La principal cadena de televisión privada alemana RTL aseguró que el Ejército alemán está manipulando el clima del país a través de “chemtrails”, estelas químicas visibles en el cielo, dejadas por aviones.
“Aviones militares del Ejército Federal Alemán están manipulando nuestro clima; esto es lo que los investigadores y expertos del clima presuponían, y sus sospechas se han visto finalmente confirmadas (…). Podemos decir con una fiabilidad del 97% que lo que tenemos entre manos son estelas químicas (“chemtrails”) comprimidas por finas partículas que contienen polímeros y metales, empleados para distraer y despistar las señales de radar.”, explicó en un informe la mayor cadena internacional de TV privada germana.
greatdreams.com/Bonita basura química o “Chemtrails” dispersados en el aire que respiran los ciudadanos alemanes, dejadas por un avión que carece de identificación aérea, sin ser interceptado por nadie. Cosas que pasan.
El mencionado informe consultó fuentes militares que reconocieron las pruebas, pero “aseguran que son sólo pequeñas cantidades de material las que se han propagado. Los responsables del Ejército afirman que las sustancias empleadas no son dañinas.”, señalaron.
El dirigente del Partido Verde alemán,Johannes Remmel, dijo que existe profunda preocupación para la salud de las personas por estas misiones militares y aseguró que en breve comenzarán a llevar a cabo una investigación al máximo nivel.
wikipedia.org/Johannes Remmel als Umweltminister (2017). Otro político honrado que mira por los derechos naturales de los seres humanos.
Preocupa en Argentina cierre de blog que estudiaba el mismo tema
Mientras tanto, el tema era también seguido de cerca por un grupo de ecologistas que habían formalizado denuncias por los “chemtrails” registrados en los cielos argentinos, por razones totalmente desconocidas. Sin embargo el blog de ChemtrailsBaires, http://chemtrailsbaires.wordpress.com/ fue obligado a cerrar. “Is no longer avaiable” -que en español significaría: "Ya no está disponible"- es la única razón que arroja la búsqueda, mientras fuentes del blog dijeron a Taringa.net que habian sido cerrados contra su voluntad.
Los denominados “chemtrails” o estelas químicas persistentes continúan siendo un elemento debatido a nivel internacional; en tanto, mientras desde las colectividades científicas oficiales se afirma que las estelas de condensación que dejan los aviones son inocuas, cada vez más gruposecologistas, afirman que en realidad contienen componentes químicos destinados a alterar el clima mediante el “sembrado de falsas nubes” y técnicas similares, lo que indudablemente afecta perjudicialmente a la salud de las personas.
Agricultores de Granada, Almería y Murcia (España) dicen que unas misteriosas avionetas cargadas de productos químicos les quitan la lluvia; los científicos replican que es imposible.
En el país de Gürtel y los ERE falsos, los papeles de Panamá y las tarjetas 'black', parece que no hay sitio para nuevos chorizos. Pero cada vez más dedos acusan a un tipo de bandidos para cuya existencia no estábamos preparados: los ladrones de nubes.
lasprovincias.es/El agricultor granadino Luis Ramírez::torcuato fandila.
Misteriosas avionetas cargadas de productos químicos quitan la lluvia
En Granada, Almería y Murcia los agricultores están en pie de guerra contra unas avionetas que, supuestamente, echan a volar en días nublados y disuelven con productos químicos cirros, cúmulos y estratos. Según ellos, provocan unasequía que está arruinado los cultivos de cereal, olivo y almendro en miles de hectáreas.
Hasta ahora, sus denuncias se han archivado y la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) les toma por «chalados», afirman. Los científicos lo tienen clarísimo: las técnicas de geoingeniería permiten manipular el clima, pero justo en el sentido contrario. El sembrado de nubes o 'cloudseeding' puede precipitar la lluvia o reducir los daños de una tormenta de granizo, pero no hacer desaparecer del cielo cientos de toneladas de agua como por arte de magia.
almeria24h.com/Las avionetas antilluvia, una Leyenda Urbana cada vez más real.
El tema no es nuevo y las armas no siempre han sido judiciales. En 1985, un agricultor de Lorca (Murcia) disparó con su escopeta contra un aparato que volaba bajo. Sus ocupantes, una pareja de turistas alemanes, tuvieron que realizar un aterrizaje forzoso al borde del infarto.
Treinta años después, las cosas siguen igual. O quizá peor, porque ahora algunos relacionan esos presuntos vuelos con los llamados 'chemtrails': ven en las estelas de condensación de vapor de agua dejadas por los aviones la huella de productos altamente tóxicos. Algún malvado estaría fumigando con intenciones perversas (y misteriosas).
