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Así fracasó el plan secreto de Hitler para bombardear Nueva York


por Taboola


En noviembre del año 2016 se publicaría 'El diario de Peter Brill', un libro que recoge las memorias del que fuera el último testigo del proyecto de la Alemania nazi para arrasar la mayor ciudad de EE.UU.

El piloto alemán Peter Otto Brill falleció en la isla española de Mallorca en 2013, pero antes de morir compartió con un historiador local algunos recuerdos, tanto escritos como orales, que arrojan luz sobre uno de los planes bélicos más atrevidos del III Reich. El comandante en jefe de la Luftwaffe, Hermann Göring, quería bombardear la ciudad de Nueva York.

Wikipedia.org/Avión alemán Heinkel He 177 Greif (II Guerra Mundial).


RT ya escribió que Hitler contemplaba incluso la posibilidad de rociar la ciudad con arena radiactiva.

Brill no sabía mucho sobre los materiales con los que la Aviación alemana quería reducir a cenizas la ciudad más grande de Estados Unidos, pero especificó que un avión de la Luftwaffe debía ser el encargado de castigar al país norteamericano por su adhesión a la alianza contra Alemania.

El aparato escogido era el Heinkel He 177 Greif. Sin embargo, el pesado bombardero presentaba unas deficiencias que impidieron que el plan se hiciera realidad.

Entre los defectos del aparato el piloto destacó los problemas con los motores, que se incendiaban a menudo. Además, la autonomía de estos pesados bombarderos era de solo 6.500 kilómetros, mientras que la distancia que deberían haber recorrido para cumplir su objetivo y regresar a un aeródromo de Europa era de casi el doble.

Para superar las desventajas del Henkel se probó todo: desde modificar los motores hasta ahorrar combustible durante el vuelo apagándolos.

Brill participó también en un intento de acoplar a un bombardero Junkers Ju 390 un Messerschmitt 'parásito', que efectuaría el ataque a Nueva York tras cruzar gran parte del Atlántico sobre el Junkers. Según detalla 'ABC', el entrenamiento, sumamente peligroso, se llevó a cabo en la ciudad de Thorn, en territorio de Polonia, invadida por los alemanes en 1939.

El historiador Pere Cardona, coautor del libro 'El diario de Peter Brill', que saldría a la venta en noviembre, puso en tela de juicio algunas de las informaciones que le había proporcionado el anciano piloto. Por ejemplo, le provocó sospechas que Brill le dijera que los nazis tenían previsto llegar a EE.UU. a finales de 1945

En opinión de Cardona, eso era "imposible porque ya había acabado la guerra". El historiador revisó éste y otros datos en un intento de contextualizar históricamente los recuerdos.

Fuente:  actualidad.rt.com/actualidad/2016  


Información:

Heinkel He 177 Greif

The Heinkel He 177 Greif (Griffin) - long-range bomber of the Luftwaffe.

Música
"Piano Sonata No. 8 in C Minor, Op. 13 "Pathétique": II. Adagio cantabile", de Vladimir Horowitz (Google Play • iTunes)




Publicado el 26 jul. 2013 por  History of the Third Reich


El oro de Hitler


por Octavio Ortega Esteban


El tesoro de Hitler. El proceso de restitución de estas inmensas riquezas a sus dueños legítimos comenzó poco después de la rendición de Alemania en 1945 y aún continúa en la actualidad.

Por ejemplo, a principios de los años ochenta se encontraron cuadros pertenecientes al botín de los nazis en casa de un antiguo oficial de las SS que había pasado inadvertido durante muchos años con nombre falso. Según cálculos oficiales, se ha recuperado aproximadamente el 80 por 100 de las riquezas arrebatadas por los nazis y sus secuaces. Aun aceptando esta cifra, el valor de lo que queda por descubrir se elevaría a una suma astronómica, pero estos cálculos son muy optimistas, pues sólo pueden aplicarse a los objetos de los que se sabe que fueron robados, es decir de los que existe algún testimonio. Sin embargo, aún no han aparecido ciertos objetos que representan millones de dólares.


kerchak.com/El nido del águila o Kehlsteinhaus.


