Mostrando entradas con la etiqueta Manuel González Morales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Manuel González Morales. Mostrar todas las entradas

El misterioso y único entierro de una mujer que vivió hace 19.000 años


por Daniel Mediavilla

Prehistoria

Encuentran en la cueva de El Mirón, en Cantabria, España, los restos de una mujer de unos 35 años pintados de rojo, un tratamiento que casi nadie recibía en el Pleistoceno en Europa.

Hace 19.000 años, los humanos que vivían en Europa comenzaban a recuperarse de la etapa más dura de la última glaciación, que había cubierto de hielo buena parte del norte de Europa. Huyendo de las temperaturas extremas, muchos de aquellos humanos se habían refugiado en el sur de Europa, donde dejaron muestras de su cultura en cuevas como Altamira, en España, o Lascaux, en Francia. 


elpais.com/Excavación de El Mirón en la campaña de 2010 cuando apareció el enterramiento/MANUEL GONZÁLEZ MORALES.


Las pinturas que dejaron en aquellas paredes no dejan dudas sobre la sofisticación de aquellos pueblos, pero aún se sabe muy poco sobre su estilo de vida, cómo organizaban sus sociedades o las creencias que compartían.

Cerca de Altamira, en la cueva cántabra de El Mirón se ha abierto una nueva ventana a través de la que mirar a aquella época. En esa caverna, que durante muchos años se creyó despojada del interés que pudiese haber tenido por “cazatesoros” o por la ocupación de ovejas, Manuel González Morales, de la Universidad de Cantabria, y su equipo, encontraron los restos de lo que parece una mujer muy especial. 

Después de explorar la cueva desde 1996, en 2010 descubrieron un gran bloque de piedra, de dos metros de largo por uno de ancho, que había caído del techo de la cueva. En él había una serie de misteriosas rayas grabadas. “Aunque es todo un poco especulativo, se veían dos líneas, que pueden ser un cuerpo esquematizado, con triángulos, asociados a vulvas que representarían a una mujer”, explica González.

Los restos se encontraron tras un bloque de piedra con rayas grabadas que podrían representar a una mujer

Detrás de ese bloque, precisamente, comenzaron a descubrir restos humanos cubiertos de una pintura rojiza. El hecho mismo de encontrar un enterramiento de una persona de aquella época ya era extraordinario. “Son muy escasos y se concentran en un periodo más antiguo a este, del gravetiense, hace más de 28.000 años”, apunta el investigador de la Universidad de Cantabria. “Después hay un periodo en el que apenas hay nada, y hace unos 19.000 años empieza a haber más, pero aún muy pocos: media docena en Francia y, hasta este, ninguno en la península Ibérica”, añade. “No se sabe que hacían con los cadáveres, y en casos muy contados los enterraban en las cuevas”, concluye.

La rareza de su entierro hace suponer que aquella mujer, que tenía entre 35 y 40 años cuando falleció, podía ser alguien especial. Por algún motivo que aún se desconoce, dejaron descomponer su cuerpo al aire libre (como sugiere el óxido de manganeso que cubre los huesos) y después, antes de enterrarlo, lo cubrieron con ocre. Esta pintura roja, hecha con óxido de hierro, que, según han desvelado los análisis, no se produjo con materiales autóctonos, es una muestra más de que aquellos humanos dedicaron un especial esfuerzo al funeral de la que se ha bautizado como “La Dama Roja”. La práctica de cubrir con tinte rojo los huesos de algunos muertos es antigua y ni siquiera es exclusiva de los Homo sapiens. De hecho, según comenta el responsable del hallazgo, la dama cántabra le debe su nombre a “La Dama de Paviland”, un esqueleto de 33.000 años de antigüedad cubierto de ocre que, finalmente, resultó haber pertenecido a un hombre.

Los cuidados especiales no libraron a la señora de sufrir algunas vicisitudes poco propias de un personaje que podría tener algo de sagrado. En algún momento tras el entierro, un perro o un lobo profanó la tumba y royó la tibia. Después, el hueso fue recuperado y se volvió a enterrar con el resto del cuerpo. Aunque el cadáver está bastante completo, faltan el cráneo y muchos huesos grandes, que probablemente fueron trasladados a otro lugar, de un modo similar al que se hacen con las reliquias en otras religiones.

Una dieta con mucha carne

La ventanita abierta en la cueva de El Mirón hacia el periodo Magdaleniense, como se conoce la época en que vivió “La Dama Roja”, también ha dejado otros detalles sobre la posible forma de vida de aquellos grupos humanos.

El hallazgo de polen agrupado en el enterramiento podría significar que entre los honores que dispensaron a la difunta también se encontraban las flores. No obstante, González, tratando de ser cauto en la interpretación de los vestigios, comenta que otra posibilidad es que ese polen hubiese aparecido allí porque estuviese en el estómago de la enterrada, que habría podido consumir las flores por su valor medicinal.

Por último, el análisis del esmalte de los dientes de la mujer, el sarro acumulado en ellos y su desgaste ha permitido reconstruir cómo era su alimentación. Alrededor del 80% de su dieta la constituían animales terrestres, como el ciervo o el íbice, y en torno al 20%, peces marinos, probablemente salmón. Además, se sabe que también tenían un parte de alimentación vegetal y que comían hongos.

Para completar la información que ya se ha recopilado, y que se publicará este mes en un número especial de la revista Journal of Archaeological Science, se espera un análisis del ADN extraído de restos encontrados en la cueva de El Mirón. 

El responsable será Svante Pääbo, el investigador del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig (Alemania) que ya dirigió la secuenciación del genoma neandertal. Esos datos servirán para saber si, como se sospecha, estos habitantes prehistóricos del sur de Europa fueron quienes repoblaron el norte del continente cuando los hielos lo permitieron.