El problema es que la sequía es real. Trágicamente real. «En esta zona lo habitual es que caigan entre 180 y 200 litros de octubre a abril. Este año llevamos poco más de 40», cuenta Luis Ramírez, presidente de la Plataforma en Defensa del Medio Ambiente y la Naturaleza en las comarcas del Marquesado (Granada) y el Río Nacimiento (Almería). Él tiene una treintena de hectáreas de cultivos de secano y colmenas de abejas en Huéneja. «Este año no se va a segar nada de cereal y los ganaderos ya no tienen pastos. Es la ruina», lamenta. «Desde 2014 se han arrancado en la Región cuatro millones de almendros», apostilla Pedro Guerrero, directivo de la Federación de Cooperativas Agrarias de Murcia (Fecoam).
lavozdealmeria.es/Ni una denuncia obtiene éxito contra las avionetas antilluvia, pese a la alarma social.
Lechuga contra cebada
Ambos reconocen que no tienen pruebas. Las aeronaves «se sienten», pero raramente se ven. Como en las historias de detectives, para saber quién podría estar detrás de los supuestos vuelos, es clave averiguar quién sale beneficiado de que el cielo luzca azul. Las sospechas apuntan, en primer lugar, a los regadíos, en particular a los cultivos de frutas y hortalizas al aire libre, más vulnerables a la lluvia y el granizo. Lechuga contra cebada, cherry frente a almendra, melocotón versus olivo. En el Marquesado, una empresa especializada en ensaladas de bolsa tiene 400 hectáreas regadas con agua subterránea. Cuando vuela la 'rompenubes', dicen los lugareños, su efecto alcanza a toda la comarca. «Los agricultores de alrededor se arruinan y no tienen más remedio que alquilar sus tierras baratas. Solo resistimos cuatro quijotes. Así se van extendiendo como una mancha de aceite. Y cuando sequen el acuífero, se largarán», pronostica Ramírez.
Pero hay más candidatos a villano. Los rumores apuntan a parques solares que no quieren obstáculos entre el Sol y sus paneles; compañías aseguradoras deseosas de ahorrarse indemnizaciones por tormentas dañinas; cerebros maquiavélicos de la seguridad que buscan despejar el cielo en una zona conflictiva; el sector turístico de sol y playa, que promete 300 días al año sin nubes; y la industriafarmacéutica, que no guarda ninguna relación con el asunto pero es el chivo expiatorio favorito de los creyentes en la teoría de la conspiración.
Y aún hay alguno más: la agencia británica Oliver's Travels garantiza a sus clientes una preciosa boda soleada en Francia por el módico precio de 100.000 euros.
En las tres últimas décadas se han llevado a cabo muchas iniciativas para localizar e identificar a las avionetas 'rompenubes'. Sin éxito. El asunto llegó al Senado y ha sido objeto de varias denuncias archivadas por la Fiscalía, primero en Granada y después en Murcia. El Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil está dispuesto a investigar, aunque los vuelos por debajo de los 3.000 pies no necesitan una autorización especial. Nadie ha podido probar su existencia. Nunca.
La Ciencia lleva más de medio siglo estudiando cómo manipular el clima y sus resultados han sido más bien modestos. «Para que haya lluvia hace falta que haya polvo en suspensión. Las gotas se forman alrededor de un sólido microscópico», explica el profesor de Química y Física de la Universidad de Barcelona Xavier Giménez Font. El 'sembrado' de nubes de tormenta con yoduro de plata -que tiene una estructura muy similar a la del hielo- facilita las precipitaciones y, en el caso de nubes de granizo, hace que las bolitas de hielo sean más pequeñas y causen menos daños. «Pero las nubes no se pueden disolver. La energía que contienen es monstruosa», zanja. Fletar avionetas con semejante propósito, afirma, es tan eficaz como hacer rogativas a la Virgen para que llueva o lanzar cabras a un volcán a fin de que no entre en erupción.
«Una leyenda urbana»
Las nubes miden cientos de kilómetros cuadrados y contienen toneladas de agua, recuerda el catedrático de Física Aplicada de la Universidad de León José Luis Sánchez, que lleva 36 años estudiándolas. Y cuando llueve, apenas descargan un 5% de su potencial.
En ese sentido, considera temeraria la idea de las cooperativas murcianas de fletar una avioneta para vigilar los cielos en días nublados: hasta en un avión adecuado, como el que su equipo utiliza para analizar las nubes desde dentro, se trata de un viaje 'movidito'. «Hay corrientes ascendentes de hasta 80 kilómetros por hora», advierte.
Sánchez y su grupo de investigación están detrás de los experimentos de lucha antigranizo llevados a cabo en Lérida primero -entre 1996 y 2005- y en Zaragoza en la actualidad. En este caso, el yoduro de plata no se lanza con avionetas, sino que se 'dispara' con unos generadores desde el suelo. Los resultados preliminares parecen buenos y no hay contaminación: lo probaron en una investigación realizada por encargo de la Junta de Castilla y León. «En Francia hay generadores desde hace años en cinco millones de hectáreas», resalta el 'nubólogo', quien apunta también a otras experiencias exitosas en Estados Unidos, Australia y Canadá.
