. Pero es verdad que las personas que más ingresan no suelen ser los principales usuarios de los servicios públicos, al menos en la etapa de ciclo vital en la que se encuentran.
La versión amable de los impuestos como un mal necesario no es nueva. Ya en 1852, una comisión del estado americano de Vermont decía que los impuestos son “el precio que hemos de pagar por la civilización”.
En España, esta concepción amable es compartida por una gran mayoría de ciudadanos. Así, cuando el Centro de Investigaciones Sociológicas pregunta sobre el papel de los impuestos, dos tercios de los ciudadanos coinciden en señalar que son necesarios para que el Estado pueda prestar servicios públicos. Un 19% señala que no sabe muy bien a cambio de qué paga impuestos y un 15% considera que son un medio para redistribuir la riqueza.
Aunque no deja de sorprender ese 19% de la población que dice desconocer que los impuestos permiten financiar los servicios públicos. Lo cierto es que una gran mayoría de ciudadanos son conscientes de que los impuestos no son un fin en sí mismo, sino un medio para financiar los gastos públicos.
Sin embargo, que se conozca esta finalidad no garantiza la responsabilidad de los ciudadanos a la hora de pagar sus impuestos. De hecho, a este respecto se observa una importante doble vara de medir que, por otro lado, es bastante consustancial con el ser humano.
Cuando en la misma encuesta se pregunta si a la hora de pagar impuestos los españoles son conscientes y responsables, un 65% coincide en señalar que lo son poco o nada. Ahora bien, cuando la misma pregunta se formula respecto a la actuación personal del encuestado, el resultado cambia espectacularmente y un 94% pasa a considerarse muy o bastante consciente y responsable a la hora de pagar sus impuestos. La facilidad, como señala el Evangelio, de ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio sigue estando muy vigente.
Quizá la práctica totalidad de los españoles sean muy o bastante conscientes al pagar sus impuestos y que solo unos pocos no lo sean, pero su relevancia económica, social, deportiva o cultural magnifica su actuación. También es verdad que es legítimo intentar pagar menos, aunque, con frecuencia, en el campo de la planificación fiscal la frontera entre lo que cae dentro o fuera de la legalidad dista mucho de ser diáfana.
En todo caso, a los representantes públicos les corresponde configurar un sistema fiscal coherente que pueda ser percibido como justo por los ciudadanos. Esto ayudaría, sin duda, a aumentar la consciencia y responsabilidad a la hora de pagar impuestos.
También ayudaría que se realizasen campañas de concienciación sobre la importancia de los impuestos para poder prestar unos servicios públicos eficientes, algo que la pandemia ha puesto de manifiesto. Por último, es indispensable contar con una administración tributaria que garantice el correcto cumplimiento de los impuestos porque, no nos engañemos, siempre está presente la tentación de pensar “ya pagará otro”.
Tanto ganas, tanto pagas: así son los impuestos en España
Beatriz García y Domingo Soriano analizan la presión tributaria que sufren los hogares españoles en función de su nivel de renta. ¿De verdad los ricos no pagan impuestos?
La adquisición del dispositivo se hizo realidad gracias a una campaña de recaudación de fondos que recogió más de 12.000 dólares.
Un grupo de voluntarios de búsqueda y rescate llamado Blue Sky Rescue, junto con habitantes de un pueblo chino en el condado de Zhong, extendieron el uso de los drones al convertir uno en un lanzallamas, con el fin de erradicar nidos de avispas, reporta Associated Press.
actualidad.rt.com/Dron equipado con lanzallamas quema un nido de avispas en el condado de Zhong, al suroeste de China, el 7 de diciembre de 2020/Blue Sky Rescue of Zhong County/AP.
La adquisición del dispositivo con el equipo de fuego montado se hizo realidad gracias a que la entidad sin fines de lucro logró recaudar más de 12.000 dólares. El dron se deshizo de 11 nidos de avispas de un total de 100 que se proponen erradicar.
"Ahora no tenemos que preocuparnos de ser picados por una avispa.", afirmó un residente local, citado por la agencia.
Información:
Drone converted in flamethrower incinerates wasp nests in China
Death from above! Drone is converted into a flying flamethrower costing £9,000 in dramatic Chinese campaign to destroy 100 wasp nests. Blue Sky Rescue teamed with villagers in Zhong county near city of Chongqing. Group raised 80,000 yuan (£9,200) to buy the drone and equip it with a gasoline.
Footage released by Blue Sky shows six-arm drone spiral up to the hive in a tree.
Blue Sky Rescue, a volunteer group and China's largest non-governmental humanitarian organisation, has teamed up with villagers in Zhong county near the city of Chongqing.
The group raised 80,000 yuan (£9,200) to buy the drone and fit it with a gasoline tank and an arm-length nozzle.
Footage released by Blue Sky shows rescue workers preparing the six-arm drone before it spirals up to the hive in the tree.
The video shows the drone parallel to the nest, which is the size of a suitcase, before the operator flips the ignition switch and the nozzle spits bursts of fire onto the hiveTOP. The burning ashes of the wasp's nest gradually peeled off and fell, and the surrounding residents applauded and praised the rescue team,' said an article on a local news app run by state-owned Chongqing TV.
The publication also quoted a resident who thanked Blue Sky for helping the village: 'Now we don't have to worry about being stung by a wasp.'
Footage released by Blue Sky shows the six-arm drone spiral up to the hive in the tree before the hive bursts into flames
In 2013 wasp stings claimed 19 lives in the Ankang, Shaanxi province, according to China Daily.
Doctor Guo Dongyang of the nephrology department of the General Hospital of Chengdu Military described how the death rate for wasp stings is relatively high because people in remote areas are unable to seek treatment.