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El rostro de los denisovanos


por Victoria González

Por fin conocemos el rostro de los denisovanos. Un equipo de científicos ha reconstruido el rostro de una niña denisovana usando tan solo el ADN de su dedo meñique. 

Ya habían pasado más de once años desde su descubrimiento, pero la apariencia de los misteriosos hombres de Denisova era hasta ahora un misterio. Y es que estos homínidos, muy estrechamente emparentados con Homo sapiens y H. neanderthalensis, fueron identificados tan solo a partir de un fragmento del dedo meñique y de varios dientes encontrados en la cueva de Siberia que les da nombre. Posteriormente, a principios de este año, la revista Nature se hacía eco del hallazgo de los restos de una mandíbula en la meseta del Tíbet que también habría pertenecido a los denisovanos.


muyinteresante.es/Imagen artística de niña denisovana/Crédito: Maayan Harel.

Esta especie extinta fue el primer homínido identificado a partir de sus genes, y es gracias al ADN que tenemos hoy, por primera vez, el primer retrato de los denisovanos. Al carecer de restos de cráneos que den una pista sobre el posible aspecto de nuestros parientes, los investigadores han recurrido a una novedosa técnica que ha analizado cambios epigenéticos en ciertas regiones del ADN de la falange del meñique de Denisova para reconstruir el aspecto de una niña que habría vivido en Siberia hace 80.000 años. “El solo hecho de que sea posible usar el  ADN para predecir la anatomía de una especie extinta es impresionante.”, explica Bence Viola, uno de los paleontólogos de la Universidad de Toronto que ha participado en el estudio.


elpais.com/Entrada de la cueva Denisova, en Siberia/BENCE VIOLA.

Mapeando la metilación del ADN

La metilación del ADN (adición de grupos metilo, compuestos por un átomo de carbono y tres de hidrógeno) es un proceso epigenético por el que las células pueden ‘encender’ o ‘apagar’ determinados genes, regulando así su actividad, y tiene mucha influencia en el desarrollo, en la aparición de enfermedades y en la determinación de la mayoría de rasgos biológicos.

Como el grupo metilo se degrada después de la muerte, no se puede detectar en el ADN fósil. Pero el equipo que codirige Liran Carmel, biólogo computacional de la Universidad Hebrea de Jerusalén, descubrió una forma de identificar las partes del ADN antiguo que alguna vez habían sido metiladas mediante un análisis de patrones del daño químico que se acumulan en el ADN con el paso del tiempo. De esta forma pudieron identificar distintos genes que estaban silenciados en los denisovanos, pero no así en neandertales y humanos modernos.

El siguiente paso fue compararlos con las bases de datos de modificaciones epigenéticas en el tejido humano, para los que se conocen los impactos en la expresión génica, y de esta forma obtuvieron una lista de cientos de genes para los cuales los niveles de expresión probablemente diferían entre los grupos arcaicos y los humanos modernos. Para conectar esta lista con rasgos anatómicos que afectarían la apariencia de los denisovanos, los investigadores analizaron otra base de datos, que cataloga los efectos físicos de las mutaciones genéticas en personas con afecciones poco frecuentes. Según los autores, la expresión génica reducida causada por la metilación del ADN sería más o menos análoga a los efectos de las mutaciones que causan la enfermedad.

El aspecto de los denisovanos

Según las conclusiones del análisis, que se publican en la revista Cell (Referencia: Gokhman et al. 2019 Reconstructing Denisovan Anatomy Using DNA Methylation Maps. Cell 179(1) 180-192) los denisovanos probablemente habrían compartido ciertos rasgos con los neandertales, tales como la cara alargada y la pelvis ancha, pero tendrían también otros rasgos derivados como el aumento del arco dental y la expansión craneal lateral.

La mandíbula que llegó en el momento preciso

Con el objetivo de comprobar la fiabilidad de su método, los autores hicieron una simulación para predecir la anatomía de los neandertales a partir de su genoma; un grupo bien conocido y del que se tienen cientos de fósiles, por lo que se conocen muchos detalles de su anatomía. El resultado fue una coincidencia de entre el 85 y el 90% de los rasgos predichos. Además, el hallazgo de la mandíbula en la meseta del Tíbet a principios de año llegó como caído del cielo, y sirvió como test de refuerzo: con su método, los científicos habían logrado predecir correctamente varios de los rasgos de este hueso cuando ni siquiera se tenía constancia de su existencia.

Fuente:  muyinteresante.es/ciencia/articulo/denisovanos/conocemos-rostro/2019


Información:

El Linaje Homo 13/15 - En busca del Hombre de Denisova - Prof. Manuel Lafarga

Una especie nueva de 1 millón de años en Denisova (Siberia) / www.musiclanguagefrontiers.com



Publicado el 14 dic. 2015 por  Manuel Lafarga


Información:

Descubren una MISTERIOSA ESPECIE HUMANA que conquistó el TÍBET hace 160.00 años | Materia

Hallado en China el fósil de un denisovano, la especie que se cruzó con los 'Homo sapiens' y les pasó genes que les permitieron vivir a gran altitud.  http://cort.as/-HYxd


Publicado el 2 may. 2019 por  EL PAIS

Un nuevo estudio confirma el cruce de sapiens y neandertales hace 50.000 años


INVESTIGACIÓN PALEONTOLOGÍA: La secuenciación por primera vez del genoma de un humano moderno de hace 45.000 años, a partir de un fémur hallado en Siberia, ha logrado afinar la fecha en la que se produjo el cruce entre poblaciones de Homo sapiens y neandertales: hace unos 50.000 o 60.000 años posiblemente en Oriente Próximo. 