El grueso de las piezas que se han dado por desaparecidas oficialmente está escondido o en manos de particulares. En el caos que siguió a la caída del Tercer Reich, muchos hogares fueron saqueados por miembros de las tropas alemanas y de ocupación. Algunos militares se quedaron con el botín y otros lo vendieron en el mercado negro. Por ejemplo, cuando las potencias aliadas entraron en Berlín, fueron retirados de la banca estatal obligaciones y títulos por valor de unos cuatrocientos millones de dólares y sólo se sabe dónde fue a parar una pequeña parte de los mismos.

También desaparecieron sin dejar rastro lingotes y monedas de oro y plata y joyas valorados en doscientos millones de dólares. La explicación comúnmente aceptada es que se produjo un golpe conjunto de soldados estadounidenses y alemanes, pero nadie ha sido acusado de delito.

El Nido del Águila, escondite de Hitler en las montañas cercanas a Berchtesgaden, en los Alpes bávaros, debía ser el puesto de mando de la última tentativa de resistencia de los nazis en la segunda guerra mundial. Se hicieron grandes preparativos para defenderlo, pero Hitler murió en Berlín y no llego a retirarse allí. No obstante, se llevaron trenes enteros llenos de riquezas a aquella zona en la primavera de 1945, entre las que se contaban grandes cantidades de oro que aún no han sido recuperadas.

¿Saqueo en Berchtesgaden? Es inevitable que el objeto de los rumores más persistentes sobre los tesoros perdidos en el transcurso de la segunda guerra mundial sean los dirigentes de las potencias del Eje, Hitler y el dictador italiano Benito Mussolini, y muchos jefes militares, como el mariscal de campo Erwin Rommel.

Podría escribirse un libro con las historias que se cuentan sobre el tesoro de Hitler, que, según unos, se encuentra en el fondo de un lago de montaña en la frontera germano-austríaca o en una cueva o mina abandonada de los alrededores, y, según otras versiones, en manos de ex nazis o neonazis que trabajan para lograr la resurrección de una Alemania nacionalista y militarista. Como todas las teorías de este tipo, en ésta existen ciertos elementos de verdad. Antes de suicidarse en Berlín, Hitler había planeado continuar la resistencia contra los aliados invasores desde su «último reducto» en las montañas del sudeste de Baviera, cerca de Berchtesgaden y la ciudad austríaca de Saizburgo.


kerchak.com/El Castillo de Neuschwanstein en Baviera, Alemania.


En la primavera de 1945 ya estaban muy avanzados los preparativos para la acción y hubiera sido natural incluir entre los materiales destinados a Berchtesgaden lingotes y monedas de oro y plata que hubieran servido para pagar a las tropas leales y para comprar las armas necesarias.Esta teoría está muy extendida en Alemania y Austria, sobre todo en las zonas cercanas a Berchtesgaden, cuyos habitantes aseguran que los nazis enterraron grandes cantidades de oro en las etapas finales de la guerra.Los detalles son confusos y en la región abundan los lagos de aguas profundas y las minas de sal abandonadas, así como los bosques. Cualquiera de estos lugares podría haber sido un buen escondite.

Fue en los bosques de Saizburgo donde tuvo lugar una serie de extraños acontecimientos en los años cincuenta que posiblemente contribuyeron a dar mayor credibilidad a los rumores que circulaban por la región. En 1955 se encontró el cadáver de un joven, con una herida de bala entre los ojos. Se descartó la posibilidad del suicidio, porque el proyectil no correspondía a la pistola que se halló junto al cuerpo de la víctima, pero.no se encontró ninguna pista sobre el asesino ni sobre el móvil del crimen. Poco después murieron allí cerca dos alpinistas, apuñalados, y junto a sus cuerpos, en el suelo, había varios agujeros, cómo si hubieran desenterrado varios cofres o cajas.

wikipedia.org/Nazi gold/As Minister of Economics, Walther Funk accelerated the pace of rearmament and as Reichsbank president banked for the SS the gold rings of Buchenwald victims.


Estos datos apuntan a la posibilidad de que el tesoro de Hitler se encuentre en otro sitio. Incluso pudiera ser que lo hubieran trasladado a América del Sur, refugio de varios destacados ex nazis; pero muchas personas piensan que sigue en algún punto próximo a Berchtesgaden, custodiado por quienes se consideran herederos y sucesores de Hitler.

Extracto de El tesoro de Hitler

Fuente:  kerchak.com/historia/2016



Información:

El oro de Hitler

DESCRIPCIÓN DEL DOCUMENTAL


Casi diez toneladas de oro y sacos repletos de bienes, fueron escondidos del pueblo alemán. Durante los últimos dí­as de la guerra, el miedo de perder las riquezas acumuladas por los nazis aumentó, y lanzaron un plan con el fin de salvar las ultimas reservas de Hitler.