De momento, estudios anteriores ya han mostrado que la península Ibérica sirvió de refugio a los ancestros de los salmones que ahora habitan el Mar del Norte o el Báltico.


Fuente:  elpais.com/elpais/ciencia/2015



Información:

Cantabria - Artistas de las cuevas

La serie ahonda en las huellas de la evolución de la Historia de Cantabria y la de España, tomando como referencia la situación actual. En ese capítulo se analizará el trabajo de los artistas de la prehistoria en la cueva, anteriores a Altamira.


       

Publicado el 20 ago. 2014 por  Documentales


¿Quién era y cómo vivía la “dama roja” de El Mirón?


Noticias de la Universidad de Cantabria

La cueva cántabra, en la que trabajan investigadores del Instituto de Prehistoria de la UC, alberga el primer enterramiento magdaleniense de la Península Ibérica.

La cueva cántabra de El Mirón, en la que un equipo del que forma parte la Universidad de Cantabria excava e investiga desde hace años, guarda el misterio del primer enterramiento magdaleniense localizado en la Península Ibérica. En el verano de 2010, los investigadores hallaron unos huesos humanos que fueron datados dos años después con la técnica del carbono 14, confirmando su antigüedad y apuntando a que se trataba de un joven adulto.


unican.es/¿Quién era y cómo vivía la “dama roja” de El Mirón?


Hoy sabemos que se trata de una mujer de entre 35 y 40 años que vivió en Cantabria hace 19.000 años y cuyo cuerpo fue cubierto de una pintura ocre en lo que parece un ritual funerario excepcional. Por ello sus descubridores, Manuel González Morales (Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria) y Lawrence G. Straus (Universidad de New Mexico, Estados Unidos) la han bautizado como la “dama roja” de El Mirón.

Los restos aparecieron tras un gran bloque de piedra que había caído del techo de la cueva y que presentaba unos curiosos grabados lineales que podrían asociarse a una representación de la mujer. Los enterramientos no eran comunes en esa era prehistórica, de ahí la importancia del hallazgo realizado en la cavidad de Ramales de la Victoria y la teoría de que la mujer podría ser alguien especial o tener cierto carácter sagrado.


unican.es/Excavaciones en la cavidad cántabra.


La tumba sufrió alteraciones posteriores, ya que algún animal robó la tibia -que fue recuperada después- y faltan el cráneo y huesos grandes que probablemente fueron trasladados a otros lugares. El análisis de los dientes de la “dama roja” también aporta información sobre cómo se alimentaba: alrededor del 80 por ciento de su dieta era carnívora (ciervos, íbices…) y el resto piscícola (salmón) y vegetal. Todos estos resultados y el análisis de ADN de los restos han sido publicados en la revista “Journal of Archaeological Science”.

La datación se realizó en dos centros alemanes: el “Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology” de la Universidad de Leipzig con una técnica innovadora de separación del colágeno denominada ultrafiltración, y el “Curt-Engelhorn Centre for Archaeometry” de la Universidad de Tubingen mediante acelerador lineal de partículas.


unican.es/Grabados aparecidos en un bloque tras el que estaba la tumba.


CAZADORES DEL PASADO​

Durante el Magdaleniense Inferior, la Cueva del Mirón conoció una ocupación intensiva, de la que son testimonio numerosos restos de la actividad cazadora, grandes cantidades de huesos de animales, decenas de miles de fragmentos de tallas de sílex y otras materias primas que se usaban para fabricar útiles y armas. También corresponden a esa época numerosas piezas de hueso y asta, muchas de ellas decoradas, como un excepcional omóplato grabado con una cabeza de cierva que se halló en la campaña de 2004. Las investigaciones realizadas en el yacimiento permiten conocer diversos aspectos de los habitantes de aquella época: alimentación, salud, posibles movimientos migratorios...

La excavación es parte de un proyecto internacional desarrollado desde 1996 por el IIIPC y el Departamento de Antropología de la Universidad de New Mexico. Los trabajos están financiados por la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria y por otras entidades y particulares como la propia Universidad de New Mexico, la escritora Jean Auel, autora de la exitosa saga literaria de “El clan del oso cavernario”, o la fundación estadounidense L.S.B. Leakey.

El IIIPC es un instituto mixto de investigación de la Universidad de Cantabria, en cuyo patronato participan el Gobierno de Cantabria, el Grupo Santander Universidades y la Fundación Botín.

Noticias aparecidas sobre la “dama roja” de El Mirón:

El País, RNE1 (‘España vuelta y vuelta’, minuto 1’50’’ y 45’47’’), New Scientist, Homínidas (revista Quo), BBC Mundo, Ancient Origins y Terrae Antiquae.


Fuente:  web.unican.es/noticias/Paginas/abril/2015




Información:

Cuevas de Cantabria. 10 Razones para la Humanidad

La UNESCO comunicó en Julio de 2008, la declaración de otras nueve cuevas cántabras como Patrimonio de la Humanidad, sumándose al catálogo de los grandes monumentos del mundo, del que ya formaba parte la cueva de Altamira desde 1985. 

Con el reciente reconocimiento de las cuevas de El Castillo, Las Monedas, La Pasiega, Las Chimeneas, Covalanas, El Pendo, Hornos de la Peña, Chufín y La Garma, se pone de manifiesto la riqueza arqueológica de Cantabria y el valor de sus cavidades como referencia mundial del arte Paleolítico.

Música: "Wagner: Das Rheingold / Vierte Szene - Entry Of The Gods Into Valhalla", de Wiener Philharmoniker.


       

Actualizado el 15 jun. 2009 por  Luis Alberto Marcos Peon