Esta es una de las principales conclusiones de un estudio liderado por un equipo del Instituto Max Planck (Alemania) que se publica en la revista Nature y que, además de los datos genéticos, aporta datos sobre la alimentación de este individuo masculino. 


La fotografía muestra dos reconstrucciones de Hombres de Neanderthal del museo Neanderthal de Mettmann, en Bonn, Alemania. EFE/Archivo


Los restos fósiles analizados pertenecen a un fémur relativamente completo hallado en depósitos fluviales del río Irtysh, cerca de la aldea Ust'-Ishim en Siberia occidental, relata a Efe el valenciano Domingo-Carlos Salazar García, asociado al Instituto de Antropología Evolutiva del Max Planck y uno de los firmantes.Se trata del genoma del humano anatómicamente moderno -nosotros- más antiguo secuenciado hasta la fecha, el cual se ha comparado con el de personas de más de 50 poblaciones actuales. 

Los investigadores constataron que en torno a un 2 % del ADN de este individuo venía de los neandertales, una proporción similar a la encontrada en los habitantes de hoy en día de Europa y el este asiático. 

La diferencia, según Salazar, está en la longitud de esos segmentos del ADN neandertal, que en el individuo estudiado son mucho más largos que en los hallados en humanos actuales (esto indica que ese individuo está más cercano al momento en el que el ADN neandertal pasó a formar parte del genoma del hombre moderno). 

"Este análisis ha permitido afinar aún más cuándo se produjo la mezcla entre neandertales y humanos modernos, aproximadamente entre 7.000 y 13.000 años antes de que el individuo estudiado viviera". O lo que es lo mismo: en torno a hace 50.000 y 60.000 años, coincidiendo con la expansión del hombre moderno fuera de África, apunta Janet Kelso, responsable de los análisis bioinformáticos. Y es que estudios anteriores habían datado este acontecimiento -el del cruce de las poblaciones- en un rango que iba desde los 37.000 años a los 86.000 años atrás, recuerda la revista Nature. 

El trabajo que ahora se publica, además de afinar la fecha, ahonda en las primeras conclusiones aportadas por el proyecto del genoma del neandertal -puesto en marcha por el Max Planck en 2006-: que los humanos modernos fuera de África tienen un porcentaje de ADN neandertal, tanto los de ahora como los de tiempos pasados. 

Este planteamiento no se ajusta a dos modelos extremos tradicionalmente planteados: que el Homo sapiens salió de África sin cruzarse o que hubo una evolución local en cada continente a partir de una migración muy antigua, cercana a los dos millones de años. 

"Es gratificante saber que ahora tenemos un buen genoma no solo de neandertales y denisovanos, sino también de un humano moderno tan temprano", indica en una nota del Max Planck Svante Pääbo, quien lidera este estudio junto a Bence Viola y Janet Kelso

El artículo también revela que el individuo analizado vivió en el momento, o cerca, en el que se produjo la división entre las poblaciones del occidente y el este de Eurasia, lo que se ha sabido porque este individuo comparte similitudes por igual con poblaciones actuales del este y oeste de Eurasia, declara Salazar

En cuanto a la alimentación, el trabajo sugiere que consumía recursos de agua dulce -como peces- de forma frecuente, lo que aún no se ha podido demostrar de forma directa en neandertales de la región. Esto se ha logrado gracias a un examen de isótopos: las improntas isotópicas de cada tipo de alimento que consumimos pasan a nuestros tejidos corporales, incluido el hueso, al que van a parar los átomos de las proteínas consumidas. Cuando se analizan los restos en el colágeno óseo se puede averiguar qué tipos de alimentos consumieron.

"Como el colágeno tiene átomos de los alimentos consumidos durante varios años de vida, la señal que obtenemos es de alimentos consumidos de forma habitual", aclara Salazar, quien concluye: probablemente esta plasticidad alimentaria supuso una ventaja para adaptarse al entorno, lo que facilitó su expansión por Eurasia, en detrimento de los neandertales, que desaparecieron".


Fuente:  eldia.es/agencias/2014



Información:

homo sapiens tiene genes neandertales

Un grupo de investigadores del Proyecto Genoma Neandertal con participación del CSIC constató que las poblaciones de Europa, Asia y Melanesia poseen casi un 2,5% del genoma procedente de los neandertales.

El hecho de que todas las poblaciones no africanas muestren este rastro genético de hibridación ha permitido calcular que el encuentro entre los antepasados de la especie humana y los neandertales tuvo lugar en Oriente Próximo hace entre 40.000 y 80.000 años.Tambien ha constatado que las poblaciones del norte de África muestran en sus genes la huella de hibridación con los neandertales (Homo neanderthalensis).

Los resultados indican que los únicos humanos modernos sin rastro genético de los neandertales son las poblaciones africanas situadas al sur del Sáhara.

Documental que emitió RTVE-2


       

Publicado el 13/8/2013 por  llamada32