La Agencia Estatal de Meteorología asegura que las sospechas de los agricultores no tienen fundamento. «En determinadas situaciones meteorológicas, como la de estos días, con paso de frentes sucesivos desde el noroeste de la península, es frecuente un reparto muy desigual de las precipitaciones entre la franja mediterránea, donde las lluvias no se producen o son muy escasas, y el resto», señala Juan Esteban Palenzuela, delegado en Murcia.
«Me da pena que se pierda el tiempo luchando contra avionetas que son una leyenda urbana y no se afronte el auténtico problema -concluye el catedrático José Luis Sánchez-. A causa del cambio climático, la sequía en el sureste del país va a ser cada vez peor. Los agricultores deberían mirar a África: ese es el clima que van a tener dentro de unos años».
Miremos un poco al cielo diurno, sobre todo cuando circulen sobre nuestras cabezas aviones a reacción a gran altitud. Esta fotografía muestra bien a lo que me refiero.
Todo el mundo reconoce ese tipo de nubes, son estelas de condensación o, según el término técnico en inglés: contrails.
Los contrails se forman gracias a la condensación y congelación de vapor de agua a la salida de las turbinas de los aviones a reacción, aunque también existe un tipo efímero que aparece en ocasiones en los bordes de las alas y similares. Ese vapor que parte del escape de la turbina, junto con el que esté presente en la atmósfera de las inmediaciones del avión, se condensa formando vistosas estelas como las presentes en la imagen anterior.
En el proceso de formación de un contrail tienen gran importancia las partículas sólidas o aerosoles que sirven de núcleos de condensación y que parten también del escape de la turbina. Sin embargo, otros gases de escape como CO2, NOx o SOx no intervienen a la hora de su formación.
Existen muy diversos tipos de contrails, clasificados de formas muy variadas y hasta hay observadores de nubes que han centrado en las estelas de condensación su interés.
En ocasiones son de muy corta duración, en otras pueden mantenerse estáticas durante muchos minutos, o bien se fragmentan creando bellos patrones en el cielo. Las condiciones locales de la atmósfera en el momento del paso del avión son las que determinan en su mayor parte cómo será el contrail. Este tipo de nubes han centrado en los últimos tiempos el interés de algunos climatólogos debido a que, al menos en teoría, podrían tener cierto papel a la hora de valorarse la nubosidad global y su influencia en el cambio climático.
En ocasiones, el flujo de gases calientes que emite un avión no crea un contrail, sino que altera las nubes de tal forma que aparece una estela similar a una de condensación pero en “negativo”, barriendo la nubosidad hasta formar lo que se conoce como distrail o estela de disipación.
Los distrails son menos comunes que los contrails y, al igual que sucede con éstos, existen diversos tipos, siendo los de tipo “agujero en las nubes” los más curiosos. Normalmente se producen cuando el avión no se encuentra en su altitud de crucero, sino ascendiendo o descendiendo, momentos en los que puede atravesar las formaciones nubosas.
Y, ahora, voy a lo que me interesaba destacar desde el principio.
He podido comprobar cómo mucha gente llama “chemtrails” a las estelas de condensación comunes, vamos, a todos los contrails. Supongo que se deberá a algún tipo de contaminación cultural o algo similar debido a la popularidad que algo pseudocientífico como son los chemtrails ha tenido en los últimos años.
Pero no, un contrail no es un chemtrail ni se debe llamar así.
Es más, aunque sé que quienes gustan de las conspiraciones de todo tipo se van a cabrear, los chemtrails no existen. Se trata de supuestas estelas químicas creadas por aviones con oscuras intenciones que podrían ir desde la manipulación del clima hasta el control mental de poblaciones a gran escala.
Pese a los cientos de webs, libros y documentales que tratan el tema de los chemtrails, no hay pruebas reales de que existan pero, por desgracia, el término ha calado tan profundamente en la cultura popular que es mucho más conocido que los contrails y los distrails.
Fuente: alpoma.net/tecob/?p=5363/2011
Información:
Estelas Químicas | La Guerra Secreta HD (Versión mejorada)
Antonio y Rosario Marciano, administradores del sitio web italiano TANKER ENEMY, produjeron el documental: "Chemtrails: La Guerra Secreta".
Este documental HD es la primera película profesional italiana sobre la geoingeniería clandestina también conocida como chemtrails.
Durante años este tema ha sido negado y denigrado como leyenda urbana, pero la fumigación química de nuestro cielo está todavía en marcha. Este documental analiza, con un enfoque científicoy riguroso las características principales de este problema. La manipulación del clima es sólo un aspecto colateral del fenómeno.
En septiembre de 2014, Jacques Daidié, un francés muy activo contra la geoingeniería clandestina, fue a Italia y conoció a Antonio y Rosario Marciano, conocidos activistas italianos contra la geoingeniería.