Clasificación: Aproximadamente el 25% de todas las caídas de meteoritos de hierro pertenecen al 'complejo IAB'. 47 de ellos han sido clasificados como 'IAB-desagrupado' debido a que sus propiedades no coinciden con ninguno de los varios bien definidos IAB subgrupos. Quesa es uno de los 3 extraños meteoritos de que se observó caída no integrados en esa escala rudimentaria.
La masa principal del citado meteorito se halla en el museo de Naturhistorisches en Wiens (Akka, Viena).
Mientras
los hermanos Asensio en Ciudad Real sopesaban la idea de vender el
meteorito que utilizaban para prensar jamones; ya en 1898, un médico de
la Costera vendió una
roca extraterrestre al
Museo de Historia Natural de Viena. El alcalde de
Quesa,
Jesús Requena, confirmó ayer (por sábado, 30/03/2013) que
el meteorito caído en su localidad
a finales del siglo XIX,
está muy presente en el imaginario colectivo y admitió que, a lo largo de los últimos años, los vocales del ayuntamiento se han planteado varias veces solicitar
alguna de las piezas en qué está dividido para hacer
una exposición temporal en el pueblo.
El alcalde, consciente de la dificultad de la tarea, afirma:
"La idea casi la hemos descartado ya"; pero no se rinden, y se han planteado como propuesta alternativa, hacer
una réplica con la ayuda de las imágenes y
de las piezas originales si los museos en los que están les permiten tomar referencias. A pesar de todo:
"Nos hace ilusión que una piedra que podemos decir que es nuestra está repartida por medio mundo: en Estados Unidos, en Austria, en España...", añade
Jesús Requena, en declaraciones a
Agustí Garzó.
La roca que cayó en
Quesa, de casi once kilos, está dividida en seis trozos. Tres de los fragmentos, los de mayor tamaño, se encuentran en el
Museo de Historia Natural de Viena, institución a la que el médico de la localidad
vendió la pieza. Allí forma parte de
la mayor coleccion de meteoritos del mundo. Los otros tres trozos se encuentran en
Madrid, en el
Museo Nacional de Ciencias Naturales, y en
Chicago y
Berlín.
Los investigadores españoles de finales del siglo XIX que tuvieron acceso al
meteorito, dispusieron de
fragmentos muy pequeños para su estudio. En
Madrid hay exactamente 8,67 gramos y un
molde de escayola de la pieza principal.
levante-emv.com/Sala del Museo de Historia Natural de Viena, Austria, donde están expuestos los tres trozos del meteorito de Quesa.
La caída del meteorito
"A las nueve de la noche del día 1º de agosto de 1898, con un cielo despejado, se vió cruzar el espacio en una vasta extensión de la provincia de Valencia en dirección NE-SO, una brillantísima ráfaga luminosa, dejando tras sí una estela brillante...", según el
Acta redactada por el médico y catedrático de
Historia Natural de la
Universidad de Valencia,
Eduardo Boscá, en los anales de la
Sociedad Española de Historia Natural.
Un
meteorito de 10.670 gramos acababa de caer en las cercanías de la pedanía
Bodilla, en
Quesa,
Valencia.
Los pastores que trabajaban en las inmediaciones del lugar declararon que oyeron
dos fuertes y simultáneas detonaciones,
"parecidas a cañonazos, y luego un breve rumor como de una tormenta".
El médico rural de la zona,
Eduardo Marín, visitó el lugar seis días más tarde y vió
el agujero de medio metro de diámetro y 40 centímetros de profundidad. El señor
Cucharón, uno de sus habitantes,
fue quien recogió el
meteorito, y los vecinos, conocedores de los intereses y aficiones del médico, decidieron entregárselo.
Posteriormente
Marín se puso en contacto con su amigo
Boscá y le contó todo lo sucedido. El catedrático había visto la noche del impacto
la brillante ráfaga de luz cruzando el espacio cuando se encontraba con unos amigos en la puerta de una alquería del
Cabanyal (cerca de la playa de la Malvarrosa, orillas del
mar Mediterráneo). Tras el relato del médico días más tarde, envió una nota a la
Sociedad de Historia Natural y se dio comienzo así a las investigaciones.
Varios especialistas estudiaron la piedra.
Boscá y el doctor
Peset en
Valencia, el catedrático
Salvador Calderón en
Madrid y el profesor alemán de Minerología
E. Cohen. Las conclusiones del análisis llevaron a definir el
meteorito de
Quesa como
una ataxita, pero según el informe de
Cohen, correspondía a un grupo poco conocido y
"representa una subdivisión nueva dentro de él".
Como particularidad de esta pieza se resaltó que constituye
el primer caso de hierro meteórico caído en España del que se tiene noticia, ya que hasta el momento todos los meteoritos del país que poseía en aquel entonces el
Museo de Ciencias de Madrid, hoy
Museo Nacional de Ciencias Naturales, eran de composición pétrea. Según se insinúa en el informe de
1899 de
Boscá, podría haber más fragmentos, pues unos pastores aseguraron haber oído más ruidos de explosión después del primer impacto.
escapadarural.com/Los charcos de Quesa, Valencia/Fotomicar/Shutterstock.
No existe legislación específica que indique a quién pertenecen los meteoritos
No hay leyes que impidan quedarse con
algo que viene del cielo. Es imposible saber si los
meteoritos que caen en
España pertenecen al Estado, a la comunidad autónoma, al municipio, a los dueños de la tierra donde caen o a los que los encuentran.
La ley aprobada
en 2007 sobre
Patrimonio Natural y Biodiversidad reconoce estas
rocas extraterrestres como
patrimonio geológico, pero en el articulado de dicha ley no se encuentra ninguna especificación de sanción por
apropiación indebida. De esto se deduce que actualmente
la propiedad privada de estas rocas del espacio y, por tanto, su compra-venta, son totalmente legales. Esta falta de regulación específica que los investigadores del
CSIC achacan a un desinterés por parte de los organismos oficiales convierte al país en un paraíso para
los cazameteoritos extranjeros.
España no es una excepción en la falta de
especificidad legal en este tema en
Europa. Solo algunos países como
Suiza o Dinamarca, disponen que
las rocas extraterrestres que caen en su territorio deben entregarse al Estado.
Fuente: levante-emv.com/comunitat-valenciana/2013
Información:
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