Según rumores que circularon durante esos años, el tesoro del ReichBank desapareció en las montañas de Bavaria, lo cual se ha convertido en una gran atracción para los actuales cazadores de tesoros.



Publicado el 18 feb. 2014 por  Todo-Documentales-JAVIRAYO


El libro más venerado por las SS


por Jacinto Antón

 

ARCHIVO

 

Un estudio analiza la visión sesgada y a conveniencia que los nazis hicieron de 'Germania', de Tácito - Himmler buscó un manuscrito del clásico en Italia en 1943.

 

¿Cuál es el libro más peligroso del mundo? El Mein Kampf, contestarán muchos rápidamente. La Biblia; el Corán; el Malleus maleficarum, el gran manual para la caza de brujas; El manifiesto comunista; algún grimorio como el ficticio Necronomicón, Madame Bovary, Kamasutra...Las respuestas pueden ser muy variadas, pero a pocos se les ocurriría seriamente considerar peligrosa una obrita como la Germania de Tácito, poco más de 30 páginas de tratado étnicogeográfico con intencionalidad moralizante escritas a finales del siglo I de nuestra era por un historiador romano. Y sin embargo, ¡diablos, qué daño ha hecho el librito de marras! 

 

 

elpais.com/Desfile nazi durante la convención de Núremberg, en 1936. / AP

 

 

El Reich usaba al autor latino para justificar su política racial

 

Para los nazis fue una biblia de su causa: consideraban que probaba la superioridad alemana y se lo citó para justificar las leyes raciales de Núrenberg. Himmler tenía una fijación con esa obra, y ya se sabe a lo que conducían las fijaciones del reichsführer. En 1943 envió un destacamento de las SS a Italia para hacerse con el más antiguo manuscrito que se conserva del librito de Tácito, el Codex Aesinas. 

 

Curiosa empresa nazi: conseguir un libro para venerarlo y no para quemarlo, como era lo habitual. Himmler le otorgaba al manuscrito de la Germania un poder tan grande como el de otras de sus reliquias favoritas: el Grial, la lanza de Longinos o el martillo de Thor. A diferencia de esos objetos legendarios, el libro era bien real, y el mal que hizo, también.

 

A explicar la asombrosa historia de Germania y su impacto en las mentalidades -desde los humanistas al movimiento völkisch pasando por los románticos- hasta llegar a ocupar lugar privilegiado en las mesitas de noche de los mayores criminales de la historia, ha dedicado un ensayo apasionante el profesor de Clásicas de la Universidad de Harvard Christopher B. Krebs, especialista en Tácito. Bajo el elocuente título de El libro más peligroso (Crítica), agarrándose a la consideración del gran Momigliano de que Germania merece ocupar un lugar destacado entre los cien libros más peligrosos que jamás se hayan escrito, Krebs nos lleva en un viaje fascinante de la Roma imperial a la Alemania hitleriana pasando por monasterios, cortes y bibliotecas, en un recorrido por la historia de las ideas que tiene mucho de trabajo detectivesco y parece a ratos una novela de intriga.

 

 

oaxacaactiva.org/Fragmento de la Germania de Tácito. 

 


Cuando uno toma en sus manos Germania, tan pequeñita que normalmente se edita con otros dos libros breves de Tácito, Agrícola y el Diálogo sobre los oradores (en la edición de la Biblioteca Clásica Gredos, por ejemplo, con introducciones, traducción y notas de J. M. Requejo), no alcanza a imaginar cómo se puede comparar esa obrita, rápida panorámica de la geografía, los usos y costumbres de los germanos, con una pistola humeante.

Y sin embargo, cuando Krebs lo señala, ahí están las consideraciones que harían furor a lo largo de la historia hasta su utilización por los nazis. "Estoy casi convencido de que los germanos son indígenas y que de ningún modo están mezclados con otros pueblos [...]. Al no estar degenerados por matrimonios con ninguna de las otras naciones, han logrado mantener una raza peculiar, pura y semejante solo a sí misma; de ahí que su constitución física, en lo que es posible para un grupo tan numeroso, sea la misma para todos: ojos fieros y azules, cabellos rubios".

Para los nazis y sus precursores, Tácito demostraba la continuidad de un pueblo en una tierra y justificaba la política racial. "Volveremos a ser como éramos", anotó Himmler en su diario, emocionado por "el señorío de nuestros antepasados" tras leer Germania. El reichsführer hasta estudió ejecutar a los homosexuales como Tácito señalaba que hacían los antiguos germanos: ahogándolos en las ciénagas. Sencillos, valerosos, leales, puros, honorables y hasta castos: así se veían retratados muchos alemanes en Germania.

Y los SS se identificaban con aquellos guerreros -reencarnados en el arquetipo del ario-, para los que supuestamente la lealtad era su honor.

Era, claro, la que hacían los nazis de la Germania una lectura sesgada. El historiador romano no se refería en su librito a los supuestos antepasados ejemplares de los alemanes modernos. El concepto germanos no aludía a un pueblo homogéneo, indígena y puro, susceptible de continuidad étnica, sino a una amalgama de tribus de identidad y destino incierto pululando en las nieblas del pasado.

Había además observaciones poco agradables de Tácito sobre los germanos y su patria. Esas simplemente eran ignoradas. Por ejemplo, considera Tácito que como sitio para vivir, Germania es un asco; señala que los germanos practican los sacrificios humanos (esto a los nazis, curiosamente, les molestaba mucho, aunque ellos se entregaran con fruición al Holocausto); que cuando no guerrean pasan la mayor parte del tiempo sin ocuparse de nada, entregados al sueño y la comida; que crecen desnudos y sucios, que beben y riñen entre ellos continuamente. Llega a decir de una de sus tribus, los catos, que "para lo que son los germanos tienen mucha capacidad de raciocinio".

Nada de esto impidió que el pobre Tácito, el gran Tácito, pasara a formar parte del discurso autolegitimador de los nazis. Hubiera sido mucho pedir que supieran leer bien a los clásicos.


 
deathcamps.org/Fotografía de época: Heinrich Himmler.


Un cónsul romano abducido por Himmler


Fue un proceso de siglos el que llevó a Germania a ser un libro peligroso.

Es a partir de su redescubrimiento en el siglo XV cuando comenzó la difusión que lo convertiría en un terrible instrumento ideológico. Krebs, en un recorrido que sugiere a veces El nombre de la rosa o El código Da Vinci y en el que aparecen cazadores de manuscritos y papas bibliófilos, nos muestra cómo el texto va cargándose de significados e interpretaciones, a veces con simpáticos disparates como considerar a los germanos descendientes de Noé o de los troyanos, para darles pedigrí.

Única crónica de los pueblos germánicos legada por la antigüedad, se tendió a considerarla, en un salto mortal, una fuente histórica y un retrato fehaciente del pasado alemán, cuando lo que describe -con ánimo moralizante y político de comparar al buen salvaje, no adulterado, con el corrupto y decadente romano- es un batiburrillo de observaciones apócrifas y leyendas.

Lo más probable es que Tácito, aunque viajó en función de sus altos cargos y parece haber permanecido un tiempo en la Galia belga, no visitara nunca personalmente Germania. Quizá el librito fuera una manera de incitar a Trajano a conquistarla de una vez, proceso paralizado tras la aniquilación de las legiones de Varo en Teutoburgo por Arminio el año 9. Ignoramos muchas cosas del historiador, entre ellas su origen (parece que en la Galia Narbonense) y las fechas exactas de nacimiento y muerte. Sabemos que fue yerno del gran general Agrícola -al que consagró una encomiástica biografía-, que fue legado y llegó a senador, cónsul y posiblemente procónsul de Asia. Todo ello sin duda menos importante que su tarea como historiador, el mejor de Roma en opinión de muchos y como prueban sus Historias y sus Anales.

Krebs destaca cómo los nazis trataron de convertir el relato de Tácito en una realidad, "pasado en futuro". En el epílogo apunta que el peligro no ha pasado. Y que la culpa no es de Tácito, sino de sus lectores.


Fuente:  elpais.com/diario/cultura/2011



Información:

Le codex aesinas  


La Germania commence par une description des terres, les lois et les coutumes des peuples germaniques; il enchaîne ensuite dans les descriptions des différentes tribus, en commençant par ceux qui habitent le plus proche des terres romaines et se terminant sur ​​les extrémités de la mer Baltique, entre l' Aesti , la Fenni , et les tribus inconnues au-delà.


        

Publicado el 30/5/2014 por  PATRICK LOSTCATHARE